¿Para dónde van los votos de Sergio Fajardo y Claudia López? Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda disputarán la segunda vuelta en tres semanas.
Desde cero. Hoy arranca una nueva campaña entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, quienes lograron, en ese orden, el primero y segundo lugar en la primera vuelta y ahora tienen el desafío de atraer nuevos electores para ganar la cita definitiva en las urnas, dentro de tres semanas.
El gran desafío para ambos candidatos será buscar votos más allá de la derecha y la izquierda radicales que representan. Los electores de Paloma Valencia y Sergio Fajardo, principalmente, pero también los de Claudia López y, sorpresivamente, Santiago Botero están ya en las cuentas de los estrategas de las dos campañas. Entre estos cuatro candidatos suman más de 3,2 millones de votos, que serán los que definan quién llegará a la Casa de Nariño el 7 de agosto.
El primer objetivo de De la Espriella será buscar los votos de Paloma Valencia, pese a que en las últimas semanas hubo fuertes enfrentamientos entre ambas campañas y la uribista incluso aseguró que el abogado y Cepeda eran lo mismo. Pero, tal y como lo dijo en su momento el expresidente Álvaro Uribe, para ellos el objetivo común es derrotar al senador del Pacto Histórico. De hecho, la misma Paloma anunció ayer su respaldo a De la Espriella para llegar al 21 de junio con una derecha unida.
Nuestra defensa es por la libertad y la constitución. Tenemos el corazón siempre dispuesto para servirle a Colombia y luchar por un país mejor. Felicito a Abelardopor su victoria y a título personal anuncio mi respaldo a su candidatura. No podemos permitir la continuidad de un gobierno inútil y corrupto ni la instalación del neocomunismo. Colombia no cae, aseveró la candidata del uribismo.
En la misma línea se pronunció el expresidente Álvaro Uribe, jefe del Centro Democrático: Ganó el doctor De la Espriella. Cumplimos la palabra, votaremos por él y pedimos que se vote por él y por Colombia, por la defensa de la Constitución, de las libertades, de la creatividad individual, de la cohesión social, de la economía fraterna, del Estado pequeño y austero, añadió el jefe natural del partido, quien reconoció la derrota.
Si todos esos votos se transfieren, Abelardo tendría serias opciones de ser no solo presidente, sino el más votado de la historia. Buena parte del uribismo ya está con el Tigre. Paola Holguín votó por él y el representante electo Daniel Briceño, el congresista más votado en las legislativas del 8 de marzo, ya anunció que apoyará al abogado.
Le pido a mi partido, el Centro Democrático, que dejemos atrás las diferencias. Hoy la prioridad es defender el legado del presidente Uribe y el futuro de Colombia. No podemos dejar que Petro y Cepeda sigan gobernando este país, dijo María Fernanda Cabal.
La duda es qué pasará con el electorado de Juan Daniel Oviedo, quien es una figura más de centro y dijo que el miércoles anunciará al país si toma una postura para la segunda vuelta. Pero no se descarta más crecimiento del abogado, quien ha bajado el tono y abierto las puertas para que lleguen más votos de cara a la segunda vuelta.
Otra incógnita será hacia dónde irá el electorado de Sergio Fajardo, quien en las últimas dos elecciones prefirió no tomar partido. Esta vez dijo que tendrá conversaciones con su equipo. Este millón de votos es importante para definir la suerte de nuestro país, dijo el exgobernador de Antioquia.
López ya descartó a De la Espriella, pero no anunció su apoyo a Cepeda. Dijo que se tomará unos días para reflexionar, aunque los analistas señalan que el perfil de sus votantes tendería más hacia la izquierda. Entre tanto, los votos de Botero (206.000), quien es una de las sorpresas de esta contienda, claramente tienden hacia De la Espriella.
Precisamente, como los votos no les pertenecen ni a los candidatos ni a los partidos, el mensaje es que el ya candidato de segunda vuelta Abelardo de la Espriella llamará a la base, a esos votantes directamente. Ahí tiene un espacio de 1’600.000 votantes de Paloma que muy seguramente lo van a acompañar en segunda vuelta. También hay un millón de votos de Fajardo que no son despreciables. El ciudadano es el que vota, el que se identifica con un candidato, y en eso la campaña de Abelardo de la Espriella ha demostrado hacerlo de manera muy eficiente. El mensaje será para los votantes más que para los partidos, porque ha sido clarísimo en que él no está buscando que le lleguen partidos, sino los ciudadanos de a pie, aseguró Víctor Muñoz, analista y cofundador de Guarumo.
Una de las grandes dudas será el camino que tomará Cepeda, quien tuvo una campaña cerrada y no buscó votos más allá de la izquierda en los últimos meses, algo que incluso causó molestias en la Casa de Nariño, a tal punto que el propio presidente Petro tuvo que salir a hacer campaña pese a las prohibiciones e hizo un cierre paralelo de campaña. En el caso de Iván, hay que esperar qué hará el Gobierno, que ha participado abiertamente en las elecciones. Mirando el mapa, salvo los votos de Claudia López, Mauricio Lizcano o Roy Barreras, la votación termina siendo marginal. Tendrá que buscar profundizar en las zonas donde tuvo mayor votación, en el Caribe o el Pacífico, para buscar, más que crecer en regiones, un mayor número de votantes en esas zonas, añadió Muñoz.
Los votos de otras figuras como Roy Barreras, quien ya anunció su respaldo a Cepeda, no representan un mayor número de sufragios, por lo que el desafío del candidato de la izquierda es mayor. Fuentes de su campaña insisten en que debe haber un replanteamiento y dicen que no puede quedar todo en manos del círculo del candidato, quienes se han encargado, dicen, de mantenerlo en una especie de burbuja.
Comienza una nueva etapa en la que las alianzas serán fundamentales. De la Espriella parece tener margen de crecimiento. Está por verse cuáles serán las movidas de Cepeda y del propio Petro, quien, dicen los analistas, probablemente intensificará sus salidas a plaza pública para evitar que la izquierda sea derrotada. A eso apunta la inédita decisión de que no reconocía los resultados del preconteo, lo que pone a Colombia a un escenario inédito y representa un serio desafío para la democracia y la institucionalidad.
Mateo García Agudelo – El Tiempo de Bogotá

