1280 portal turimiquire 2

La crisis eléctrica en Carabobo es cada día más grave y las reparaciones no llegan

 

En Carabobo, la crisis eléctrica evidencia problemas mucho más profundos, que expertos, empresarios y ciudadanos consideran acumulados durante décadas de falta de mantenimiento. Mientras comunidades permanecen durante días con servicio intermitente o sin electricidad, especialistas coinciden en que la recuperación parcial de generación anunciada por las autoridades representa apenas un alivio temporal y no una solución estructural.

Las fallas prolongadas afectan la vida cotidiana de miles de familias, paralizan actividades económicas y ponen en riesgo la atención médica de pacientes que dependen de equipos eléctricos o medicamentos refrigerados. Al mismo tiempo, ingenieros y representantes del sector empresarial plantean alternativas para evitar que el deterioro continúe mientras se ejecutan los proyectos de recuperación del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

Una semana sin electricidad en San Blas

En San Blas, Kleisys Díaz resume el cansancio acumulado por cientos de familias. Desde hace casi una semana permanece prácticamente sin electricidad debido a la avería de un transformador que, según los vecinos, aún no ha sido reemplazado.

Cada jornada significa perder alimentos, soportar altas temperaturas y convivir con la incertidumbre de no saber cuándo llegará el servicio. Todos los días se daña algo. Hay niños, personas enfermas y nadie nos explica realmente qué está pasando. Un día dicen una fecha, al siguiente la cambian y seguimos igual.

La situación también ha generado preocupación por los daños en los electrodomésticos y por las condiciones sanitarias. Sin ventilación, con acumulación de agua y proliferación de zancudos, muchos habitantes temen que aumenten las enfermedades.

Kleisys recuerda que recientemente fue sometida a una cirugía dental y necesitaba mantener alimentos fríos durante el reposo médico. Todo se dañó. Así es imposible recuperarse.

Infraestructura envejecida

A pocos metros de allí, Eduardo Gamboa, residente del barrio La Adobera, explica que la explosión del circuito dejó a la comunidad trabajando con media fase, una condición que ni siquiera permite encender un ventilador.

Los propios vecinos reunieron dinero para comprar cables, aislamiento y otros materiales que permitieran adelantar las reparaciones. Sin embargo, asegura que los trabajadores de Corpoelec les informaron que el problema era mucho mayor. Los transformadores están muy deteriorados. Muchos han perdido aceite y los mantienen en reparaciones permanentes. Cambiar uno termina afectando al resto porque toda la red está envejecida.

Su preocupación va más allá del servicio eléctrico. Su padre padece varias enfermedades crónicas y necesita conservar medicamentos refrigerados. Uno llama y nadie responde. Vas a las oficinas y nadie sabe darte una explicación.

Terremoto + Crisis eléctrica

Para Nizar Richani, presidente de la Asociación de Ejecutivos del Estado Carabobo, el problema no puede analizarse únicamente desde la cantidad de megavatios disponibles. A su juicio, la crisis también responde a decisiones estratégicas relacionadas con planificación, inversión y mantenimiento.

Recuerda que antes del terremoto ya comenzaban a observarse mejoras tras la puesta en funcionamiento parcial de Termocarabobo. Sin embargo, los daños ocasionados por el movimiento telúrico volvieron a comprometer la estabilidad del sistema. El terremoto terminó confirmando la vulnerabilidad que ya tenía nuestra infraestructura eléctrica.

Aunque reconoce los esfuerzos por recuperar generación, considera indispensable implementar soluciones temporales mientras culminan las reparaciones.

Las barcazas eléctricas

Entre las propuestas planteadas por la Asociación de Ejecutivos figura el alquiler temporal de barcazas generadoras de electricidad, conocidas internacionalmente como powerships. Se trata de centrales flotantes utilizadas en países que enfrentan emergencias energéticas.

Richani explica que Venezuela ya tuvo experiencias similares años atrás y considera que podrían brindar un alivio mientras se rehabilita completamente el parque termoeléctrico nacional. No resolverían el problema definitivamente, pero permitirían estabilizar el servicio mientras avanzan las obras de recuperación.

A su juicio, el país necesita respuestas inmediatas. No podemos esperar dos años para que lleguen las soluciones estructurales sin ofrecer alternativas durante ese período.

Plantacentro

Quien observa el problema desde otra perspectiva es Isnaldo Jiménez, expresidente de Plantacentro durante los años 80, cuando nació el complejo. Es uno de los ingenieros con mayor trayectoria dentro del sistema eléctrico venezolano.

Recuerda que cuando llegó a la planta, las cinco unidades generadoras estaban próximas a entrar en operación. Para entonces, Plantacentro aportaba alrededor de 2.000 megavatios al sistema nacional.

