1280 portal turimiquire 2

La ética y la moral del periodista en tiempo de tutelaje… Por: Luis Carvajal. Ch. Primera Parte

Luis Carvajal Chacón
Luis Carvajal Chacón

La Moral y la ética del periodista son los principios y valores (como la veracidad, la independencia y la responsabilidad social) que guían la conducta del profesional al investigar y difundir información. Su objetivo principal es garantizar el derecho del público a estar informado de manera objetiva y honesta.

descarga (7)

A un periodista lo motiva esencialmente la libertad de expresar, lo cual, es un derecho fundamental y piedra angular de todas las libertades consagradas en la carta de las Naciones Unidas, proclamadas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, garantizada en la Constitución Nacional y es factor fundamental en el desarrollo, ampliación y profundización de la democracia en nuestro país.

El periodista concibe la libertad de expresión como un factor de la elevación espiritual, moral y material del hombre. En consecuencia, debe revelar como fraudulento invocar este principio para justificar intereses mercantiles, ideológicos o sensacionalistas para convalidar tergiversaciones del mensaje informativo.

reflexiones sobre la integridad en el codigo de etica profesional
Reflexiones sobre la integridad en el código de ética profesional

Si hiciéramos una exégesis, es decir, una interpretación teológica del “mensaje” según el Apóstol Santiago en su libro: versículo (2:17), nos muestra que “La fe, si no tiene obras, está muerta”, esta conclusión conduce a la afirmación cristiana y humanística, sobre el tema de la creencia genuina, donde el credo, es decir, tú ser tiene que estar de manifiesto siempre en acción y servicio.
Los pilares del mensaje deben ser proporcionalmente correspondiente a la Fe y a la obra; en esa sola frase o verso está resumido en nuestros Arte ego: sabiduría y prueba, vista desde las dificultades para fortalecer la paciencia, tener tolerancia y humildad: virtudes esenciales para mantener la paz mental, resolver conflictos y construir relaciones saludables un día a vez.
Estas integridades permiten gestionar las emociones y aceptar las diferencias sin juzgar; teniendo la única guía segura a quien podemos pedirle lo fiadores confiables: Dios. “Porque todo lo puedo en él que me fortalece”. Él es el té de la fe; y su reservas es infinita en misericordia. Él nos modela con su palabra, no da el control de la lengua, su palabra tiene el poder de bendecir o destruir; dominarla es señal de madurez espiritual.
Por tanto, el mensajero, es decir, el periodista, tiene que vivir la humildad y la parcialidad, condición necesaria que nos advierte contra el favoritismo y la injusticia de la ostentación. Debemos ser mensajeros del bien, por tanto, estar atento; compasivos con los huérfanos, las viudas y los vulnerables. Sabedor que ética de hombre del mundo es transversalmente corruptible, por viene dado por el conflicto de la sangre y la vanagloria, de la adoración del poder circunstancial, mientras que la norma de Dios, está proporcionalmente en correspondencia con la moral de lo trascendente, lo está más allá del plano terrenal; y que se eterniza en el tiempo, es una marca que traspasa todo entendimiento.

hq720 (1)

Es por ello, que la comunicación constante con Dios; su palabra y oración es la manera más eficaz para alcanzar el verdadera fuente de poder; el swagger que nos caracterizará; ella nos rubrica un estilo, un carisma de ser, una entidad de mucha seguridad y actitud frente al inicuo mundo que purgó Jesús, tal como los dijo el Apóstol Santiago con el ánimo para alcázar la rúbrica de la invocación: de unos por los otros, para mostrar y reconocer que ella, la oración, con su energía, el justo puede mucho.
Cuando el periodista supere este escane, encontrará la libertad; y estará mejor salvaguardo en su cobertura espiritual, porque incentivará e impregnará la verdad en luz y protegerá su corazón para Dios; y asumirá el consejo y el legado del Rey Salomón: “sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida”. Proverbios 4:23
Cuando el periodista se esfuercen por mantener el sentido apologético más elevado de su responsabilidad profesional, conscientes de su obligación de informar oportuna y verazmente, y de buscar siempre a Dios y su justicia, es decir, la verdad en las explicaciones e interpretaciones de los hechos, su arrojo será de creíble, y su carácter marcará un modelo.

aje

 

La Moral y la ética del periodista son los principios y valores (como la veracidad, la independencia y la responsabilidad social) que guían la conducta del profesional al investigar y difundir información. Su objetivo principal es garantizar el derecho del público a estar informado de manera objetiva y honesta.

