Maduro afirmó que más del 82% del país tomaría las armas para enfrentarse a Estados Unidos.
Nicolás Maduro aseguró que más del 94% de los venezolanos rechaza las «amenazas de agresión militar» contra el país, en medio de un incremento de actividades militares de Estados Unidos cerca de las costas venezolanas.
Las declaraciones fueron emitidas durante un acto conmemorativo por los 105 años de la Aviación Militar Bolivariana celebrado en el estado Aragua, donde Maduro destacó resultados de encuestas que, según afirmó, reflejan un «gran consenso nacional» en favor de la paz y la soberanía».
Aseguró que mediciones con «contenido científico y gran profesionalismo» revelan que más del 94% rechaza cualquier agresión militar y lo que calificó como «acechanza imperialista» sobre las riquezas del país.
Además, el líder chavista dijo que un 82% de los ciudadanos se mostró dispuesto a «defender la patria sagrada con armas en las manos».
«Para nosotros, ese número de las encuestas no es una estadística. Es un mandato histórico: defender la patria sagrada y garantizar la victoria de la independencia y la paz», afirmó.
Este discurso se produce en un contexto de escalada retórica entre Miraflores y Washington, que coincide con nuevas operaciones militares estadounidenses en el Caribe, región donde Venezuela acusa a Estados Unidos de mantener presencia marítima y aérea muy cercana a su zona económica exclusiva.
Maduro insistió en que Venezuela mantendrá su política de defensa de la soberanía, garantizando —en sus palabras— «victoria, siempre victoria de la independencia y la paz».
Lapatilla.com
Catia en Caracas.
Analistas descartan posibilidad de guerra civil en Venezuela si entran a atacar al Cartel de los Soles
Andrés Silva, politólogo con máster en comunicación política, asegura que es un escenario improbable debido a la falta de acceso que tiene el gobierno para conseguir armamento. El internacionalista Luis Eduardo Zué descarta que la población civil pueda participar en un posible conflicto, aunque advierte que pudiera haber colectivos, milicianos y algún componente militar. La politóloga María Alexandra Semprún, afirma que la opción más viable que tiene el gobierno de EE. UU. pasa por la búsqueda de una salida negociada.
El lunes 24 de noviembre, el gobierno de EE. UU. abrió un nuevo abanico de opciones sobre posibles acciones en Venezuela tras designar formalmente al Cartel de los Soles como una organización terrorista internacional. La administración de Donald Trump acusa a la red criminal de estar vinculada al presidente Nicolás Maduro y a altos mandos militares venezolanos, además de traficar grandes cantidades de drogas hacia Estados Unidos y Europa.
Con esta clasificación, el Cartel de los Soles queda ubicado al nivel de los principales sindicatos del narcotráfico y terrorismo como el Cártel de Sinaloa, Al Qaeda e ISIS dentro del marco legal estadounidense.
La designación permite a Estados Unidos imponer sanciones amplias, confiscar bienes y penalizar a individuos o entidades que mantengan negocios con esta organización delictiva.
El gobierno de Nicolás Maduro estaría preparando una defensa de estilo guerrillero y un plan de anarquía urbana si Estados Unidos llega a ejecutar una operación militar en territorio venezolano, según reveló la agencia de noticias Reuters citando a fuentes del estamento militar.
Según la agencia, Venezuela diseña dos posibles respuestas, una “resistencia prolongada” basada en pequeñas células militares distribuidas en más de 280 puntos del país, y un plan conocido internamente como “anarquismo”, que busca crear caos en Caracas mediante la acción de servicios de inteligencia y grupos armados afines al chavismo, situación que ha despertado mucha preocupación ante una escalada mayor que pudiese originar un conflicto cercano a una guerra civil.
Negociación con agentes externos
Andrés Silva, politólogo con máster en comunicación política y marketing, asegura que la posibilidad de una guerra civil en Venezuela es un escenario sumamente improbable debido a la falta de acceso que tiene en estos momentos el gobierno para conseguir armamento.
El especialista señala que el peor escenario que se puede presentar sería uno de confrontación armada entre Venezuela con actores externos y agrega que actualmente el gobierno mantiene cierta cohesión en su operación, para que, en caso de que se negocie o se realice un cambio en la presidencia, estos cambios vengan por negociaciones políticas internas.
El gobierno venezolano está apostando a una negociación con agentes externos, específicamente con los Estados Unidos, apelando también a la unidad regional con presidentes como el de Brasil, como el de Colombia y otros que se han expresado en contra de operaciones militares en Venezuela”, menciona.
Una salida negociada
En la misma línea, la politóloga y profesora universitaria, María Alexandra Semprún, afirma que la opción más viable que tiene el gobierno de EE. UU. pasa por la búsqueda de una salida negociada, aunque reconoce que la poca información que se maneja sobre las posibles conversaciones entre Estados Unidos y Venezuela hace difícil conocer con exactitud las medidas que pueda tomar la administración Trump en territorio venezolano.
Semprún comenta que resulta poco probable que grupos como el ELN se sumen a un posible conflicto armado en el país e indica que para que ocurra una guerra civil tendría que haber polarización interna, escenario que, a su juicio, no existe y quedó demostrado en las elecciones del 28 de julio de 2024.
