*El presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y Vivienda del Colegio de Ingenieros de Venezuela, Richard Casanova, exhortó a los organismos de seguridad a aclarar los comunicados para equilibrar la prevención técnica y la movilidad ciudadana; y advirtió que mantener una restricción prolongada después de las 72 horas es contraproducente, afectando severamente a adultos mayores o la atención de emergencias médicas.
Richard Casanova instó a ajustar los protocolos internacionales la regulación del uso de ascensores después de los terremotos.
A propósito de las medidas preventivas y comunicados emitidos tras los eventos sísmicos registrados el pasado 24 de junio en la zona norte costera del país, el presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y Vivienda del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), Richard Casanova, hizo un llamado a los organismos competentes —Cuerpo de Bomberos y Protección Civil— para precisar el alcance de las restricciones sobre el uso de ascensores y adaptarlas a las normativas técnicas internacionales.
Casanova, quien es arquitecto de profesión y miembro de la directiva del CIV, calificó como razonable el inicio de acciones preventivas, pero subrayó la necesidad de seguir los protocolos globales para no agudizar la situación de los ciudadanos en las edificaciones multifamiliares o de oficinas.
Saludamos todo esfuerzo por mantener una rigurosa seguridad técnica. Sin embargo, es igualmente fundamental garantizar la habitabilidad y el desplazamiento seguro de los residentes tras un fenómeno de esta naturaleza. Lo más sensato es ajustarse a los protocolos internacionales de seguridad urbana, como los de la ASME en EE.UU., las normativas europeas EN 81-77, o las directrices de la Agencia de Manejo de Emergencias de Japón, puntualizó Casanova.
El protocolo técnico: la ventana de 48 a 72 horas
En este sentido, el especialista explicó que los estándares internacionales coinciden en suspender preventivamente el servicio de ascensores inmediatamente después del sismo principal. El riesgo principal no es que el ascensor se caiga (porque tiene sistemas de frenos de emergencia), sino que se detenga y permanezca trancado entre pisos con pasajeros a bordo, debido a deformaciones imperceptibles, explicó.
No obstante, detalló que el protocolo establece una ventana de vulnerabilidad de entre 48 y 72 horas para atender la contingencia.
La sugerencia técnica es suspender el servicio al momento del evento; realizar una inspección técnica especializada en las primeras 48 horas —revisando cables de tracción, contrapesos, guías y sistemas de frenado—; efectuar pruebas de viaje vacío y, de estar todo correcto, restablecer el servicio manteniendo precaución extrema y monitoreo hasta completar las 72 horas, especificó Casanova.
Restricciones prolongadas son contraproducentes
Asimismo, Casanova advirtió que prolongar de manera indefinida el apagado de los ascensores, bajo el argumento de las réplicas, carece de viabilidad práctica. Recordó que, según expertos sismológicos, las réplicas pueden extenderse por meses, pero estadísticamente es improbable un evento de igual o mayor magnitud al principal.
Mantener la restricción del servicio tras haber transcurrido el lapso crítico de las 72 horas genera problemas colaterales graves de acceso y movilidad; afectando el desplazamiento de adultos mayores, la atención de emergencias médicas y el suministro de insumos básicos a los pisos altos, señaló.
Finalmente, el representante gremial observó que, ante la necesidad del día a día, muchas comunidades de copropietarios han decidido reactivar los sistemas por su cuenta. Por tal motivo, reiteró el exhorto a las autoridades de seguridad para “que aclaren el alcance de las instrucciones emitidas y orienten a la población bajo criterios técnicos internacionales, permitiendo que las edificaciones —previa revisión calificada— recuperen su normal funcionamiento y habitabilidad de forma segura.
Nota de prensa – CNP 7.614
