“Es inobjetable que la situación sistemática de abandono de una obra de tanta envergadura como la represa “Santiago Mariño”, asociada al sistema hídrico del Turimiquire el estado Sucre; es y fue objeto de un desamparo inducido por la administración del “Chavista”, a pesar de las auditorias estructurales evaluadas los años 1999 y 2014.
El régimen sabía las afecciones que esta contiene en su conjunto, sobremanera en las filtraciones de las pantallas de contención y el túnel fundamental de distribución: “Guamacán; los cuales fueron dejados a la deriva, como quien se deshace de un hijo biológico, con el propósito último del control social en el suministro del agua a la población, como en efecto ocurre.

Está muy claro, que la instrumentación del chavismo en Venezuela ha sido la consolidación de su control social e ideológico a través de la gestión de servicios públicos y ayudas sociales, convirtiéndolos en efectos de coerción y dependencia. Mediante herramientas como el Carnet de la Patria, el estado condiciona el acceso a alimentos, medicinas y vivienda a la lealtad política, intensificando la vigilancia y la delación vecinal.

Son evidentes todos los testimonios que revelan que esta práctica fue puesta en marcha no sólo en los servicios públicos elementales: educación, agua, electricidad, y la vida misma de los trabajadores, como es el caso del salario. En Venezuela se introdujo una política de la desalarización y la implementación de los Bonos que no son imputables a las prestaciones ni a los tradicionales aguinaldos de fin de año.
Es inexplicable que una infraestructura clave para el servicio de agua potable a un conglomerado que supera el millón 200 mil habitantes en gran parte del oriente venezolano, que incluye zonas de Sucre, Nueva Esparta y Anzoátegui, haya sido tirada al desamparo gubernamental, sin la más mínima razón lógica, es evidente que se actuó como lo hacen los criminales, bajo la sombra, la opacidad y con el único objetivo del razonamiento ideológico del control social.

Esta joya de ingeniería hidráulica, puesta en funcionamiento en 1988, con una capacidad de almacenamiento de 424 millones de metros cúbicos, regula las aguas del río Neverí y sus afluentes, aunque enfrenta retos por filtraciones históricas desde 1990
Recientemente en un estudio realizado por observatorio Venezolano de Conflictividad Social, han concluido la herramienta centra de la ayuda y el existencialismo, es decir, el paternalismo de estado como condicionamiento de la subsistencia a la afiliación política. La distribución de Alimentos (CLAP) es un arma de dominación y para asegurar la sumisión de la población, generando dependencia directa del Estado.

Del mismo modo los servicios Públicos y Gestión Local: El acceso a trámites, agua, luz y servicios esenciales se ve limitado o condicionado, promoviendo la coacción.

Es por ello que la delación y “Chivateo”, es fomentada es utilizada como el control vigilante y centinela entre vecinos para identificar y silenciar voces disidentes, exacerbando la desconfianza y erosión de lazos comunitarios.
Concluye el informe del observatorio Venezolano de Conflictividad Social, que aún que se utilizan el dinero y la represión son los mecanismos preferentes de control; y lo acabamos de evidenciar con la Ley de Amnistía. El “chavismo” ha utilizado la solidaria humanitaria, en un modelo que ha transformado la ayuda social en una herramienta de intimidación, forzando la participación en procesos electorales y actos de la gestión pública, transgrediendo los derechos ciudadanos