Pienso que ningún tercer actor querrá involucrarse en este conflicto. No es lo mismo ser solidarios diplomáticamente que arriesgar y perder vidas y recursos en un conflicto”, señala.
Población pacífica
Julio Urribari, politólogo y experto en opinión pública, advierte que en un escenario tan cambiante y tan movedizo como el que existe en la realidad venezolana no es descartable ninguna de las opciones que están sobre la mesa.
El profesor universitario asegura que es imposible un escenario de violencia y ataques por aire, mar o tierra de los Estados Unidos y sostiene que la solución radica en mantener un diálogo para llegar a algunos acuerdos que partirían de un entendimiento claro que rompa el punto de inflexión que tiene la realidad política venezolana.
No creo realmente que haya un escenario de este tipo. Esta es una población pacífica; sería inmerecido hablar de una guerra civil en Venezuela porque la población venezolana es democrática, es una población que se somete a los aspectos pacíficos de un proceso que está atravesando y que puede superarse perfectamente a través del diálogo y el entendimiento”, resalta.
Sobre la presencia de guerrillas en el país para participar en un probable conflicto, Urribarri menciona que, pese a denuncias sobre presuntos desplazamientos del ELN en Venezuela, los grupos guerrilleros están muy disminuidos como para sumarse a un proceso violento que los declare triunfantes.
Agrega que en varias oportunidades se ha desactivado la violencia de la guerrilla por parte de los procesos de paz que ha vivido Colombia y destaca que, si quedasen algunos reductos, no son reductos que se pueden considerar fuertes para los efectos de intervenir de inmediato en un proceso violento en el país.
Es exagerado creer que los Estados Unidos estén pensando en una intervención en Venezuela. Están aplicando técnicas de presión para ablandar los escenarios y poder facilitar un proceso de paz. La calma, la cordura y la inteligencia de ambos sectores en conflicto a la hora de cualquier decisión va a prevalecer con el propósito de ponerle fin a las tensiones”, agrega.
Focos de una guerrilla urbana
Para el internacionalista Luis Eduardo Zué, el gobierno venezolano trata de vender la idea de que una posible intervención militar sería similar a lo sucedido en países como Panamá, Granada, Irak o Libia, donde la presencia de tropas estadounidenses dejó una huella negativa tras su incursión.
Ellos quieren vender la idea de que va a haber desembarcos, de que va a haber marines norteamericanos atacando gente; quieren satanizar eso. Hoy en día la tecnología ha avanzado muchísimo; los bombardeos son quirúrgicos, milimétricos; podría haber ataques a objetivos selectivos de defensa militar, bases aéreas, defensas antiaéreas”, advierte.
El especialista descarta que la población civil pueda participar en un posible conflicto, aunque advierte que pudiera haber colectivos, milicianos y algún componente militar, que, a su juicio, presentan poca instrucción en cuanto a combate y manejo de armas, situación que pudiera desencadenar focos de una guerrilla urbana y algún tipo de perturbación. Sin embargo, aclara que no existe forma de que eso pueda convertir el escenario en una guerra civil.
Para que haya una guerra civil tienen que haber dos bandos y hasta el momento hay un solo bando, que es el que tiene el poder y las armas”, destaca.
Acerca de la presencia de grupos ligados al Ejército de Liberación Nacional (ELN), el internacionalista menciona que resultaría más fácil para la organización paramilitar replegarse hacia Colombia, pues señala que tendrían en el gobierno de Petro a un aliado y les sería más sencillo y menos costoso desplegarse hacia Colombia y no actuar en Venezuela.
Todo eso lo deben tener previsto, ya deben estar pendientes de todo lo que está pasando, deben tener sus planes de acción. Es un escenario que puede ir cambiando hora tras hora; hay que estar pendientes”, sentencia.
No habrá una gran movilización a favor del gobierno
En un artículo de opinión titulado ¿Es posible una guerra civil o una guerra de guerrillas en Venezuela?, el politólogo y comunicador social, Ricardo Sucre Heredia afirma que es menos probable una guerra civil, por varios motivos.
Según su perspectiva, el primer motivo para descartar una posible guerra civil es que no hay ánimo en la población para embarcarse en un conflicto de esta naturaleza.
Además, agrega que el segundo motivo es que en Venezuela no hay diferencias regionales o religiosas importantes, pero sí agravios muy intensos y antagónicos de tipo doctrinario y político. Añade que las estructuras de oportunidades para una guerra civil no operan porque el Estado reprimió y se cerró, al precio de no canalizar las legítimas demandas de la oposición que le hubieran dado legitimidad al ejecutivo.
El experto señala que no se puede pronosticar cómo reaccionará la población si ocurren ataques en suelo nacional y agrega que “si los bombazos son quirúrgicos, la población observará, pero buscará llevar su vida”.
No pienso que habrá una gran movilización a favor del gobierno o para empujar una rebelión desde adentro para tumbarlo. La represión interna funcionaría salvo que los Estados Unidos logren impactos quirúrgicos a los centros de comando de los cuerpos de represión del Estado y sectores busquen una movilización interna que ponga en jaque al gobierno de Maduro”, puntualiza.
Versión Final

