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La mayoría de los 30.000.000 de ciudadanos que residimos en el país somos presos políticos, dijo Henry Alviarez

Henry Alviarez

 

El  coordinador nacional de organización de Vente Venezuela, doctor Henry Alviarez, advierte que la mayoría de los treinta millones de ciudadanos que residimos en el territorio nacional estamos expuestos a caer presos por el solo hecho de criticar o hacer alusión a los intereses de quienes detentan el poder.

Este profesional del Derecho, barquisimetano, fue presidente del Colegio de Abogados del estado Lara por espacio de diez años, fundador de la Escuela de Derecho de la Universidad Fermín Toro, así como director y decano de dicha Escuela, no pudo tener un abogado que lo pudiera defender tras ser detenido y acusado por el fiscal Tareck William Saab de supuestos delitos políticos.

El defensor público es excepcional y se le nombra cuando la persona no conozca un abogado de su confianza o no tenga como pagarlo, explica al ser consultado por El Impulso. ¿Cómo se explica que a cualquier ciudadano lo pongan preso sin una orden judicial. ¿Qué representa esa orden? Que un juez estudió previamente que el acusado estuvo incurso en un delito. Pero, esa no fue la situación de nuestro entrevistado.

¿Cómo se siente?

Ya estoy recuperándome de la operación, gracias a Dios, bastante bien.

Al no quedar con libertad plena, ¿Cuántas veces ha tenido que presentarse a los tribunales?

Efectivamente, me dieron un régimen de presentación mensual y, por supuesto, prohibición de salida del país. Me he presentado tres veces en los tribunales desde que salí, el 8 de febrero de este año.

¿Le produjo algún problema psicológico su encarcelamiento?

Lo primero que a uno le produce es una gran indignación y las secuelas son de todo tipo: psicológicas, personales, emocionales hasta el punto que a mi mamá la ví una sola vez y después que pude salir, a los veinte días ella murió.

¿Qué piensa del preso y su familia

Cuando uno tiene ese tipo de situaciones, que yo no digo que sean producto del encierro, pero la tristeza mata. Cuando una madre tiene un hijo preso injustamente, en medio de la zozobra, en un sistema que no da garantías personales, ni procedimientos jurídicos que permitan la posibilidad de defenderse, obviamente ocasionan un estado de angustia que puede producir cualquier secuela.

¿Cómo sobrellevó su encierro?

Yo, particularmente, me aferré a temas espirituales y sobre todo a Dios para encontrar apoyo y paz emocional. Sin duda, viví un proceso muy tortuoso y difícil en lo personal al haber sido separado de mi familia, de mis hijos fundamentalmente, de la rutina que uno hace constantemente. Estar encerrado con personas que uno no conoce en espacios pequeños es, sin duda, traumático.

¿Salió enfermo?

Padecí problemas de salud y sigo padeciendo, porque perdí parte de mi audición, quizá producto del estrés por el encierro, me han obligado a utilizar prótesis. Tantas cosas que se sienten, agobian. He sido operado recientemente de apéndices. Indudablemente, romper con la rutina ordinaria afecta emocional y físicamente a cualquier persona.

A usted lo detienen y le hacen acusaciones sin prueba alguna, ¿pero no lo llevan a juicio?

Absolutamente. No me mostraron la orden de captura, no me agarraron cometiendo un delito infraganti y nunca hubo un juicio preestablecido, además no me permitieron ser defendido con abogados de confianza. Todo fue una violación permanente de los procesos y de los derechos fundamentales que tengo como ciudadano. Pero, además, esta es la suerte no únicamente de los presos políticos, sino de más del 80 por ciento de los ciudadanos, hoy apresados por el sistema, porque en el país lo que se ha impuesto es un sistema policial con profundas debilidades y profundas manipulaciones que, por supuesto, hace distanciar la seguridad jurídica de cualquier ciudadano.

¿Sigue intacto el ofrecimiento de Jorge Rodríguez, el 6 de febrero, de que en una semana todos los presos políticos saldrían libres y hoy todavía hay centenares en las cárceles?

Se mantiene intacto el deseo de hacer daño y maldad en el país. Obviamente, es un sistema totalmente corroído, debilitado. deteriorado y, además, deslegitimado. Ciertamente, su proceso de debilitamiento institucional lo pone desnudo en evidencia y, además, los procesos de represión siguen iguales.

¿Qué le parece la Ley de Amnistía

Para lo único que sirvió la Ley de Amnistía fue, precisamente, para confirmar que en Venezuela hay presos políticos. Su aplicación es de manera discrecional y la mayoría de los del entorno de María Corina Machado no hemos gozado de la amnistía.

