El presidente de Estados Unidos califica el obsequio de “maravilloso gesto de respeto mutuo”, pero no alude a una posible participación de la líder opositora en la transición venezolana. María Corina Machado entrega la medalla del Premio Nobel de la Paz a Donald Trump.
El día que María Corina Machado regaló su medalla del Nobel de la Paz a Trump.
Una medalla chapada en oro, de 196 gramos de peso y de 6,6 centímetros de diámetro ha sido la gran protagonista de la esperadísima reunión entre María Corina Machado y Donald Trump. Como ya había adelantado que haría, la líder de la oposición venezolana le entregó su premio Nobel de la Paz al presidente estadounidense en homenaje a su ayuda, durante el encuentro de cerca de dos horas en la Casa Blanca. El genuino, nada de réplicas. Un gesto con el que trataba de ganarse el favor del republicano, que reconoce abiertamente su interés en ser premiado con este reconocimiento y que un día antes había elogiado a la gran enemiga de Machado, la presidenta en funciones Delcy Rodríguez. El republicano confirmaba que había aceptado el obsequio: un gesto maravilloso de respeto mutuo.
Obsequié la medalla del premio Nobel de la Paz al presidente de los Estados Unidos, confirmó Machado en unas caóticas declaraciones a los medios en el exterior del Capitolio, la sede del Congreso de Estados Unidos. Más tarde, el inquilino de la Casa Blanca se pronunciaba él mismo sobre el regalo: ha sido mi Gran Honor reunirme con María Corina Machado, de Venezuela, hoy. Es una mujer estupenda que ha pasado muchas cosas. María me ofreció su premio Nobel de la Paz por el trabajo que he hecho. Qué gesto tan maravilloso de respeto mutuo ¡Gracias, María!, escribía en un mensaje en Truth, su red social.
Un mensaje muy breve, en el que tan significativo era lo que decía como sus flagrantes omisiones. Trump, que un día antes había hablado por teléfono y se había deshecho en elogios hacia Rodríguez, no aludía al contenido de su conversación con Machado, ni a la posibilidad de que la activista ocupara un papel en la transición en el país sudamericano. Ni siquiera se refería a ella como la líder de la oposición, pese a que su propio Gobierno reconoce al movimiento de Machado y González Urrutia como el ganador de las elecciones de julio de 2024.
Al anunciar la reunión la semana pasada, el presidente estadounidense había apuntado que Machado tenía intención de entregarle la medalla y que, en ese caso, él la aceptaría. Aunque en vísperas del encuentro, que incluyó un almuerzo de trabajo, el republicano matizaba sus declaraciones, en una entrevista con Reuters. Preguntado si quería que la líder opositora le entregara su premio, él replicaba no dije eso. Ella es la ganadora del Nobel.
Aparentemente en respuesta a la expectación despertada en torno a la reunión, el Comité Nobel había recordado este jueves en redes sociales que el premio es irrevocable, intransferible, y no se puede compartir, aunque el dueño de la medalla pueda hacer con ella más o menos lo que desee. Regalarla, dejársela a sus herederos, o incluso subastarla. Un caso muy conocido es el de la medalla de Dmitri Muratov, que se subastó por más de cien millones de dólares para apoyar a los refugiados de la guerra en Ucrania. Pero no deja lugar a dudas: una medalla puede cambiar de propietario. Pero el título de ganador del premio Nobel de la Paz, no.
La activista y política, que en noviembre escapó del lugar donde se escondía en Venezuela para viajar a Oslo a recibir el galardón, había declarado en una entrevista con el presentador de televisión de la cadena Fox News Sean Hannity que le ofrecería compartir el galardón.
¿Cuál es la justificación de lo que algunos —entre ellos la vicepresidenta en funciones de Venezuela, Delcy Rodríguez, que este jueves venía a acusar a Machado de arrodillarse ante Trump— consideran un acto de pleitesía? Según la líder de la oposición, se trata de una razón histórica, que se remonta a las guerras de independencia en el continente americano.
El marqués de Lafayette, militar francés que se alistó en las filas del Ejército de las trece colonias en la guerra de independencia de Estados Unidos contra Inglaterra, regaló hace 200 años una medalla a Simón Bolívar, el gran héroe de la independencia de Venezuela y otros países latinoamericanos. Ese galardón mostraba el rostro de George Washington, que encabezó las tropas rebeldes y acabó como el primer presidente del nuevo país americano. Bolívar conservó esa medalla todo el resto de su vida. De hecho, cuando uno ve sus retratos puede ver la medalla, apuntaba Machado en su cita con la prensa.
Lafayette se la dio como un símbolo de hermandad entre la gente de Estados Unidos y la gente de Venezuela en la lucha contra la tiranía. 200 años después, el pueblo de Bolívar le devuelve al líder de Washington una medalla. En este caso, la medalla del premio Nobel de la Paz, como reconocimiento a su compromiso especial con nuestra libertad, narró.
Si la líder de la oposición le haría entrega de su premio era una de las grandes intrigas del encuentro de este jueves, que se ha desarrollado a puerta estrictamente cerrada. Parte de las conversaciones se desarrollaron en el Despacho Oval. Parte, el rato dedicado al almuerzo, en el pequeño comedor de diario adjunto al Despacho Oval, la salida en la que suele comer el inquilino de la Casa Blanca en sus almuerzos de trabajo más informales o más en petit comité.
Ninguno de los dos ha ofrecido grandes detalles sobre lo que trataron en sus conversaciones. En su entrevista con Reuters, Trump anticipaba que tratarían de lo básico. Y, tras otro acto posterior en la Casa Blanca, respondía a una pregunta al respecto que la charla había transcurrido bien. Machado sí ha sido un poco más explícita, y aseguraba que le impresionó lo al tanto que está Trump sobre la situación en Venezuela y cómo le importa lo que está sufriendo el pueblo de Venezuela.
