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940 pacientes en Lara sin diálisis completa porque los equipos están dañados

 

Pacientes renales y voceros de ONG denuncian que las averías en los equipos de diálisis han obligado a recortar la duración de sus tratamientos.

Debido al deterioro y a las constantes fallas de las máquinas en los centros de diálisis del estado Lara, las sesiones se han reducido de cuatro a dos horas y media.

Pacientes y defensores del sector salud solicitan al Gobierno la renovación urgente de los equipos para garantizar la continuidad del tratamiento.

Tres veces por semana y cuatro horas cada vez. Ese es el esquema de hemodiálisis que, según los estándares internacionales, necesita la mayoría de los pacientes con enfermedad renal crónica para sustituir la función que dejaron de cumplir sus riñones; sin embargo, cuando la máquina no alcanza para atender la demanda ese ciclo comienza a romperse.

En el estado Lara, pacientes alertaron que la disminución de equipos disponibles en las unidades de diálisis representa un desafío para garantizar la continuidad del tratamiento y es que cada avería reduce la capacidad de atención y obliga a reorganizar turnos en una unidad de servicio, donde el tiempo no admite retrasos.

Para Héctor Colmenares, presidente de la Fundación Amigo del Paciente Renal, la hemodiálisis no es un procedimiento opcional y explicó que se requiere tres sesiones por semana para mantener estables los niveles de líquidos y sustancias que se acumulan en la sangre, cuando los riñones dejan de funcionar.

Este martes, pacientes renales y sus familiares alzaron la voz para denunciar la situación tan crítica que atraviesan las siete unidades de diálisis en el estado Lara. Explicaron que, por culpa de las constantes fallas y averías en las máquinas, el tiempo de cada sesión se ha recortado a unas dos horas y media. La gran angustia de todos es que, al no recibir el tratamiento completo que necesitan, se exponen a complicaciones graves, como retención de líquidos, cuadros de hipertensión, insuficiencia cardíaca y otros problemas que ponen su vida en un peligro inminente.

«Mi esposo se ha estado dializando irregularmente porque las máquinas están en tan malas condiciones que no les hacen sus tratamientos como lo requiere cada paciente. A mi esposo le tocaba diálisis el jueves (23 de julio) y no se pudo dializar porque hay nueve máquinas fallando», comentó Rosiris Pérez, esposa de un paciente.

La realidad ha obligado a muchos centros a trabajar con menos equipos de los necesarios. De las 36 máquinas instaladas en la Unidad de Diálisis El Ángel, ubicada en la avenida Pedro León Torres, actualmente funcionan 27, mientras nueve esperan por ser reparadas. Esa reducción limita la capacidad para atender a 168 pacientes que dependen del tratamiento de forma permanente.

Mientras que en la Unidad de Diálisis Barquisimeto, en la carrera 25 con calle 34, hay 55 monitores, de los cuales 41 están operativos para atender a una población de 248 pacientes.

En la unidad, ubicada en la Clínica Razetti, existen 34 máquinas y hay 26 operativas.

«La realidad es que las máquinas se siguen dañando y no han sido sustituidas ni reparadas a la brevedad posible», sostuvo Colmenares.

Aunque no existe un dato preciso de cuántas máquinas de riñón artificial (MRA) debe haber por cada paciente, Colmenares explicó que especialistas consideran que lo ideal es contar con una por cada seis pacientes, pero no en todas de las siete unidades se cumple.

Osmar Vásquez, esposo de una paciente, sostuvo que en la unidad El Ángel hay cuatro salas y que cada una debería tener nueve máquinas, pero no funcionan en su totalidad.

Para quienes viven con enfermedad renal crónica, cualquier falla genera incertidumbre. Rosiris Pérez contó que su esposo lleva 14 años en hemodiálisis y aseguró que cada vez que una máquina sale de servicio aumenta la preocupación entre quienes esperan su turno.

Una enfermera de la unidad de diálisis contó que hay centros más graves que otros. Resaltó que del Seguro Pastor Oropeza llegan al menos 10 pacientes a diario tratando de dializarse, porque en el centro de salud no pueden debido a las fallas que presentan.

Además, las unidades de diálisis en Venezuela usan equipos de más de 15 años de antigüedad, por lo que los pacientes pidieron al Gobierno nacional renovar los equipos para poder tener calidad de vida.

Colmenares contó que a Lara arribaron unas 15 máquinas, pero la distribución se hace insuficiente para el déficit que existe. De acuerdo con cifras de varias ONG, en la entidad hay alrededor de 942 pacientes.

Euseglimar González – La Prensa de Lara

 

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