1280 portal turimiquire 2

Los empresarios de Carabobo solicitaron la exoneración arancelaria para las plantas eléctricas

Jorge Aroca

 

Jorge Aroca mostró preocupación por la aparente ausencia de medidas de corto plazo. Consideró que las propuestas planteadas hasta ahora desde la Gobernación de Carabobo apuntan principalmente a soluciones de mediano y largo alcance.

Fedecámaras Carabobo solicita una exoneración arancelaria a plantas eléctricas importadas.

Jorge Aroca, presidente de Fedecámaras Carabobo ofrece declaración a la prensa desde la Cámara de Comercio de Valencia. Fotografía: Armando Díaz.

En Carabobo hay un tema que domina las conversaciones entre autoridades, gremios y ciudadanos: los reiterados y prolongados cortes eléctricos. Ante este panorama, Fedecámaras Carabobo calificó la situación como una emergencia y pidió acciones inmediatas.

Los recientes anuncios realizados por autoridades regionales y nacionales llevaron al gremio empresarial a proponer una mesa técnica que permita impulsar soluciones concretas y coordinar mejoras frente a la crisis.

Jorge Aroca, presidente de Fedecámaras Carabobo, mostró preocupación por la aparente ausencia de medidas de corto plazo. Consideró que las propuestas planteadas hasta ahora desde la Gobernación de Carabobo apuntan principalmente a soluciones de mediano y largo alcance.

¿Qué tenemos que hacer de forma inmediata para paliar esta situación?, se preguntó Aroca al analizar el impacto que los apagones generan sobre todos los sectores de la sociedad carabobeña. Son demasiadas horas de improductividad que también dejan un desgaste enorme en el sector residencial y eso termina golpeando la economía.

Aroca ofreció estas declaraciones desde la Cámara de Comercio de Valencia, escenario que no escogió al azar. Desde allí aprovechó para respaldar públicamente la propuesta impulsada por Ernesto Abbas, presidente del gremio comercial valenciano. El plan, denominado Luz para el Comercio, plantea utilizar dos puntos del encaje legal para financiar equipos de respaldo energético destinados a comerciantes.

Aunque consideró positiva la iniciativa, Aroca insiste en que el Estado necesita más medidas complementarias. A su juicio, Luz para el Comercio representa solo una parte de la solución. Por ello, plantea exonerar impuestos a equipos como plantas eléctricas e inversores. Hay que revisar los códigos arancelarios vinculados a estas maquinarias y a todo lo relacionado con su importación.

Según explicó, esa exoneración debería mantenerse al menos durante seis meses, ya que la mayoría de los equipos provienen de China y los envíos marítimos tardan alrededor de tres meses en llegar al país. Recordó que estos productos actualmente pagan cerca de 14 % adicional en IVA y otros tributos. Es un porcentaje muy alto.

Por eso consideró fundamental facilitar el acceso a estos equipos mediante una ampliación de los códigos arancelarios. También la eliminación del régimen legal número 9, requisito obligatorio para importar este tipo de maquinaria. Es necesario que ese permiso deje de exigirse.

Aroca también celebró la propuesta del gobernador Rafael Lacava de exonerar 30 % de impuestos a pequeños y medianos comerciantes afectados por los cortes eléctricos. Espera que la medida se concrete rápidamente porque representaría un alivio para el sector. Un negocio paralizado no produce dinero.

Y precisamente así describió la situación actual de muchos comercios: paralizados, sin generar ingresos y obligados a reducir operaciones. Según cálculos del gremio, los comerciantes pierden alrededor de 24 horas productivas a la semana, equivalentes a un día completo de trabajo. Son horas perdidas incluso para quienes tienen plantas eléctricas, porque también hay que entender que esos equipos se dañan.

Fedecámaras estima que un comerciante promedio invierte cerca de 1.500 dólares mensuales en mantener operativos estos sistemas alternativos de energía. La cifra incluye combustible, reparaciones y mantenimiento, aunque el monto puede variar según el tamaño de la planta eléctrica.

Aroca advirtió que las pérdidas aumentan progresivamente. Aunque evitó ofrecer cifras exactas, aseguró que muchos carabobeños apenas logran trabajar tres días y medio a la semana, o en el mejor de los casos cuatro. Consideró que el impacto ya alcanzó a todos los sectores económicos por igual.

El dirigente insistió en que los daños no son únicamente financieros. Para él, el desgaste humano representa una consecuencia todavía más grave. Los trabajadores llegan a sus casas y tampoco tienen electricidad. Duermen mal. Luego se levantan temprano para ir a trabajar y encontrarse nuevamente con el mismo escenario. Es un desgaste muy fuerte.

Armando Díaz – El Carabobeño