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Reforcemos la pared demográfica en las fronteras venezolanas, así lo dijo Abraham Gómez

Mercedes Marín y Abraham Gómez

               

Mercedes Marín entrevistando al Dr. Abraham Gómez.

Esa llamativa reflexión la hace, a cada instante, el Dr. Abraham Gómez en sus intervenciones en las plataformas digitales, en los medios de comunicación y en las conferencias; por cuanto, siendo como en efecto lo sabemos un conocedor y estudioso por más de 40 años de nuestras zonas limítrofes ( todas sus tesis  de postgrado tienen como eje central las fronteras venezolanas); ha mostrado siempre preocupación por la escasa población en las áreas que nos separan de otras naciones; así además, nos dice:  La precariedad de los servicios públicos impactan a los pocos habitantes que conseguimos, como defensores y testigos  de la venezolanidad en esas regiones. Le preguntamos.

Pregunta. Mercedes Marín: ¿Qué otra conclusión, en ese mismo sentido ha podido expresar en sus intervenciones públicas?

Respuesta. Abraham Gómez: Aunque sueno duro lo que te voy a decir. Pareciera que el espacio geográfico fronterizo no fuera nuestro. No obstante, llegar a equivaler casi que un sesenta por ciento del territorio nacional y estar habitado por una quinta parte de la población. Mientras que los demás países con quienes hacemos costado fronterizo adelantan audaces políticas en esa materia, nosotros seguimos exhibiendo una muy débil pared demográfica; muy poca gente en lamentables condiciones de aislamiento y pobreza, cuya inmediata consecuencia es un marcado desequilibrio geopolítico

 M.M. Pero, si la situación que está difícil en casi todo el país; me refiero a los servicios; nos imaginamos como será para aquellos lugares alejados de las grandes ciudades.

A.G: En los espacios fronterizos, nos consta, hay otro modo de valorar y vivir. Permíteme decirte que los fenómenos fronterizos son realidades jurídicas por la delimitación misma. Sí, pero se hace obligante considerar y añadir la dimensión socio-económica por la interactividad que mantienen los habitantes de esos espacios. Sabes que la gente que allí convive poca o ninguna importancia le da a la línea, a la raya imaginaria que como figura geodésica del Estado intenta separarlos. Quien no es primo de un lado es sobrino del otro lado.

M.M ¿Quiere decir que allí priva más lo humano que lo jurídico?; que la gente procura convivir, indistintamente del lado de la frontera donde habite?

A.G: Exactamente, querida Mercedes. Insistimos en reconocer que los nexos vecinales de carácter humano no son ni serán nunca territoriales, ni imposiciones jurídicas que impliquen diferenciaciones sociales.

M.M ¿Qué se puede hacer al respecto; para reivindicar el modo de vida de esos compatriotas que están poblando las áreas de las fronteras?

A.G: Nunca es demasiado tarde para comenzar; para saber de qué hablamos cuando nos referimos al Límite como ente jurídico, abstracto de origen político, convenido y visualizado en forma lineal. Mientras que la Frontera comporta el espacio de anchura variable donde convergen seres humanos con potencial de integración, que crea un modo de vida común, con sentido dinámico y vital. El Estado venezolano debe asumir la presencia poblacional en las zonas fronterizas como un sistema de consolidación de pueblos y ciudades a lo largo del cordón fronterizo, con suficiente fuerza y patriotismo.

M.M  Fíjate que bastantes personas confunden esos dos elementos. Para mucha gente, resulta igual hablar de límite y frontera.

A.G: Preocupa más saber el uso indiferenciado de los términos límite y frontera por parte de quienes suponemos han conducido, por años, la política fronteriza; porque ya nos dice el talante de improvisación e ignorancia para arreglos mayores en esta materia. Una cosa es el límite que constituye el convenimiento jurídico, frente a otras naciones, para fijar el espacio donde el Estado ejerce su soberanía, dominio y jurisdicción; mientras que   la frontera comporta el conglomerado humano que allí habita, por encima, muchas veces, de las normas impuestas desde el nivel central

M.M: ¿Consideras que debe haber más preocupación de todos por esas zonas tan deprimidas?

A.G: Por supuesto. No basta que se diga que, si un centímetro de territorio venezolano es la soberanía, una gota de sangre nuestra también lo es; sin embargo, percibimos, desde hace años, muy pocas sensibilidades o preocupaciones por los padecimientos de las regiones colindantes. Nuestro reiterado llamado, a los entes del Estado es para que estos señalados asuntos álgidos deben constituir agenda prioritaria para la acción administrativa del Estado venezolano y para la opinión pública nacional.

Nota de prensa de Mercedes Marín