La autoridad monetaria señala que seguirá ajustando su política de tipos ante la inflación persistente.
El Banco de Japón sube los tipos de interés al 1%, el nivel más alto en más de 30 años.
Si en 2024 el Banco de Japón (BoJ, por sus siglas en inglés) daba un golpe de timón histórico al fulminar la era de tipos de interés negativos, este martes la institución encargada de dirigir la política monetaria ha rebasado otro hito. El banco central del archipiélago asiático ha decidido subir hasta el 1% los tipos de interés de referencia a corto plazo, el nivel más alto en el país asiático desde 1995.
La medida, ampliamente esperada por los analistas, trata de hacer frente a los crecientes riesgos de inflación derivados de los elevados precios del petróleo por el conflicto en Oriente Próximo y la debilidad del yen, y llega apenas un día después de que Estados Unidos e Irán hayan anunciado un acuerdo preliminar para poner fin a una guerra que ha disparado el coste mundial de los recursos energéticos.
El BoJ, en una reunión a la que ha faltado su gobernador, Kazuo Ueda, hospitalizado por una infección de quiste hepático, ha optado por elevar la tasa de interés a corto plazo desde el 0,75%, lo que supone su primer incremento desde diciembre. Japón, igual que otros muchos países en los últimos meses, ha tratado de hacer frente a la escalada con medidas para aliviar la carga del coste de la energía para los hogares aprobadas por el Gobierno de la primera ministra, Sanae Takaichi.
El zarpazo de la energía se suma además a una escalada previa en los precios del arroz, que es en este país casi una cuestión de Estado. La situación obligó a Tokio a intervenir los precios de este alimento hace un año. La institución monetaria asegura en un comunicado que existe el riesgo de que la inflación subyacente supere el objetivo de estabilidad del 2%: “El traslado a los precios del encarecimiento del crudo está avanzando a un ritmo relativamente rápido en las transacciones entre empresas, lo que podría derivar en un aumento de los precios al consumo de una amplia gama de productos”, advierte.
También afirma que seguirá subiendo el tipo de interés oficial en respuesta a la evolución de la actividad económica y los precios, así como a las condiciones financieras, siempre con el objetivo puesto en su meta del 2% del índice de precios del consumo (IPC).
A pesar de lo históricas que puedan parecer las tasas, el país asiático sigue manteniéndose lejos de los tipos fijados por otras instituciones, como el Banco Central Europeo, que situó la semana pasada el precio del dinero en el 2,25% (su primera subida en casi tres años) o la Reserva Federal de Estados Unidos, que los mantiene en una horquilla del 3,5%-3,75% antes de una reunión, este miércoles, donde no se esperan movimientos.
La cuarta economía del planeta, en cualquier caso, se foguea en un nuevo escenario de tipos positivos, después de pasar 30 años ―desde la crisis de principios de los noventa hasta el arranque de esta década de los 2020― sumida en una espiral deflacionaria y de estancamiento, que conjugó con políticas de tipos negativos, para tratar de reactivar la locomotora.
En el comunicado de este martes, el BoJ asegura que la economía japonesa, si bien con debilidades, se ha “recuperado moderadamente” gracias “a los altos niveles de beneficios empresariales” y una mejora en el empleo y los ingresos. La autoridad monetaria cree además que se aleja el riesgo de una “desaceleración significativa”, debido en parte a los esfuerzos del Gobierno por asegurar fuentes alternativas de suministro de materias primas, de las cuales Japón depende en gran medida de Oriente Próximo.
Considera probable que el país continúe creciendo de forma moderada, aunque a un ritmo más lento; y afirma que seguirá vigilando, ente otros, la situación en Oriente Próximo, la demanda mundial relacionada con la IA, y las variaciones de los tipos de cambio.
La decisión de este martes ha salido adelante con siete votos a favor y uno en contra, en una reunión dirigida por el vicegobernador Ryozo Himino debido a la hospitalización desde hace una semana de Ueda, su superior, quien presentó sus argumentos por escrito, pero no pudo votar.
Reducir la compra de bonos
El banco central también ha presentado planes para reducir el ritmo de sus compras mensuales de bonos en los próximos trimestres, como parte de un endurecimiento continuo de las condiciones monetarias.
La institución reducirá sus compras mensuales de bonos previstas en aproximadamente 200.000 millones de yenes (unos 1.074 millones de euros) cada trimestre hasta marzo de 2027. A partir de entonces, mantendrá sus compras mensuales de bonos en 2 billones de yenes (unos 10.750 millones de euros) y estará dispuesto a ajustar sus compras si fuera necesario.
Guillermo Abril – El País de España
