Aldo Contreras, prevé que el precio del dólar romperá la barrera de los 300 bolívares con un incremento que podría superar el 5 % en los próximos días. Manuel Sutherland, profesor universitario y doctor en Estudios del Desarrollo, señala que las divisas no desaparecerán del todo de la economía, pero advierte que su nivel de circulación seguirá disminuyendo en la medida en que la brecha cambiaria continúe ampliándose y el bloqueo naval parcial avance inexorablemente.
A dos días del inicio del año 2026, la situación económica de Venezuela ocupa el centro de las preocupaciones de la población, aun con amenazas de guerra. La persistencia de altos niveles de inflación, junto con la ampliación acelerada de la brecha cambiaria, aumenta la incertidumbre sobre la estabilidad del bolívar y el poder adquisitivo de los ciudadanos.
En ese contexto, Aldo Contreras menciona que la presión inflacionaria podría terminar el año 2025 con un 300 % de inflación con una proyección del 600 % en 2026, aunque aclara que este tipo de medición puede variar según el comportamiento en distintos factores.
Sobre la posibilidad de que se genere una escasez de divisas ante las medidas implementadas por el gobierno de Estados Unidos con la incautación de buques petroleros, Contreras explica que un 83 % de las exportaciones en Venezuela son petroleras, lo que, a su juicio, podría disminuir el ingreso de dólares en el país, situación que traería consecuencias negativas.
Por otro lado, Manuel Sutherland, sostiene que el problema de fondo no está en la falta de divisas, es decir, la falta de divisas es la expresión material inmediata de una serie de problemáticas económicas y políticas estructurales. A su juicio, Venezuela enfrenta una severa restricción de liquidez, con una cantidad monetaria demasiado limitada para impulsar la actividad económica.
El experto señala que, aunque el Gobierno ha recurrido de forma significativa a la emisión de dinero sin respaldo, incrementando la cantidad nominal de bolívares en circulación, el efecto real ha sido el contrario, es decir, la cantidad de dinero real, ha venido disminuyendo.
Sutherland destaca que Venezuela tiene el encaje bancario más alto del mundo, con un 73 %, lo que, a su juicio, crea una “dificultad extrema” para que tanto la banca pública como privada puedan prestar dinero, situación que complica aún más las posibilidades de la población de acceder a créditos y préstamos.
Asimismo, indica que a medida que la brecha cambiaria se amplía, los agentes económicos tienden a aplicar lo que en economía se conoce como la ley de Gresham, donde la moneda que pierde valor con mayor rapidez, en este caso el bolívar, es la que se utiliza para las transacciones cotidianas, mientras que las monedas más estables, como el dólar o el euro, se atesoran y salen de la circulación.
El economista señala que las divisas no desaparecerán del todo de la economía, pero advierte que su nivel de circulación seguirá disminuyendo en la medida en que la brecha cambiaria continúe ampliándose y se empiecen a notar los efectos de un bloqueo naval parcial, que amenaza con ser cada vez más dañino. A su juicio, mientras mayor sea la diferencia entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, menor será el incentivo para usar dólares en transacciones cotidianas.
En ese contexto, Sutherland, explicó que estimaciones previas ubicaban en unos 8.000 millones de dólares el monto de divisas en circulación dentro del país, pero considera que esa cifra se ha reducido de forma significativa, posiblemente hasta entre 4.000 y 5.000 millones de dólares.
En ese sentido, Luis Oliveros, economista y decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Metropolitana, estima que Venezuela puede ver caer su ingreso petrolero actual en un 60 % si la Casa Blanca cumple con el bloqueo de la entrada y salida de cargueros venezolanos. En una entrevista con El País, el especialista advirtió que los efectos de un bloqueo petrolero van a ser muy fuertes y se van a sentir pronto si todo sigue como va.
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