Las autoridades anuncian los funerales de Alí Jamaenei, que comenzaron este sábado 4 de julio, como los más grandes en la historia del país y prevén la asistencia de 18.000.000 de personas en Teherán. Los fieles asisten al inicio de las ceremonias funerarias de varios días del antiguo líder supremo iraní Ali Jamenei y miembros de su familia en Teherán el sábado 4 de julio de 2026.
Al homenaje asisten sus fieles para darle el último adiós, pero también personas que protestan contra los Estados Unidos y piden venganza.
Cuatro meses después de la muerte del ayatolá en bombardeos del ejército israelí y estadounidense que desataron el conflicto el 28 de febrero de 2026, el féretro del antiguo líder supremo iraní es expuesto en la Gran Mosalá, un vasto complejo religioso de la capital.
Sobre él reposa su emblemático turbante negro y junto a él se encuentran los ataudes de sus familiares que, según las autoridades, murieron en los ataques: una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta de 14 meses. No se sabe si asistirá su hijo Mojtaba Jamenei, quien lo sucedió a principios de marzo como máximo líder de la república islámica y quien sólo se expresa mediante mensajes escritos. No aparece en público. Presuntamente fue herido durante los ataques que mataron a su padre.
El evento, que se extenderá por seis días, tiene un peso político importante porque en la tradición islámica los entierros se hacen con rapidez, explicó a RFI Ehsan Rahimi, analista iraní y profesor en la Universidad de Alicante. Durante estos meses Irán atravesó una guerra entre una transición de liderazgo y un período de gran tensión de seguridad y el momento elegido es muy importante como la ceremonia misma.
El ataúd permanecerá expuesto día y noche hasta el lunes en la Mosalá, antes de una procesión por las calles de la capital.
Luego hará escala en varias ciudades de Irán e Irak, antes de su entierro el 9 de julio en la ciudad santa de Mashhad, en el noreste de Irán, de donde era originario. Inicialmente previstas para marzo, pero pospuestas debido a la guerra, las exequias incluyen una visita a dos santuarios chiitas en territorio iraquí.
Tristeza y venganza
Vestidos de negro, varios miles de asistentes se congregaron en el lugar desde el amanecer del sábado, incluso antes de que la televisión estatal anunciara, hacia las 06H00 locales (02H30 GMT), el inicio oficial de los actos.
Muchos enarbolaban banderas chiitas rojas con la inscripción Mártir. Según un periodista de la AFP, algunos participantes corearon ¡Venganza!, pero también ¡Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!, un lema frecuente en las concentraciones oficiales.
Prometimos al líder supremo que seguiríamos con él hasta el final. Toda esta gente está aquí por él, dice Reza, un profesor universitario de 37 años.
Con motivo de este homenaje, que tiene lugar seis meses después de importantes manifestaciones contra el alto costo de la vida y el gobierno, el centro de Teherán se ha convertido en una fortaleza, con numerosos controles policiales, constató la AFP.
Para recibir a iraníes de todo el país, se instalaron más de 400 carpas de la Media Luna Roja iraní en un gran parque de la capital, constató la AFP. Se dispusieron además camiones cisterna, listos para refrescar a la multitud ante temperaturas que se espera que superen los 35°C.
AFP – RFI
