
El perro sarnoso
Este pobre animal, antes obeso,
hoy parece un inglés con paludismo;
se vio al espejo y se mordió a sí mismo
creyendo que era un hueso.
Se dispersan los grupos si él se arrima
y él sigue su camino, tristemente,
añorando caricias que la gente
ya no le da porque le tiene grima;
él ya no es perro sino, escasamente,
cuatro patas con una sarna encima.
Yo le he visto pasar
muerto de hambre, muriéndose de sed,
tan débil que no puede caminar;
y para no caer, si va a ladrar
tiene que recostarse a la pared.
Allá estaba, ladrándole a la luna;
su mirada era triste y era amarga,
como de gran dolor enorme carga
y era una
y era una
y era una sola sarna larga…
Este pobre animal, antes obeso,
hoy parece un inglés con paludismo;
se vio al espejo y se mordió a sí mismo
creyendo que era un hueso.
Se dispersan los grupos si él se arrima
y él sigue su camino, tristemente,
añorando caricias que la gente
ya no le da porque le tiene grima;
él ya no es perro sino, escasamente,
cuatro patas con una sarna encima.
Yo le he visto pasar
muerto de hambre, muriéndose de sed,
tan débil que no puede caminar;
y para no caer, si va a ladrar
tiene que recostarse a la pared.
Allá estaba, ladrándole a la luna;
su mirada era triste y era amarga,
como de gran dolor enorme carga
y era una
y era una
y era una sola sarna larga…
Aquiles Nazoa González (Caracas, 17 de mayo de 1920 – Maracay, 25 de abril de 1976) fue un escritor, ensayista, periodista, poeta y humorista venezolano.Nació en la barriada caraqueña de El Guarataro (ubicada en la parroquia San Juan), en el seno de una familia de escasos recursos económicos. Sus padres fueron Rafael Nazoa, jardinero y Micaela González. Su hermano fue el también poeta Aníbal Nazoa.

