
El Departamento de Defensa de los Estados Unidos confirmó este domingo una exitosa operación de interceptación en el Océano Índico, donde lograron incautar el tanquero petrolero Veronica III. La embarcación, que formaba parte de la denominada flota fantasma iraní y ya se encontraba bajo sanciones, había logrado fugarse inicialmente desde el Mar Caribe.
Según el informe oficial publicado por el Pentágono en la red social X, el buque habría cargado crudo venezolano en las terminales del Complejo Petroquímico José Antonio Anzoátegui, ubicado en Barcelona, antes de iniciar su travesía transoceánica.
Bajo la dirección del departamento manejado por Pete Hegseth, las fuerzas del INDOPACOM rastrearon el navío a lo largo de miles de kilómetros, acortando distancias hasta realizar el abordaje.
Las autoridades estadounidenses fueron enfáticas al declarar que el buque intentó desafiar las restricciones impuestas por la administración de Donald Trump con la esperanza de escapar, pero recordaron que las aguas internacionales no representan un santuario para actores ilícitos.
Con esta acción, el gobierno de EE.UU. reafirma su postura de negar la libertad de movimiento marítimo a quienes operen fuera de la legalidad, subrayando su alcance logístico y voluntad para ejecutar operativos de tal magnitud en cualquier parte del mundo.
El Impulso

