La toma de posesión del presidente Nasry Juan Asfura dejó una serie de imágenes que quedarán como testimonio visual de una fecha histórica para Honduras. Cada fotografía capturó momentos clave de una jornada marcada por el protocolo, la solemnidad y el simbolismo institucional. Nasry Asfura ingresando al Congreso Nacional de la mano de su esposa Lissette del Cid.
Asfura juró como presidente de la República en el Congreso Nacional, devolviendo a este recinto la tradición de las tomas de posesión, luego de 77 años sin realizarse en ese escenario. Las imágenes reflejan desde el instante del juramento hasta los gestos solemnes que acompañaron el acto, resaltando la trascendencia histórica del evento.
La investidura reunió a diputados, exfuncionarios, dirigentes políticos y representantes del Partido Nacional, quienes colmaron el hemiciclo legislativo.
Nasry Juan Asfura Zablah fue juramentado este martes 27 de enero como presidente constitucional de la República de Honduras para el período 2026–2030, en una ceremonia celebrada en el Congreso Nacional. Con una carrera marcada por la gestión municipal, la ejecución de infraestructura y una trayectoria ascendente dentro del Partido Nacional, Asfura llega al poder con el desafío de gobernar un país polarizado y reactivar una economía golpeada.
Nacido en Tegucigalpa el 8 de junio de 1958, Asfura es nieto de inmigrantes palestinos cristianos. Creció en el seno de una familia trabajadora, un entorno que —según ha expresado públicamente— influyó en la formación de valores como la disciplina, el esfuerzo y la fe, pilares que han acompañado su vida personal y su discurso político.
Desde 1985 está casado con Lissette del Cid. Con ella formó una familia de tres hijas y nietas, un aspecto que suele destacar como su mayor orgullo personal.
Inició estudios de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), carrera que no concluyó. No obstante, definió tempranamente su interés por la infraestructura y la planificación urbana. Antes de ingresar a la política, se dedicó durante varios años al sector de la construcción, experiencia que moldeó su visión pragmática de la administración pública y su énfasis en la ejecución de proyectos como indicador de resultados.
Primeros pasos en la política y ascenso partidario
La carrera política de Asfura comenzó en la década de 1990 en la Alcaldía del Distrito Central, donde se desempeñó como asistente administrativo. Ese primer acercamiento a la gestión municipal le permitió construir un perfil técnico y operativo, que con el tiempo lo llevó a escalar posiciones dentro del Partido Nacional.
En 2010 fue electo diputado al Congreso Nacional. Posteriormente asumió la dirección del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS), desde donde coordinó proyectos de infraestructura básica y desarrollo comunitario en distintos puntos del país, fortaleciendo su imagen como funcionario enfocado en la ejecución territorial.
La Alcaldía del Distrito Central: El salto a la visibilidad nacional
El punto de mayor exposición política en la trayectoria de Asfura llegó con su elección como alcalde de Tegucigalpa, cargo que ocupó durante dos períodos consecutivos entre 2014 y 2022. Su gestión estuvo marcada por un ambicioso programa de infraestructura vial que transformó la movilidad de la capital, con la construcción de túneles, puentes, pasos a desnivel y bulevares.
Ese estilo de gestión, centrado en la obra pública y la ejecución visible, le valió el apodo de “Papi a la Orden”. Consigna que posteriormente se convirtió en marca política y que proyecta cercanía, disponibilidad y capacidad de respuesta.
Las contiendas presidenciales y el camino al poder
En 2021, Asfura fue candidato presidencial del Partido Nacional, elección en la que obtuvo el segundo lugar, siendo superado por Xiomara Castro. Cuatro años después, volvió a competir por la Presidencia. Fue declarado presidente electo el 24 de diciembre de 2025, tras un proceso electoral prolongado.
En esa contienda, el ahora presidente Asfura superó por un estrecho margen al candidato Salvador Nasralla, consolidando finalmente su llegada al máximo cargo del Estado.
Visión política y proyección internacional
En el plano internacional, Asfura ha manifestado su intención de fortalecer la relación estratégica con Estados Unidos. Asimismo, busca reforzar la cercanía con Israel y marcar distancia de gobiernos como el de Venezuela.
Su plan de gobierno, denominado “Juntos Vamos a Estar Bien 2026–2030”, también conocido como “Visión 5 Estrellas”, tiene como eje central la reactivación económica y la generación de empleo. Entre sus propuestas figuran la atracción de inversión extranjera mediante la seguridad jurídica y la simplificación de trámites; el impulso de alianzas público-privadas en infraestructura y turismo; así como el fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas, y el posicionamiento del sector agropecuario como motor del crecimiento nacional.
En materia de seguridad, plantea el fortalecimiento de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas. También, la incorporación de tecnología avanzada para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, y la reactivación de la extradición.
En el ámbito social, ha definido la educación y la salud como ejes inseparables del desarrollo. Promete modernizar hospitales, ampliar la educación técnica y digital, ejecutar un ambicioso plan de vivienda y descentralizar el desarrollo hacia los 298 municipios del país.
Un inicio sobrio para un mandato desafiante
La toma de posesión de Nasry Asfura se realizó el 27 de enero de 2026, en una ceremonia descrita como simbólica y austera.
El acto contrastó con celebraciones multitudinarias del pasado. El gesto busca transmitir un mensaje de sobriedad y responsabilidad fiscal en un contexto económico y social complejo.
Con un estilo directo, un discurso centrado en resultados y una trayectoria construida desde la gestión local hasta el poder nacional, Nasry “Tito” Asfura inicia su mandato con el reto de gobernar un país dividido. Además, debe recuperar la confianza institucional y convertir su promesa de gestión ejecutiva en estabilidad, crecimiento y cohesión nacional.
El Tiempo de Honduras