¿Esa ley no garantiza libertad alguna

Hoy estamos prácticamente con una daga en el cuello y en cualquier momento, si ellos quisieran, nos vuelven a poner presos porque nos encontramos en un estado de indefensión en un procedimiento absolutamente viciado porque no tiene sustento alguno y, por supuesto, con funcionarios caprichosos y subordinados al poder de turno. Sin duda, la maldad se mantiene y el estar ajeno al deseo de un Estado de Derecho es obvio de este sistema, el cual no cuenta con el aval de la comunidad internacional y es por eso que en Venezuela tiene que ir a un proceso de institucionalidad democrática y de reencuentro con la democracia.

  

¿Se puede confiar en el presidente de la Asamblea Nacional cuando él fue jefe de campaña de Nicolás Maduro en el 2024?

La desconfianza es completa. Cuando al fiscal lo pasan a ser Defensor del Pueblo, cuando el ministro de la Defensa lo pasan a ministro de Agricultura y así, en un reacomodo, se hacen las cosas. El problema es que es un grupo muy pequeño el que está dominando al país. Y por eso la desconfianza suprema, tanto de la comunidad internacional, como de la población.

¿Cómo se puede lograr el cambio?

El noventa por ciento de la población venezolana quiere el cambio; pero, la única posibilidad de lograrlo es que haya un proceso de elecciones, que le pueda dar, además de vitalidad y confianza al ciudadano, recuperarnos para insertar nuevamente al país en el mercado global. Esa es parte de la tarea que tenemos pendiente y el anhelo que tiene la sociedad venezolana.

¿Cuál es su apreciación de la encargada de la presidencia

Es algo inédito todo lo que está pasando. Todo es producto de la extracción de Maduro el 3 de enero cuando deja prácticamente una acefalía; pero, recordemos que este gobierno ya estaba debilitado en su legitimidad cuando el 28 de julio descaradamente desconoció la voluntad ciudadana que se había expresado, eligiendo al doctor Edmundo González como presidente. Obviamente es un proceso de anomalía que estamos viviendo y que, precisamente lo que nosotros aspiramos, queremos y deseamos es que podamos nuevamente reinstitucionalizar el país, dejando en manos de los ciudadanos que dirijan su propio destino y qué mejor manera de hacerlo a través de un proceso eleccionario.

¿Estas elecciones tienen que ser generales?

Absolutamente. Eso es parte de lo que nosotros estamos planteando. Ahora, lo primero es darle confianza al país y a la comunidad internacional. Si las elecciones se hacen de manera fraccionada también sería válida que se haga una elección presidencial conjuntamente con la Asamblea Nacional y, posteriormente, una elección regional. Cualquiera que sea el mecanismo, al final el objetivo sigue siendo el mismo: darle al país la confianza que se respete el deseo ciudadano de reencontrarse como nación y no estar en esta zozobra, que ha traído entre las consecuencias es la de que haya más de ocho millones de ciudadanos fuera de nuestras fronteras.

¿Será posible que gran parte de esos venezolanos en el extranjero puedan votar en las próximas elecciones?

Ese es el gran reto que tenemos porque aquí no puede haber venezolanos de primera y de segunda. Creo que todos los venezolanos tienen el derecho a definir qué es lo quieren para el país y es lo que nosotros estamos promoviendo. Cualquiera que sean las condiciones estamos claros que la mayoría acompaña las causas democráticas que encabeza María Corina Machado.

El 13 de enero de 2012, la entonces diputada María Corina Machado le dijo a Hugo Chávez, en la presentación de Memoria y Cuenta, que expropiar es robar y el 12 de marzo de este año dijo en Chile que el saqueo ocurrido en Venezuela era el más inmenso del universo porque estaba por encima de los dos trillones de dólares. ¿Será posible recuperar tanto dinero y bienes?

Pensar que se va a recuperar la totalidad es una utopía. Se han robado y despilfarrado mucho, así como serán muchos los que quedarán impunes a la hora de la justicia. Pero, creo que si se recupera la cuarta parte, que ya sabemos que es bastante, sin duda esa recuperación puede apalancar todo el proceso de recuperación. Además vamos a estar claros: Tenemos nosotros que impedir que se vuelva a despilfarrar y birlar todas las grandes que todavía Venezuela posee. Aquí hay que mirar hacia el futuro. Nosotros no vamos a llegar al poder con una sed de venganza, lo que no quiere decir que haya justicia; pero, las prioridades del país es que haya un gobierno que arranque privilegiando al ciudadano. Es ahí donde estamos enfocados para hacer la sinergia necesaria y convertir este país en la tierra de gracia. Ese es el objetivo de nuestro norte.

