
Rafael Bianco, segundo vicepresidente de Fedeindustria Sucre, alertó sobre el impacto de la paralización pesquera en las empresas y los trabajadores vinculados con la actividad.
La paralización de la flota pesquera industrial ha extendido sus efectos más allá del mar y mantiene bajo presión a buena parte del aparato productivo vinculado con esta actividad en Cumaná, capital del estado Sucre.
Astilleros, talleres, frigoríficos, fábricas de hielo y plantas procesadoras figuran entre los sectores afectados por una crisis que, según la Federación de Cámaras y Empresas de Venezuela (Fedeindustria) Sucre, requiere respuestas concretas de las autoridades.
Rafael Bianco, segundo vicepresidente de ese gremio y empresario pesquero, señaló que el problema comenzó en el último trimestre de 2024, tras un incremento en el precio del combustible destinado a las embarcaciones industriales. Según su explicación, el costo pasó de 0,0001 a 0,43 dólares, una variación que incidió en la paralización de las flotas palangrera, atunera y polivalente.
La interrupción de las operaciones también afectó el abastecimiento regular de pescado al mercado nacional y redujo la actividad de las empresas que prestaban servicios a las embarcaciones. Al quedarse sin ingresos por sus labores, estas compañías enfrentan dificultades para cubrir compromisos laborales, facturas de servicios públicos y obligaciones tributarias.
Incorporar a empresas de servicios
Ante este escenario, Fedeindustria Sucre ha mantenido conversaciones con representantes del ministerio de Pesca y de la gobernación para solicitar que las empresas vinculadas con actividades conexas sean incluidas formalmente en las mesas de trabajo destinadas a atender la situación.
Bianco considera necesario establecer una instancia de diálogo con fechas definidas y medidas concretas.
A su juicio, la recuperación debe contemplar no solo a los armadores y propietarios de embarcaciones, sino también al conjunto de negocios que depende de la actividad pesquera para mantenerse operativo.
El representante gremial advirtió que Cumaná ha perdido el protagonismo que tuvo históricamente como capital pesquera de Venezuela. Recordó que durante la década de 1980 la flota atunera nacional llegó a posicionar al país como el segundo productor mundial de atún.
Más que cambios comerciales
Bianco también advirtió que un eventual levantamiento de la prohibición estadounidense a la importación de productos hidrobiológicos no bastaría para recuperar la flota industrial. Explicó que, después de dos años sin operar, las empresas y los armadores se encuentran descapitalizados, lo que dificulta retomar las faenas.
Para el sector, la atención de la crisis pasa por alcanzar acuerdos que permitan recuperar la capacidad operativa de las embarcaciones y restablecer la actividad económica de los servicios asociados.
Próximo encuentro
Para el jueves 15 de octubre de 2026 está previsto un encuentro entre representantes de Fedeindustria Sucre, la Cámara de Comercio, el sector pesquero industrial, la gobernadora Jhoanna Carrillo y autoridades del ministerio de Pesca.
Se espera que la reunión permita avanzar hacia una mesa de diálogo y definir posibles soluciones para la recuperación del sector.
Lino Castañeda – El Tiempo de Puerto La Cruz – Cumaná
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