Algunos condominios y comercios inescrupulosos talan árboles en esquina de La Cruz a Miguelacho parroquia La Candelaria en Caracas, con firmeza incluso ante los sismos más severos. El secreto de las plantas radica en la asombrosa flexibilidad de su estructura celular, la cual les permite disipar la presión de manera eficiente. Además, sus sistemas de raíces actúan como anclajes capaces de dispersar las ondas sísmicas con gran efectividad.

Imagen de referencia: Un edificio derrumbado en Siria tras un devastador terremoto evidencia la vulnerabilidad de las construcciones humanas frente a la fuerza de la naturaleza.
Inspirados en este fenómeno, un equipo de físicos franceses llevó a cabo un estudio que demuestra que es posible aislar y proteger los edificios de los daños sísmicos. La clave está en situar las construcciones detrás de una hilera de árboles, ya que estos tienen la capacidad de absorber y desviar las ondas de choque lejos de la superficie terrestre.
La investigación revela, además, que los bosques con árboles de distintas alturas ofrecen de forma natural una protección superior, ya que logran mitigar una gama mucho más amplia de frecuencias sísmicas. Por lo tanto, una estrategia urbanística altamente recomendable es rediseñar los entornos de los edificios plantando barreras forestales de alturas variables para crear un escudo natural.
Nota de prensa
