La pesquisa movilizó a más de 300 agentes, quienes registraron 64 locales y entrevistaron a 114 personas durante las últimas semanas en toda la isla con el objetivo de dar con la identidad de los financiadores.
Taiwán investiga a 17 empresas financiadas por el régimen chino para la captación ilegal de talento tecnológico.
Las autoridades de Taiwán realizaron redadas en decenas de ubicaciones como parte de una investigación sobre 17 empresas financiadas por China, sospechosas de captar talento local del sector de alta tecnología de forma ilegal. El objetivo sería socavar la ventaja competitiva de la isla, según informó el miércoles la Oficina de Investigaciones del Ministerio de Justicia taiwanés.
Taipéi produce casi todos los chips más avanzados utilizados por compañías como Nvidia y Apple, consolidándose como una potencia en la industria mundial de semiconductores. El régimen chino, por su parte, impulsa el desarrollo propio de este tipo de tecnología para sortear las restricciones de exportación que le impone la administración estadounidense del presidente Donald Trump.
La investigación movilizó a más de 300 agentes, quienes registraron 64 locales y entrevistaron a 114 personas durante las últimas semanas. Según el comunicado oficial, las empresas intentaron ocultar la identidad de sus financiadores chinos y establecieron operaciones no autorizadas o reclutaron talento de manera ilegal.
El comunicado advierte que, frente a la creciente competencia en inteligencia artificial, las compañías taiwanesas enfrentan el desafío de que su talento clave en alta tecnología sea reclutado por empresas chinas, lo que provocaría la pérdida de sus principales ventajas competitivas.
El mes pasado, la Fiscalía de Taiwán acusó formalmente a un ex directivo de TSMC, mayor fabricante de chips avanzados del mundo, por intentar filtrar secretos comerciales de tecnologías clave para su utilización en China, en el primer caso de este tipo registrado en la isla. El acusado, identificado como Chen y actualmente en prisión preventiva, es un antiguo subdirector de la compañía, el mayor fabricante de chips avanzados del mundo.
Según el comunicado de la Fiscalía de Propiedad Intelectual, Chen habría vulnerado la Ley de Seguridad Nacional y la Ley de Secretos Comerciales. El organismo indicó que el ex directivo reprodujo y obtuvo sin autorización elementos considerados secretos comerciales de seguridad nacional y ordinarios, con la intención de utilizarlos en la zona continental, en referencia a China, por lo que solicitó una condena de siete años de prisión.
El caso surgió a partir de una investigación sobre una presunta red de espionaje china en Taiwán y está relacionada con el ciudadano hongkonés Ding Xiaohu, ya fallecido. Entre mayo de 2023 y febrero de 2024, Chen y Ding habrían conspirado para crear en China la empresa CSMAC, dedicada al análisis de materiales semiconductores, con el objetivo de captar talento de la industria taiwanesa de chips, lo que habría erosionado la competitividad internacional del territorio.
Durante el periodo indicado (…), Chen reprodujo sin autorización y sin derecho un total de 21 elementos de secretos comerciales de seguridad nacional y secretos comerciales ordinarios de TSMC, y los llevó a su domicilio para estudiarlos, con la intención de utilizarlos en la zona continental, detalló la Fiscalía. El texto señaló que Chen desatendió la ética industrial y el orden competitivo al reproducir de forma masiva esos secretos para fomentar el desarrollo de la tecnología de semiconductores en la zona continental.
La línea de fondo tecnológica no admite que se cruce; la línea roja de la ley no admite desafíos, subrayó el comunicado. El caso se enmarca en los esfuerzos de Taiwán por proteger su industria de semiconductores, especialmente los chips fabricados con tecnologías avanzadas, fundamentales para aplicaciones y dispositivos de inteligencia artificial.
El Tribunal de Propiedad Intelectual y Comercial de Taiwán impuso en abril penas de hasta 10 años de prisión por el robo y la filtración de secretos comerciales de TSMC, así como una multa millonaria a la filial local de Tokyo Electron, empresa japonesa de equipos para la producción de semiconductores.
Infobae
