Los productores de maíz ya no solamente tienen que enfrentarse a los problemas climáticos como El Niño, el alza de los insumos que deben adquirir en dólares, mientras cobran la cosecha en bolívares, a la falta de financiamiento, sino que ahora bandas organizadas de desadaptados les roban las mazorcas y también el maíz de coqueo.
Productores de maíz además de los problemas normales enfrentan el robo de la cosecha.
Se están adelantando los productores de maíz a los y a tradicionales robos, porque ya se aproxima la cosecha y lo que debería ser motivo de satisfacción, se convierte en angustia y zozobra y aumento de costos, que más tarde no es reconocido por la agroindustria.
Los agricultores señalan que esta es una práctica que aplican malandros de la región, quienes se roban las mazorcas, las ensacan y las venden a presuntos comerciantes inescrupulosos que constituye una mafia organizada que se ocupa de adquirir este maíz de procedencia mal habida, denunciando que el robo se producen porque hay compradores organizados en redes que les compra los sacos de maíz a precios muy por debajo del costo real y supuestamente lo colocan entre grandes industriales.
Como los robos comienzan desde la etapa de los jojotos, esta obliga a los agricultores a tener que contratar vigilancia privada día y noche para que no se lleven el maíz, encareciéndose los costos con estos pagos, hasta en 30 y 40 dólares adicionales, lo que la resta poder al productor a la hora del pago de sus crédito a la hora de liquidar la cosecha.
La excusa que exponen para justificar estos robos, es “que tienen hambre”, pero cuando se buscan durante el ciclo para machetear o ejecutar cualquier otro tipo de trabajo en el cultivo, prefieren quedarse con el lucrativo negocio del robo de maíz. Esto no es hambre, esto es apoderarse de lo ajeno y no es responsabilidad de los agricultores resolver el hambre del pueblo.
Señalan que cuando pasan los cosechadores, queda en el suelo maíz de coqueo que es propiedad de los agricultores, este también se lo roban al parecer con el visto bueno de las autoridades que se hace de la vista gorda.
Los productores de maíz exigen a las autoridades una mayor presencia, para evitar tener que pagar vigilancia privada encareciendo notablemente los costos de producción, evitando además que la gente saque sus propias conclusiones, de manera que las autoridades deben controlar el vandalismo en el campo.
Juan Bautista Salas – El Impulso
