La creación de nuevas instituciones públicas de educación superior en los últimos años se ha convertido en el principal factor de debilitamiento de las universidades tradicionales. Así lo denunció Déborah Velásquez de Valecillos, presidenta de la Asociación de Profesores de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (Apucla), quien advirtió que se ha priorizado el “control político” sobre la excelencia académica.
Con mucha preocupación hemos observado desde hace varios años la proliferación de universidades, lo cual ha significado el debilitamiento de las universidades centenarias. Nos preguntamos por qué, en lugar de crear nuevos espacios, no se fortalecen los que ya existen y han dado resultados, planteó Velásquez.
Para la representante gremial, resulta contradictorio que el Estado haya apostado por la creación de espacios como el complejo educativo Alma Mater o la transformación de institutos en universidades territoriales, mientras las instituciones con trayectoria probada en docencia, investigación y extensión se mantienen al borde del colapso.
El mayor impacto, según refiere Velásquez, ha sido el recorte drástico de recursos. Recordó que las universidades tradicionales han sido sometidas a una asfixia financiera que impide su funcionamiento básico. Dijo que en las solicitudes presupuestarias anuales, del 100% de lo requerido, las instituciones apenas reciben asignaciones que oscilan entre el 4% y el 7%.
Son también notorias las fallas en los servicios estudiantiles. Esta carencia afecta directamente las providencias como transporte, comedores y becas, impactando por igual a universidades autónomas, experimentales y las de creación más reciente. “Cuando hablamos de beneficios, no puede haber exclusión, tiene que ser por igual para toda la población estudiantil que está en las diferentes universidades”, afirmó.
Añadió que “el reconocimiento de las universidades centenarias no se puede ocultar creando instituciones por el simple hecho de crearlas y para fortalecer su presencia en el Consejo Nacional de Universidades a la hora de tomar decisiones”.
La presidenta de Apucla denunció también la gestión de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU). Según sus declaraciones, se están asignando estudiantes a la Universidad Experimental Martin Luther King, con sede en la parroquia Guerra Ana Soto, sin considerar variables como la ubicación geográfica del estudiante y sus preferencias académicas.
Hizo un llamado a recuperar el rigor en la educación superior, advirtiendo que la improvisación en el sector educativo tiene consecuencias a largo plazo para el país. “in una formación académica en los términos exigidos, no hay transformación del ciudadano ni de la sociedad, manifestó.
Yvette Zárraga – El Impulso

