Tenemos el sentimiento de comunicarles el sensible fallecimiento de Rafaela de Valdez Benítez, el 18 de mayo de 2026 en la ciudad de Maturín, estado Monagas, madre de Mario Valdez, amigo especial de la emisora Costa del sol 93.1 FM, de Fran Bartolomé Tovar Fela y Julio César Casas Ginestre. Le hacemos extensivas nuestras más sinceras condolencias a sus hijos Yadira y Mario, a su nieta Araya, a sus demás familiares y amigos, en este difícil momento.
Paz a sus restos.
Velatorio y exequias
El lunes 18 de mayo de 2026, a las 7:05 de la mañana en la ciudad de Maturín – Monagas, nuestra Señora Madre Rafaela cerró sus ojitos a la edad de 97 años, se fue contenta, feliz, se despidió de sus seres queridos, se sintió realizada al formar una Bella Familia, en vida fue la adoración de sus Hijos, Nietos y Bisnietos. Se fue ligera de equipaje, aquí lo dejo todo, cariños, amor y buenos consejos. Las exequias de retiro serán en la Sala Velatoria Imperial Monagas (Profacol), a partir de las 2:00 pm, a las 6:00 pm Misa oficiada por el párroco de la Catedral de Maturín. Dirección al final de la Avenida Juncal, Maturín.
Martes 8:00 am Misa.
9: 00 am salida al Cementerio de Maturín.

Comparto con Ustedes la Última Crónica del 06 enero 2026.
Mario Valdez Bendición Rafaela, hoy cumples 97 añitos
Ja,ja,ja. Bendición Madre, estos muchachos amanecieron desde temprano celebrando tu cumpleaños, enviando mensajes por las redes, que maravilla, realmente eres nuestra fuerza, nuestra historia, nuestro primer amor, pero sobre todo nuestro mayor ejemplo. Doña Rafaela, hoy, al contemplarte y mirarte por el retrovisor de la vida, no veo sólo a una madre de 97 años, veo a esa mujer aguerrida, que con inteligencia, con tesón, que junto a nuestro señor padre, Emiliano Valdez, (quien llegó al Grado 33, que es el más alto y honorífico otorgado a quienes han demostrado un profundo compromiso filosófico y ético en la Logia Masónica). Ustedes con mucho esfuerzo levantaron esta Familia con principios y con valores, de la que me siento grandemente orgulloso, y por quien daría la vida toda, la vida entera sin pensarlo. Ahí está ella, risueña y altiva, con los brazos abiertos esperando a sus hijos, a sus nietos y bisnietos. Ella, la mujer que nos enseñó a amar, a querer, a respetar y a ser agradecidos, la que siempre nos entiende y nos acompaña, y en los momentos difíciles ha destacado su fortaleza, la ternura que representa, convirtiéndose en la historia viva de la familia, ella es un faro de valores, resiliencia y de gratitud incondicional que nos sigue dando los mejores consejos, ya que al final forman parte de lo que ha sido su vida.
Noventa y siete años es facíl decirlo, pero yo sé todo lo que hay detrás de ellos, son años de esfuerzos, de luchas constante, de sacrificios silenciosos, de esos que sólo ella sabe y lleva por dentro, que con sus tiernas manos cuidaron y alimentaron, como no tener presente sus abrazos que en los momentos más difíciles y los días más oscuros me salvaron. Se todo lo que hiciste, de tus esfuerzos, para que tus hijos tuviéramos el bulto, los cuadernos y los lápices del colegio; para que nunca nos faltará nada en la mesa, aunque a veces a ti te faltará todo. Sé de tu corazón grande, que aún hoy sigues preocupándote más por tus muchachos que por ti misma.
Mamá he hecho una vida, tengo una familia, tengo esposa, hijos y nietos, a quienes les he inculcado lo que nos enseñaste en casa con Papá, pero me cuesta mucho describir todo lo que significas para mí. Rafaela, no sólo eres mi madre, a ti me debo, eres mi historia, mi primer amor, eres digna del mejor ejemplo a seguir, eres un baluarte, eres mi todo. Gracias, muchas gracias mamá por haber insistido en enseñarme a ser quien soy, a ti me debo, creíste en mí, apostaste a mí, cuando ni yo mismo lo hacía. Esa manera dulce que tenías para reprenderme, para hacerme entender las cosas de una manera sencilla, me regañabas con esa elegancia, te tomabas tu tiempo para darme esos sabios consejos llenos de amor, te doy las gracias por esa perseverancia y fe inquebrantable, por ello, todo lo que soy es por ti.
Madre te amo con todo lo que tengo, con todo mi corazón, con todo lo que soy, te lo doy todo y me quedo corto. Le pido a Dios que me deje tenerte por muchos años más, para seguir disfrutando ese remanso de ternura y sabiduría que eres, para abrazarte y seguir un día tras otro diciéndote lo mucho que te amo. Te deseo un día fantástico, alegre, festivo, que en tu rostro esté siempre presente la más Bella de las sonrisas. Que tu corazón siga lleno de felicidad y gratitud, quiero que sepas que mi amor y admiración es para ti.
Madre tengo una deuda contigo que jamás podré compensar. Bendición Mamá.
Tu hijo Siempre, Mario.
marioevaldez@gmail.com – @mariovaldez1