Pero la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, parecía echar un jarro de agua fría sobre las esperanzas de la líder de oposición de desempeñar un papel significativo en el proceso de transición, al menos en sus primeras etapas. Machado es una voz notable y valiente que representa a mucha gente en Venezuela, apuntaba. Pero Trump ha decidido apoyar la continuidad que representa el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, tras llegar a la conclusión de que la líder de la oposición no podría garantizar la lealtad de las Fuerzas Armadas y otras instituciones clave. En palabras de Leavitt, Trump ha hecho a la hora de apoyar la continuidad que representa Rodríguez, una valoración realista. Esa valoración no ha cambiado en estos momentos, según la portavoz.
La realidad sobre el terreno que hayan abordado los dos líderes importaba poco a los seguidores de la líder opositora, que en docenas se daban cita en la plaza Lafayette, frente al portal norte de la Casa Blanca, para darle su apoyo con banderas de Venezuela y cánticos. A su salida de la residencia presidencial, Machado salía a abrazarlos y asegurarles que contamos con el presidente para la libertad de Venezuela.
El mismo calor —en una jornada de cielo brillante y frío intenso— le mostraban sus simpatizantes tras el acto que concluía sus actividades de este jueves en Washington, un encuentro con senadores y congresistas estadounidenses de ambos partidos en el Capitolio. Un calor y un cariño desmedidos. Tanto, que la muchedumbre impedía a Machado llegar al punto previsto para ofrecer una rueda de prensa. Mientras sus partidarios le imploraban una foto, un comentario, una mirada más, la Policía del Capitolio y su escolta personal la guiaban entre un río de personas hacia su vehículo. Sin más declaraciones, su vehículo arrancó para perderse entre el resto de los automóviles que regresaban a casa tras un día de trabajo.
Macarena Vidal Liy – El País de España

María Corina Machado recordó con una anécdota de Simón Bolívar la entrega de su medalla del Nobel de la Paz 2025 a Donald Trump
La líder demócrata recordó que hace 200 años el Marqués de La Fayette le entregó al Libertador una moneda de parte de la familia de George Washington en reconocimiento por sus gestas independendistas
El momento histórico al que se refiere Machado ocurrió cuando la familia de Washington, a través de su hijastro George Washington Parke Custis, consideró que Bolívar era el único sucesor digno de las glorias del héroe norteamericano.
En un gesto de enorme simbolismo, la líder demócrata María Corina Machado recordó, tras su almuerzo el jueves en la Casa Blanca, que hace 200 años el Marqués de La Fayette, héroe francés de la independencia de Estados Unidos, le entregó a Simón Bolívar una medalla de parte de la familia de George Washington como homenaje a las gestas del Libertador, quien admiraba profundamente al presidente estadounidense.
Machado quiso hacer un gesto similar al entregarle al presidente Donald Trump su medalla del Premio Nobel de la Paz, en agradecimiento por el operativo que aprobó para que Nicolás Maduro fuera detenido en Caracas junto a su esposa Cilia Flores y llevado ante la justicia en Nueva York por acusaciones de narcotráfico. El republicano nunca ha ocultado su deseo de recibir este galardón, el más importante que se le puede entregar a una figura política, sobre todo porque desde su campaña ha trabajado para que paren guerras como la de Ucrania o la de Gaza.
Hace 200 años el general La Fayette le dio a Simón Bolívar una medalla con la cara del presidente George Washington. Bolívar, hasta el día de su muerte, conservó esa medalla. 200 años después, los herederos del pueblo de Bolívar le entregan al presidente de Estados Unidos una medalla en retribución, dijo la Nobel de la Paz frente a un grupo de periodistas y seguidores venezolanos en la capital estadounidense.
El momento histórico al que se refiere Machado ocurrió cuando la familia de Washington, a través de su hijastro George Washington Parke Custis, consideró que Bolívar era el único sucesor digno de las glorias del héroe norteamericano y, a manera de homenaje, eligieron al Marqués de La Fayette para que le entregara el tesoro al Libertador. El general francés envió la medalla con una carta emotiva: Mi herencia filial me permite presentarle este retrato de Washington… es un homenaje que le rinde la familia del Gran Ciudadano del Norte al Libertador del Sur.
La medalla contenía un mechón de cabello de Washington y junto a ella se envió un retrato en miniatura del presidente.
Bolívar la ecibió en 1826 en Lima. Para él, que consideraba a Washington el Néstor de la libertad, se trató del honor más grande de su vida y llevó la moneda en su pecho de manera constante en actos oficiales. Resultó tan importante el gesto que, en su testamento, el Libertador pidió específicamente que la medalla fuera devuelta a la familia Washington como señal de respeto eterno.
Machado, para entregarle el regalo a Trump, utilizó un marco con detalles dorados para colocar la medalla del Nobel que obsequió al presidente y en la parte superior escribió: En gratitud por su extraordinario liderazgo para promover la paz y agregó que es un detalle del pueblo venezolano por sus acciones para encaminar su libertad, de acuerdo con fotos de la entrega en la Casa Blanca, difundidas por el New York Post.
Trump y Machado habían adelantado por separado sobre la entrega de la medalla, que ocurrió durante el almuerzo que el republicano ofreció a la líder venezolana en privado y sin detalles ofrecidos sobre los temas discutidos.
Posterior a la reunión, que es el primer encuentro tras 12 días de la captura de Maduro, Machado aseguró que Trump estaba comprometido con la libertad de los presos políticos y de todos los venezolanos.
El republicano calificó en Truth Social a Machado como una mujer maravillosa y agradeció el obsequio de la medalla del Nobel por ser una muestra de respeto mutuo.
El Nacional

