Con la crisis estructural del país, la salud emocional se convierte en un riesgo laboral porque el trabajador lleva consigo esa carga al puesto de trabajo. Representantes de diferentes sectores debatieron sobre salud y seguridad en el trabajo.
Seguridad laboral en Venezuela sin cumplirse pese a la existencia de leyes.
Las normas de seguridad laboral en Venezuela existen, son detalladas y técnicamente rigurosas. El problema es que están muy alejadas de la realidad, como las definió Julio García, presidente del Colegio de Enfermeros de Carabobo.
En el Día Mundial de la Salud y Seguridad en el Trabajo, el gremio organizó una jornada de formación para visibilizar una brecha que se ensancha cada año: la que separa lo que la ley ordena de lo que los trabajadores venezolanos realmente viven en sus puestos de trabajo.
La legislación venezolana en materia de salud y seguridad laboral, desarrollada a partir de 2005 con la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (Lopcymat), generó instructivos y normas técnicas que García califica de exquisitas.
Pero esa calidad normativa choca con una realidad que la desmiente a diario: en la mayoría de los sectores no hay delegado de prevención y medio ambiente de trabajo, figura que debe estar presente proporcionalmente según el número de trabajadores. Peor aún, en muchos casos ni siquiera existe un servicio de seguridad laboral que realice las evaluaciones médicas obligatorias del personal.
La situación se agrava por una contradicción estructural que García señala con precisión: aunque la Lopcymat no establece diferencias entre sectores, la realidad sí las impone. El sector privado tiende a resguardarse mejor en el cumplimiento de las normas de protección, uniformes y condiciones de trabajo. El sector público, en cambio, opera en condiciones notoriamente más precarias, sin que exista un lineamiento que justifique esa disparidad.
Seguridad laboral y riesgos psicosociales
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) puso como consigna central del Día Mundial de la Salud y Seguridad en el Trabajo: los riesgos psicosociales. Para García, este enfoque es especialmente pertinente en el contexto venezolano, donde la crisis estructural del país se convierte en una carga emocional permanente que el trabajador lleva consigo al puesto de trabajo.
Hay que preguntarle a un trabajador cómo hace para ir a trabajar con tantas necesidades, con esas angustias en el hogar, el día a día, con poder resolver el tema del transporte, alimentación, servicios públicos, planteó García.
Esa acumulación de presiones genera estrés emocional crónico y deterioro de la salud mental, una tendencia que el presidente del Colegio de Enfermeros advierte que va en aumento. Con toda esta crisis estructural que tenemos en el país, el tema de los daños psicosociales en los trabajadores, la afectación de la salud mental, cada día va más en incremento, señaló.
La seguridad laboral, en ese sentido, no puede reducirse al uso de equipos de protección o a la prevención de accidentes físicos. Incluye también garantizar condiciones que no sometan al trabajador a acoso, abuso de autoridad o abuso de poder, situaciones que García menciona expresamente como parte de los factores de riesgo que el patrono tiene la obligación legal de controlar y eliminar.
Una jornada con seis expertos para rescatar la cultura del trabajo seguro
Para dar respuesta a este panorama, un bloque interinstitucional que lleva años trabajando el tema en el estado, organizó una jornada formativa con seis ponentes especializados: médicos, psicólogos, abogados y expertos en salud y seguridad en el trabajo. El objetivo es estimular la conciencia sobre el trabajo seguro y visibilizar condiciones laborales que, con demasiada frecuencia, permanecen invisibles para quienes tienen la responsabilidad de corregirlas.
No es la primera vez que el gremio actúa en este frente. García destacó que el bloque interinstitucional carabobeño ha entregado documentos ante el Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales (Inpsasel), ha organizado foros y ha producido informes y resultados de investigación sobre las condiciones de salud y seguridad en el trabajo. Todo ello apunta a un mismo objetivo: que el cumplimiento de la Lopcymat deje de ser una excepción y se convierta en práctica cotidiana en todos los sectores.
El patrón tiene que respetar los niveles y el control de los factores de riesgo presentes en el trabajo, insistió García, quien ve en la formación y la visibilización pública el camino más efectivo para generar ese cambio.
Dayrí Blanco – El Carabobeño
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