A un periodista lo motiva esencialmente la libertad de expresar, lo cual, es un derecho fundamental y piedra angular de todas las libertades consagradas en la carta de las Naciones Unidas, proclamadas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, garantizada en la Constitución Nacional y es factor fundamental en el desarrollo, ampliación y profundización de la democracia en nuestro país.

El periodista concibe la libertad de expresión como un factor de la elevación espiritual, moral y material del hombre. En consecuencia, debe revelar como fraudulento invocar este principio para justificar intereses mercantiles, ideológicos o sensacionalistas para convalidar tergiversaciones del mensaje informativo.

Si hiciéramos una exégesis, es decir, una interpretación teológica del “mensaje” según el Apóstol Santiago en su libro: versículo (2:17), nos muestra queLa fe, si no tiene obras, está muerta”, esta conclusión conduce a la afirmación cristiana y humanística, sobre el tema de la creencia genuina, donde el credo, es decir, tú ser tiene que estar de manifiesto siempre en acción y servicio.

Los pilares del mensaje deben ser proporcionalmente correspondiente a la Fe y a la obra; en esa sola frase o verso está resumido en nuestros Arte ego: sabiduría y prueba, vista desde las dificultades para fortalecer la paciencia, tener tolerancia y humildad: virtudes esenciales para mantener la paz mental, resolver conflictos y construir relaciones saludables un día a vez.

Estas integridades permiten gestionar las emociones y aceptar las diferencias sin juzgar; teniendo la única guía segura a quien podemos pedirle lo fiadores confiables: Dios. “Porque todo lo puedo en él que me fortalece”. Él es el té de la fe; y su reservas es  infinita en misericordia. Él nos modela con su palabra, no da el control de la lengua, su palabra tiene el poder de bendecir o destruir; dominarla es señal de madurez espiritual.

Por tanto, el mensajero, es decir, el periodista, tiene que vivir la humildad y la parcialidad, condición necesaria que nos advierte contra el favoritismo y la injusticia de la ostentación.  Debemos ser mensajeros del bien, por tanto, estar atento; compasivos con los huérfanos, las viudas y los vulnerables. Sabedor que  ética de hombre  del mundo es transversalmente  corruptible, por viene dado por el conflicto de la sangre y la vanagloria, de la adoración del poder circunstancial, mientras que la norma de Dios, está proporcionalmente en correspondencia con la moral de lo trascendente, lo está más allá del  plano terrenal; y que se eterniza en el tiempo, es una marca que traspasa todo entendimiento.

Es por ello, que la comunicación constante con Dios; su palabra y oración es la manera más eficaz para alcanzar el verdadera  fuente de poder; el swagger que nos caracterizará; ella nos rubrica un estilo, un carisma de ser, una entidad de mucha seguridad y actitud frente al inicuo mundo que purgó Jesús, tal como los dijo el Apóstol Santiago con el ánimo para alcázar  la rúbrica de la invocación: de unos por los otros, para mostrar y reconocer  que ella, la oración, con su energía, el justo puede mucho.

Cuando el periodista supere este escane, encontrará la libertad; y estará mejor salvaguardo en su cobertura espiritual, porque incentivará e impregnará la verdad en luz y protegerá su corazón para Dios; y asumirá el consejo y el legado del Rey Salomón: “sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida”. Proverbios 4:23

Cuando el periodista se esfuercen por mantener el sentido apologético más elevado de su responsabilidad profesional, conscientes de su obligación de informar oportuna y verazmente, y de buscar siempre a Dios y su justicia, es decir, la verdad en las explicaciones e interpretaciones de los hechos, su arrojo  será de creíble, y su carácter marcará un modelo.

 

Turimiquire.net