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Daniel ortega tiene secuestrado al Obispo nicaragüense, Juan Abelardo Mata

 

¿Dónde está monseñor Juan Abelardo Mata

Doce días después de la desaparición pública de monseñor Juan Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí, Nicaragua sigue sin recibir una respuesta verificable. El régimen asegura que fue devuelto a su residencia. Sin embargo, familiares, sacerdotes y personas cercanas afirman que no han podido verlo ni confirmar su estado de salud

Hay una pregunta que el poder teme más que cualquier consigna.

¿Dónde está?

No es una pregunta ideológica. No es una pregunta partidaria. Es una pregunta elemental. Tan simple que desmonta cualquier aparato de propaganda, cualquier comunicado oficial y cualquier discurso construido para justificar el abuso.

Doce días después de la desaparición pública de monseñor Juan Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí, Nicaragua sigue sin recibir una respuesta verificable. El régimen asegura que fue devuelto a su residencia. Sin embargo, familiares, sacerdotes y personas cercanas afirman que no han podido verlo ni confirmar su estado de salud.

Durante más de tres décadas, entre abril de 1990 y julio de 2021, monseñor Juan Abelardo Mata no fue simplemente el obispo de una diócesis. Para miles de personas en Estelí, Madriz y Nueva Segovia fue una presencia constante en la vida cotidiana, una de esas figuras que terminan confundiendo su propia historia con la historia de un pueblo. Su ministerio no transcurrió únicamente en la catedral, las oficinas parroquiales o los actos oficiales de la Iglesia. Se desarrolló sobre todo en los caminos polvorientos del norte de Nicaragua, en comunidades rurales donde las distancias se miden más por horas de viaje que por kilómetros, en caseríos escondidos entre montañas donde muchas veces el Estado llegaba tarde o simplemente nunca llegaba.

Allí estaba él. Llegaba para confirmar jóvenes, bendecir cosechas, celebrar fiestas patronales o inaugurar una pequeña capilla levantada con el esfuerzo de una comunidad entera. Pero también llegaba para escuchar. Escuchaba a la madre preocupada porque uno de sus hijos había emigrado. Al campesino que había perdido la cosecha por la sequía. A la familia dividida por conflictos de tierras. Al joven que buscaba orientación para decidir qué hacer con su vida. Al anciano que necesitaba simplemente alguien con quien conversar.

Mucho antes de que Nicaragua se sumergiera en la profunda crisis política que hoy atraviesa, monseñor Mata ya había comprendido que el papel de un obispo en el norte del país iba mucho más allá de administrar sacramentos. En territorios marcados por la pobreza, la migración, el abandono institucional y las heridas dejadas por la guerra, la gente no acudía a él únicamente para hablar de asuntos religiosos.

Lo buscaban porque confiaban en su criterio. Porque sabían que escucharía. Porque en una región donde muchas veces las instituciones parecían lejanas, la Iglesia seguía siendo uno de los pocos espacios donde las personas encontraban acompañamiento, ya sea en la Caritas o en las diversas pastorales. Durante años fue habitual verlo rodeado de campesinos después de una misa. Era pastor, pero también consejero. Era obispo, pero también confidente. Y esa cercanía terminó construyendo una relación singular con el pueblo que le fue confiado.

Luego de entregar su diócesis, se retiró a su residencia personal. Según un comunicado del 4 de julio del Ministerio del Interior de Nicaragua, el obispo salesiano de 80 años fue detenido por la policía el lunes 29 de junio y liberado el mismo día, pero no se sabe de su paradero y la pregunta que todo mundo se hace es: ¿Dónde está monseñor Mata

Luego de entregar su diócesis, se retiró a su residencia personal. Según un comunicado del 4 de julio del Ministerio del Interior de Nicaragua, el obispo salesiano de 80 años fue detenido por la policía el lunes 29 de junio y liberado el mismo día, pero no se sabe de su paradero y la pregunta que todo mundo se hace es: ¿Dónde está monseñor Mata

Los obispos del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC) solicitaron al régimen de Nicaragua, liderado por Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, que permita la atención médica de Mons. Abelardo Mata, Obispo Emérito de Estelí, cuyo paradero es incierto.

Los obispos del SEDAC seguimos con gran atención la situación de nuestro estimado hermano Mons. Juan Abelardo Mata, Obispo Emérito de Estelí (Nicaragua), señalaron los prelados en un comunicado fechado el 10 de julio.

Expresamos nuestra preocupación por la salud de Mons. Juan Abelardo, y respetuosamente se solicita al Gobierno de la República el permiso para la visita de su médico y del personal que le asiste a diario, por su condición delicada de salud, agrega el texto.

El obispo tiene 80 años. Es diabético. Vive con un marcapasos. Su vista se ha deteriorado con los años. Pero la preocupación por monseñor Juan Abelardo Mata no nace únicamente de su condición de salud ni de su avanzada edad.

El obispo tiene 80 años. Es diabético. Vive con un marcapasos. Su vista se ha deteriorado con los años. Pero la preocupación por monseñor Juan Abelardo Mata no nace únicamente de su condición de salud ni de su avanzada edad

En Nicaragua se vive una persecución religiosa feroz, por eso la pregunta sobre monseñor Mata trasciende la preocupación de los católicos. Es una pregunta que interpela a toda Nicaragua. Porque los fieles tienen derecho a conocer la situación de quien durante más de treinta años fue su pastor. Tienen derecho a saber que está vivo, que recibe atención médica adecuada, que puede comunicarse libremente y que su integridad física y moral está garantizada. No se trata de un privilegio eclesial; se trata del ejercicio de derechos humanos fundamentales.

Nicaragua merece una respuesta. La Iglesia merece una respuesta. Los fieles merecen una respuesta. Y monseñor Mata merece que su situación sea conocida con transparencia y verdad. Doce días después, la pregunta sigue abierta. No como una consigna política, sino como una exigencia ética, humana y cristiana

Nicaragua merece una respuesta. La Iglesia merece una respuesta. Los fieles merecen una respuesta. Y monseñor Mata merece que su situación sea conocida con transparencia y verdad. Doce días después, la pregunta sigue abierta. No como una consigna política, sino como una exigencia ética, humana y cristiana.

¿Dónde está monseñor Juan Abelardo Mata

Doce días después, Nicaragua sigue esperando una respuesta.

Cristhian Josué Alvarenga López Periodista nicaragüense – Religión Digital

 

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