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Archivos desclasificados de la CIA revelan las tácticas del chavismo para manipular el sistema de votación electrónica en Venezuela.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desclasificó documentos de la CIA que exponen los planes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro para alterar los cómputos electorales mediante el control del CNE y la tecnología de Smartmatic entre 2004 y 2020.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves 16-7-2026, la desclasificación de un memorando confidencial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), fechado el 29 de junio de 2026, en medio de un discurso oficial en el que cuestionó la seguridad y la fiabilidad de la infraestructura electoral estadounidense. Los archivos de inteligencia desclasificados sacaron a la luz los esfuerzos sistemáticos del Gobierno venezolano por vulnerar los sistemas de votación electrónica, evidenciando un interés sostenido por parte de los presidentes Hugo Chávez y Nicolás Maduro en manipular los resultados electorales para mantenerse en el poder de forma indefinida.

Según los documentos oficiales, la comunidad de inteligencia documentó planes concretos y el desarrollo de capacidades técnicas para cometer fraude electoral a través de la infraestructura del Consejo Nacional Electoral (CNE) y los sistemas de la empresa Smartmatic. Desde abril de 2004, los reportes indicaban que Chávez había manifestado su intención de utilizar estas herramientas no solo en el orden nacional, sino también para influir en la política interna de Estados Unidos, buscando evitar la reelección del Presidente estadounidense en funciones en aquel momento.

Aunque las evaluaciones de la CIA mantuvieron cautela al afirmar si los fraudes electrónicos a gran escala se ejecutaron con éxito en absolutamente todas las elecciones venezolanas, los reportes revelan la construcción de una arquitectura de manipulación tecnológica. Las vulnerabilidades del sistema, el control centralizado del CNE y el acceso privilegiado de informantes clave permitieron al régimen chavista diseñar escenarios de manipulación tecnológica prácticamente indetectables para los observadores internacionales y la oposición.

El plan de 2012 y la militarización del CNE

Uno de los hallazgos más reveladores del informe se centra en las elecciones presidenciales de 2012. Los reportes de inteligencia indicaron que los servicios de seguridad de Chávez, específicamente la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), trabajaron en conjunto con el CNE y Smartmatic para desarrollar planes de manipulación. El objetivo era alterar las máquinas preprogramadas en centros de votación tradicionalmente chavistas para asegurar una victoria mediante la inyección de aproximadamente 1,5 millones de votos.

Tras esos comicios, en los que Chávez ganó por un margen similar, diversas fuentes reportaron que el mandatario felicitó a su equipo por haber implementado la manipulación con éxito. Para lograr esta infiltración, el chavismo militarizó el núcleo tecnológico del sistema electoral; en 2012, un especialista en comunicaciones del Ejército fue asignado al CNE para proveer acceso en tiempo real a los resultados a la cúpula gobernante.

Además, el Director de Tecnología de la Información del CNE, descrito en los informes como un confidente del jefe de inteligencia militar, fue el responsable de diseñar los protocolos para auditar el software de votación. Un análisis alternativo de la CIA en 2013, aplicando la metodología del “Abogado del Diablo”, concluyó que el fraude masivo pudo ocurrir sin ser detectado gracias a este acceso interno y a componentes de Inteligencia Artificial (IA) en las máquinas que podían detectar cuándo estaban siendo auditadas, permitiendo imprimir recibos sin registrar ni transmitir los votos alterados.

Máquinas virtuales y la ruptura con Smartmatic

Las tácticas de manipulación electrónica se hicieron más complejas. Para septiembre de 2020, la inteligencia de Estados Unidos detectó planes para el desarrollo de “máquinas virtuales”. Estos sistemas duplicaban las transmisiones legítimas antes de alterar las bases de datos centralizadas, diseñados para replicar los resultados legítimos de las máquinas de votación y luego sustituirlos por datos manipulados.

Esta técnica avanzada de votación electrónica pretendía replicar archivos hash digitales enviados a la base de datos central, imitar máquinas de votación reales que favorecían al partido gobernante y sobrescribir los archivos de las máquinas donde ganaba la oposición. De este modo, los votos alterados parecían provenir de máquinas completamente legítimas, lo que permitía al gobierno de Maduro monitorear y ajustar los resultados en tiempo real evadiendo los procedimientos de auditoría estándar.

La complicidad inicial de los proveedores tecnológicos eventualmente se fracturó ante la inconsistencia de los datos oficiales. El documento de la CIA destaca que en marzo de 2018, Smartmatic cesó sus operaciones en Venezuela tras denunciar públicamente al régimen. La empresa acusó al Gobierno de haber inflado la participación de votantes en más de un millón de votos durante la cuestionada elección de la Asamblea Nacional Constituyente en agosto de 2017, marcando una ruptura definitiva después de años de proveer la tecnología electoral al país sudamericano.

Amenaza internacional y los matices de la inteligencia

El alcance de la tecnología venezolana también encendió alarmas de seguridad nacional en Estados Unidos. En 2006, la adquisición de la empresa estadounidense de sistemas de votación Sequoia por parte de Smartmatic fue evaluada como una amenaza moderada por la inteligencia, dado que Sequoia operaba en unos 400 condados de Estados Unidos. Ante el riesgo de que el Gobierno venezolano pudiera utilizar esta vía como instrumento de manipulación extranjera, la presión del gobierno estadounidense obligó a Smartmatic a vender Sequoia en 2007.

A pesar de la contundencia de los planes técnicos descritos, los archivos desclasificados incluyen advertencias analíticas importantes que matizan el éxito de estas operaciones en cada ciclo electoral. Las evaluaciones de base de la CIA señalaron que, aunque el régimen desarrolló capacidades avanzadas, en procesos como el de 2012, factores externos como un aumento de 24% en el gasto público antes de los comicios y la ventaja en las encuestas explicaban de manera plausible los resultados oficiales, sin que la CIA pudiera confirmar un fraude electrónico a gran escala en ese evento en particular.

Asimismo, para las elecciones parlamentarias de diciembre de 2020, la inteligencia concluyó que el régimen de Maduro no necesitaba recurrir a un fraude electrónico masivo u obvio. La razón fundamental era que el chavismo ya había cooptado a las directivas de los principales partidos opositores y la verdadera oposición había decidido boicotear el proceso. Sin embargo, la totalidad de los documentos desclasificados deja un registro histórico innegable de la arquitectura de manipulación tecnológica que el chavismo construyó para garantizar su permanencia en el poder, destruyendo la integridad del voto en Venezuela.

El Nacional

 

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