¿Qué piensa usted que se pueda hacer de inmediato para adecentar el Poder Judicial, muy cuestionado por sus decisiones?

Yo he venido proponiendo reformas al respecto. Primero, colocar gente que conozca de leyes; y segundo, que de alguna manera privilegie al ciudadano antes que el poder de turno. Lamentablemente, el Poder Judicial venezolano está subordinado y ha sido manoseado por el poder político y, prácticamente, lo ha desvirtuado. Yo digo que los presos políticos son los 30 millones que estamos dentro del territorio, porque cualquiera que se atreva a criticar o hacer señalamiento a los intereses de algún funcionario del Estado, va preso, sin ningún tipo de justificación. Yo puedo dar fe de que el 80 por ciento de los casos en El Helicoide están todos absolutamente viciados, independientemente sobre el fondo de la causa por lo cual fueron llevados hasta allá. Efectivamente, tiene que haber un proceso de institucionalidad en todas las direcciones. Dentro del Poder Judicial no sólo hay que cambiar el sistema normativo, sino también la estructura humana, porque parte del problema de los jueces que están allí no tienen autonomía, sino que están dependiendo de un color partidista y no precisamente dependiendo de un conocimiento suficiente que les pueda permitir hacer lo correcto, y darle a cada quien lo que corresponda, que es la justicia. Pero, también parte de un proceso de revisión.

¿Cómo hacer esa revisión?

Cuando hablamos de un sistema hablamos también de las universidades, que desde que formamos a los abogados hasta todo el sistema, el sistema penitenciario, el sistema de juzgamiento, el ente regidor de los jueces que anteriormente era el Consejo de la Judicatura. Estamos hablando de una revisión completa y compleja. Eso se va a hacer necesariamente, pero lo importante es arrancar modelando un liderazgo, suficientemente claro que privilegie antes que una causa partidista.

¿Plantea usted la presentación de la orden de detención y la obligatoriedad de que un abogado de confianza defienda al preso, porque eso no se hace actualmente?

Es que son principios básicos del Derecho. Tener un abogado de confianza es un derecho constitucional, no es un capricho personal. El debido proceso es un derecho constitucional, es lo que garantiza seguridad jurídica.

¿Tiene alguna explicación que los presos políticos no tengan abogado que no sea el defensor público?

El defensor público es excepcional y se le nombra al detenido cuando éste no conozca a un abogado de su confianza o no tenga como pagarlo. Eso es lo que ocurre en la mayoría de los presos políticos porque no le permite un abogado de confianza. ¿Cómo es posible que aquí se pongan presos a los ciudadanos sin orden judicial emanado de un juez, quien previamente estudió que las personas han estado incursos en algún delito? Hay presos que tienen sentencias de doce años de cárcel, pero llevan catorce años privados de su libertad. ¿Cómo se explica eso a un estudiante de Derecho? Son cosas elementales. ¿Cómo se puede hacer la defensa, si no hay acceso al expediente por el cual están imputando a una persona. Estas son las prácticas perversas que ha utilizado este sistema, pero lamentablemente no se corrigen, ni se quieren corregir porque la justicia no se aplica correctamente en el país.

¿Cómo ve la organización de la sociedad venezolana para lograr la transición?

Hay un clamor y una exigencia de la sociedad venezolana por alcanzar la democracia. Estamos viendo cómo están protestando los trabajadores, no sólo exigiendo salarios suficientes sino también exigiendo elecciones, porque tienen la convicción de que hasta que este sistema no cambie, ninguno de los problemas que se han convertido en la anomia social del país se van a solventar. Estamos claros de que si no hay un proceso de cambio en el país, la institucionalidad y los sistemas improductivos, sociales, de reencuentro, de convivencia, de respeto, de reconciliación nacional, cada día va a ser muchísimo más distante. La sociedad venezolana está preparada para un cambio que quiere se produzca rápidamente, porque tenemos una tragedia arrastrada desde hace más de veinte años y que ha traído más del 70 por ciento de pobreza, 50 por ciento de pobreza extrema. Hay un cansancio, un hartazgo de la gente que está en el poder. Estoy convencido de que la sociedad venezolana quiere un inminente cambio y la mejor manera de hacerlo es con la regla democrática: Que compitan quienes tienen que competir, unos y otros; no estamos hablando de un liderazgo, ni de un partido político; estamos hablando del interés de una nación que quiere reconciliarse, vivir en paz y también quiere un sistema de justicia, que le permita avanzar y encontrarse como nación.

Pacífico Sánchez – El Impulso

 

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