Hace días tuve la gran fortuna y el privilegio que la vida nos da a través de un único Dios, de armonizar con dos titanes de la medicina cumanesa: el Dr. José Luis Peroza, pediatra de una data acendrada en nuestra ciudad primogénita y del Dr. Vitelio Patiño, cirujano oncólogo de dilatada trayectoria profesional en su área.

Seres humanos que le han dado a Sucre un gentilicio y un sitial de honor, bondad y gracia: tres virtudes que reflejan respeto e integridad, deseo del bien a los demás, y el un favor inmerecido a un incondicional amor incondicional, que son las fórmulas de solidez de una espiritual vida de rectitud.
Dos galenos, dos generaciones que merecen el reconocimiento de una orgánica civilidad que enaltezca la vida por la vida misma. La frase “la vida por la vida misma” que nos conecte a evocar la existencia vivida de dos hombres y pasión, la medicina; y dar fe de la obra ejecutada; un valor intrínseco, un, testimonio y sentido de una misión, expresada en la entrega en la aventura humana de seres especiales, que, sin buscar condiciones o propósitos utilitarios, celebran su viaje en este mundo por encima del destino.

Puedo decir que veo en ellos, la esencia residencial de un conocimiento al servicio de una sociedad. Reconocer la labor médica de Vitelio y Peroza, es un acto de justicia social.
Es menester que nuestra civilidad cumanesa aborde iniciativas valorativas de exaltación iconográficas de referenciar a estos hombres y mujeres que muestran testimonios de fe por su población.

Nuestras nuevas generaciones deben conocer; y experimentar quienes relataron vivencialmente una vida en su actividad, en este caso de la medicina impactando y transformando la misma, como quien la asume como un Evangelio en su vida diaria y en su entorno.

Hay que hacer de la vida pública, un oficio de acción ciudadana permanente a quienes son nuestros héroes vivientes de la salud, sin esperar que trascienda a otro plano para realizar reconocimiento formales y posmorten.

El Colegio de Médicos del Estado Sucre es en este caso quien debe asumir en primer término esta tarea, como institución gremial encargada de avalar la ética, trayectoria y el ejercicio profesional de sus agremiados, con lo cual, no quiere decir que cualquier otra organización u asociaciones de vecinos pueden presentar postulaciones formales para condecoraciones municipales o regionales que honren el gentilicio cumanés
De verdad que me vi en la necesidad, como comunicador y periodista de redactar es nota propositiva en razón una semblanza aparecida en la redes escrita al Dr. José Luis Peroza, una carta habla del reconocimiento o contactar a alguna institución cívica para formalizar el homenaje a estos dos destacados profesionales de la medicina en la ciudad

Logré leer que alguien dijo: “El Dr. Peroza, se merece que le pongan una calle con su nombre, y que le hagan una estatua con la imagen como la que sale en la foto. Por qué toda Cumaná, el estado Sucre y me atrevo a decir que Venezuela ha conocido el gran corazón, profesionalismo y don de servicio que tiene este hombre ejemplar. Y que las nuevas generaciones conozcan a este extraordinario CUMANÉS”.
Y dice la comunicación de su recorrido como hombre de bien: José Luis Peroza, nace en Cumaná, el 7 de marzo de 1932, padre de 4 hijos, comenzó la carrera de medicina en la UCV, (1951) y continuó en la ciudad de Barcelona, España, donde obtuvo el título de Lic. en Medicina (1957) y el grado de Médico Pediatra y Médico Puericultor en la Escuela Departamental de Puericultora, en dicha ciudad.

Regresó a Venezuela en (1959) donde ha desempeñado cargos asistenciales, administrativos, docentes y ejerciendo la pediatría durante 63 años.
A sus 90 años ha tenido el privilegio de ser médico residente y director del Hospital de niños, director de Sanidad y Asistencia Social del Edo Sucre, Especialista II Dep. de Pediatría del Hospital “H.U.A.P.A”, Coord. de los estudios de Postgrado en Puericultura y Pediatría de la UDO.
Jubilado del sector público en el 1995, continuó ejerciendo la Pediatría en el Hospital Clínico “San Vicente de Paúl”, donde fue director durante 8 años y hasta el pasado 04/03/2022 mantuvo activa su consulta privada.
Ha escrito y publicado al menos 8 libros de pediatría, y recibido varios reconocimientos por su meritoria labor en pro de la salud como: Mérito al trabajo y medalla de la salud “Dr. Pastor Oropeza”, Orden “Bicentenaria “Antonio José de Sucre” en su primera clase, Hijo Ilustre de la ciudad de Cumaná, entre otros.

Actualmente se desempeña como director de la Fundación “Francisco José Aponte Peroza”, dirigió el programa radial “Cátedra Pediátrica” en Guacharaca 92.5 FM, todos los sábados a partir de las 8 am.
Además, fanático de jugar dominó y la lectura, un hombre de historias, con el cual compartí un rato agradable escuchando todos sus relatos, además de ser una persona íntegra y sumamente humana, algo fundamental que debe poseer un médico.

Una anécdota: El Dr. entregó una receta médica y coloco “tomar cada” pero se acabó el espacio y continuó del otro lado de la página “8 horas”. A los días regreso la mamá del niño furiosa que si estaba loco que como la había mandado a darle la medicina al niño en el Supermercado CADA.

Algo que quiera decirle a los Cumaneses: “Tengan por delante el amor, la bondad y hacer el bien. Nada de odio, y sientan orgullo de ser cumaneses
