El nido de la tortuga cardón se encuentra en una zona de alta afluencia turística, lo que convierte cada fin de semana en un riesgo potencial para los huevos. Nido de la tortuga cardón en resguardo en Patanemo.
Después de nueve años de ausencia, la tortuga marina más grande del mundo volvió a la bahía de Patanemo, en Puerto Cabello, para desovar bajo su arena. El llamado es urgente: hace falta más manos, ojos y donaciones para sostener una guardia que no puede parar y así proteger los huevos de la especie que está en peligro de extinción.
La tortuga cardón, dejó su nido en la madrugada del 13 de abril, y desde ese momento un grupo de voluntarios, junto al Ministerio del Ecosocialismo (Minec) y el Instituto Nacional de Capacitación y Recreación de los Trabajadores (Incret), mantiene una vigilia permanente para proteger los huevos hasta su eclosión.
Después de nueve años de ausencia, la tortuga marina más grande del mundo vuelve a dejar bajo nuestra arena muchas crías, celebró Gloria García, integrante de Ecoruta Cachiri, organización que lleva siete años haciendo monitoreo en la bahía de Patanemo y que no había registrado un nido desde 2017. Por eso, dice García, la importancia de protegerlo es mayúscula: la tortuga cardón o laúd está en peligro de extinción y cada nido cuenta.
El hallazgo ocurrió cuando personal del Incret, durante su recorrido nocturno de rutina, encontró las huellas características que deja una tortuga de esta especie al salir del mar. De inmediato contactaron a la coordinadora del Minec en Puerto Cabello y desde ese momento arrancó la operación de protección. La malla de seguridad que delimita el área del nido fue instalada por la Alcaldía de Puerto Cabello.
El nido de la tortuga está en zona concurrida
El mayor desafío que enfrenta el voluntariado no es técnico sino humano. El nido se encuentra en una zona de alta afluencia turística, lo que convierte cada fin de semana en un riesgo potencial para los huevos. Las luces blancas, las fogatas, la música a alto volumen y las vibraciones pueden afectar el desarrollo de los tortuguillos que crecen a pocos centímetros bajo la arena.
La tortuga que desovó en Patanemo es un ejemplar de proporciones extraordinarias: puede alcanzar aproximadamente tres metros de longitud y pesar más de 700 kilogramos. No se sabe con exactitud cuántos huevos dejó en el nido, pero la cuenta regresiva ya comenzó. La eclosión se espera entre 55 y 70 días después del 13 de abril, dependiendo de las condiciones climáticas. Eso significa que, en pocas semanas, si todo sale bien, decenas de tortuguillos deberán llegar al mar.
Necesitamos que todos lleguen al mar en unas semanas, pero para eso necesitamos muchas manos, ojos y, sobre todo, un buen corazón, pidió García, quien subrayó que el depredador más peligroso para los huevos no es ningún animal sino el ser humano. Si sigue pasando esto va a llegar un momento en donde no habrá más tortuga cardón, advirtió, recordando el papel fundamental que esta especie cumple en el equilibrio del ecosistema marino.
Voluntarios y donaciones
Ecoruta Cachiri y el Minec mantienen la guardia del nido las 24 horas del día, los siete días de la semana, pero reconocen que son pocos para una tarea de esta magnitud. Por eso hacen un llamado abierto al voluntariado: no se requiere experiencia previa, solo disposición para vigilar el nido, educar a los turistas y asegurarse de que se cumplan las normas de protección en toda la bahía, que además está en plena temporada de desove.
Quienes no puedan sumarse físicamente también pueden contribuir. La vigilia permanente tiene costos logísticos que el grupo no puede sostener solo, y se reciben donaciones en alimentos no perecederos, hielo y agua para mantener a los voluntarios con energía durante las largas jornadas de guardia. No es protagonismo, es cuido para preservar la especie, aclaró García.
El trabajo no sería posible sin la articulación de varias instituciones y organizaciones. Ecoruta Cachiri agradeció el apoyo del Incret el Minec, la alcaldía de Puerto Cabello, la unidad de Protección Animal de la alcaldía, la Policía de Espacios Acuáticos, los Guardacostas y la Fundación Pilares Marinos, todos movilizados en torno a la protección de este nido histórico.
Recomendaciones para visitantes a Patanemo
Patanemo es una de las playas más concurridas del estado Carabobo y, desde el 13 de abril, tiene un atractivo adicional: un nido de tortuga cardón a pocos centímetros de la orilla. Pero la convivencia entre turistas y naturaleza requiere reglas claras, y Ecoruta Cachiri las resume en tres puntos que pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de la eclosión.
Primero, respetar el cordón de seguridad que señaliza el nido, sin traspasarlo ni permitir que niños o mascotas excaven en sus alrededores. Segundo, llevarse todos los desechos de la playa: una simple bolsa plástica puede ser confundida por una medusa, el alimento favorito de las tortugas, con consecuencias fatales. Tercero, moderar el volumen de la música, tanto de equipos de sonido como de cornetas personales, porque las altas vibraciones afectan el desarrollo de los tortuguillos dentro del nido.
Ser un turista responsable hoy significa asegurar que una especie en peligro pueda sobrevivir, resumió García. La tortuga cardón volvió a Patanemo después de nueve años. Si el nido prospera, podría volver a hacerlo. Y si los tortuguillos llegan al mar, cada uno de ellos cargará en su instinto la memoria de esa playa, lista para repetir el ciclo décadas más tarde.
Dayrí Blanco – El Carabobeño
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