Según explica, Venezuela llegó a disponer de más de 22.000 megavatios de capacidad instalada mientras la demanda apenas rondaba los 9.800, para finales de los 90.

Esa diferencia permitía garantizar estabilidad y planificar el crecimiento del país. Pero algo pasó. Cuando existe abundancia comienza el abandono. Dejamos de hacer mantenimiento y hoy estamos pagando las consecuencias.

Recuperar cuesta menos

Jiménez rechaza la idea de levantar un nuevo sistema eléctrico completamente distinto. Considera que buena parte de la infraestructura existente puede rehabilitarse con inversiones considerablemente menores.

Explica que recuperar un megavatio resulta mucho más económico que construir uno nuevo y propone intervenir las principales centrales termoeléctricas, modernizar subestaciones, sustituir líneas de transmisión y repotenciar las unidades hidroeléctricas del Guri.

Según sus cálculos, un programa bien ejecutado permitiría recuperar cerca de 5.000 megavatios en aproximadamente dos años y completar una rehabilitación integral del sistema en un período cercano a siete años. El problema no es técnico. El problema es tomar decisiones y ejecutar los trabajos.

Más megavátios

Jiménez también analizó los anuncios realizados recientemente sobre Termocarabobo. Considera positiva la recuperación gradual de unidades de generación, aunque advierte que todavía resulta insuficiente para estabilizar completamente el sistema. De qué nos sirven los 150 megavatios. Dame los 600 completos.

Actualmente continúan incorporándose máquinas de forma progresiva y también avanzan trabajos de recuperación en Plantacentro y otras instalaciones. Si esos proyectos culminan según lo previsto, estima que Carabobo podría recuperar buena parte de la capacidad perdida durante los próximos meses.

Ahorita vienen 150 más y luego otros 150. Para fin de año tendremos 450 y viene otra máquina a la que ya le compraron los repuestos. En seis meses también podrás tenerla activa. En Plantacentro hay una máquina china que también la están reparando y Corpoelec la está prometiendo para octubre de este año. Ahí podríamos tener unos 1000 megavatios y con los 300 de Pedro Camejo. Ahí empiezas a ver la solución del problema. Con esa cantidad en Carabobo puedes cumplir la necesidad de la región y podríamos ayudar al occidente. Eso es lo que hay que hacer.

No obstante, insiste en que el país necesita un programa nacional de rehabilitación mucho más amplio.

Mientras Richani habla de las barcazas, Jiménez opina que Tacoa podría reactivarse y con ella brindar nuevamente los 4000 megavatios. Si yo llamo a Siemens y le digo que meta cinco unidades ellos me las dan en término de tres años. El espacio y las instalaciones están, solo hay que limpiar. Adaptar no es lo mismo que construir desde cero. Así se construye un megavatio más económico.

En su explicación Jiménez detalla que un megavatio cuesta tres millones de dólares. En cambio si los trabajos son de recuperación la cifra sería de 875 mil dólares.

Jiménez rechazó el plan de administración de carga. Dice que no los puede aplaudir porque no tienen sentido. Aquí lo único que tienen que hacer es ponerse a trabajar.

La población sigue esperando estabilidad

Mientras especialistas discuten planes de recuperación y cronogramas de inversión, los habitantes continúan enfrentando una realidad marcada por apagones, alimentos dañados, equipos averiados y actividades económicas interrumpidas.

Para muchas familias, la prioridad dejó de ser conocer cuántos megavatios se incorporan al sistema. Lo urgente es recuperar un servicio eléctrico confiable que permita trabajar, estudiar, conservar medicamentos y desarrollar una vida cotidiana sin la incertidumbre permanente de no saber cuándo volverá la luz.

Desde lo político, el exdiputado de la Asamblea Nacional de 2015, Ángel Álvarez se dirigió a la sede de Corpoelec Carabobo para pedir respuestas. Hace unos tres meses lo hizo el exdiputado del Consejo Legislativo de Carabobo, Carlos Molina.

Álvarez conversó con El Carabobeño y detalló que en la mañana introdujeron un documento para obtener respuestas por el tema de la crisis eléctrica actual. Esta denuncia no es vieja, pero aunque la gente esta harta de diagnósticos tenemos un deber de elevar las voces.

Para este político es necesario que desde Corpoelec se de una programación de corte. Pero hay otras interrogantes, como el estatus actual de la situación eléctrica. También es necesario saber si el Estado tiene los fondos suficientes para hacer frente a las reparaciones, quiénes se están encargando de los proyectos o el tiempo de solución del problema.

Armando Díaz – El Carabobeño

 

Turimiquire.net