
No se s entiende las razones de esta desatención que aún persiste. Quienes ostentan el poder son los mismos que enarbolan las banderas de la heroicidad independentista.
El Parque Ayacucho en Cumaná, estado Sucre, es un emblemático espacio recreativo de 2,1 hectáreas situado en el centro de la ciudad. Su origen está ligado a la conmemoración del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, con la inauguración de su estatua ecuestre en 1890, evolucionando posteriormente hacia un concepto de parque-plaza con árboles centenarios y monumentos históricos.
Origen e Historia
Estatua Histórica: La estatua ecuestre del Mariscal Antonio José de Sucre fue inaugurada el 28 de octubre de 1890. Esta obra del escultor italiano Giovanni Turini se asienta sobre un pedestal de granito realizado por José Carabelli.

Evolución del Espacio: Anteriormente conocida como la Plaza Ayacucho, la zona se consolidó como un parque urbano fundamental en la ciudad.
Ubicación: Se localiza en el centro de Cumaná, a orillas del río Manzanares, específicamente entre los puentes Mariño y Leoni.
Características y Importancia
Espacio Cultural y Recreativo: El parque cuenta con amplias áreas verdes, chaguaramos y apamates, siendo hogar de iguanas. Ofrece senderos para caminar, juegos infantiles y un entorno familiar.
Museo: En uno de sus extremos se encuentra el Museo Gran Mariscal de Ayacucho, el cual resguarda parte de la historia nacional.
Monumento a la Identidad: Es considerado un símbolo de identidad para los cumaneses, entrelazando la historia de la independencia con la vida urbana actual.
En esto momentos este monumento ha sido echado al abandono, tal como podemos registrar con solo hacer un mero y pequeño recorrido visual en el área, como lo comprábamos en la reciente visita que realizamos en el referido parque la ciudad primogénita del continente.

No se s entiende las razones de esta desatención que aún persiste. Quienes ostentan el poder son los mismos que enarbolan las banderas de la heroicidad independentista. Se abrogan el derecho de ser hijos de ese legado histórico de Bolívar y Sucre, pero no hacen del discurso una palabra viva, son porciones de narrativa muerta y sin remitentes, son falsas oraciones como la podemos evidenciar en esta experiencia con la figura del “Gran Mariscal de “Ayacucho” en su propia tierra natal.

