
El momento exacto es incierto. Pero como ocurrió con la caída del muro de Berlín: no sabemos cuándo será, pero sabemos que ocurrirá, insistió el político. En relación con el despliegue naval de Estados Unidos en el Caribe, Blanco, aseguró que este responde directamente al vínculo del gobierno de Maduro con el narcotráfico y al papel central del Cartel de los Soles.
Carlos Blanco exministro venezolano y asesor clave de María Corina Machado, ofreció sus perspectivas sobre la prolongada crisis venezolana en una entrevista desde Boston. En la conversación, fue consultado sobre la expectativa de un cambio de gobierno en el país, a lo que respondió con franqueza:
Hoy existe una nueva ola favorable al cambio en Venezuela. (…) Ahora, hay cuatro factores que lo hacen más factible: las elecciones primarias en 2023 y las presidenciales de 2024 fortalecieron la confianza internacional y nacional en el liderazgo opositor.
Y agregó: “Existe una resistencia real al cambio en Venezuela. Quienes perderían privilegios y estatus —muchos con acusaciones internacionales— son los principales interesados en conservar a Maduro en el poder. Sin embargo, creo que persiste una profunda voluntad de cambio capaz de superar estos obstáculos. El momento exacto es incierto. Pero como ocurrió con la caída del muro de Berlín: no sabemos cuándo será, pero sabemos que ocurrirá. Aunque Estados Unidos presiona militarmente al gobierno, la responsabilidad central sigue recayendo en las fuerzas internas”.
El experto también fue interrogado sobre los dos posibles escenarios de transición —un ajuste de cuentas o una solución mágica—, e insistió en la necesidad de un proyecto inclusivo y diverso.
Señaló que el liderazgo de Machado y Edmundo González trabaja activamente con la mayoría de los partidos de la Plataforma Unitaria y con otros actores sociales relevantes. Sobre el tema de la diversidad y la pluralidad en el poder, Blanco afirmó: “Creemos que debe haber diversidad. El liderazgo de María Corina y Edmundo funciona con la mayoría de los partidos políticos del país, los que están integrados en la Plataforma Unitaria, y otros sectores de la sociedad venezolana como la Iglesia, el empresariado, el movimiento sindical y grupos del chavismo con los cuales tenemos relación”.
Ante la preocupación de algunos venezolanos sobre la posible llegada de un nuevo autoritarismo de distinto signo, Blanco fue categórico al establecer las prioridades de la transición. El primer objetivo, según explicó, es recuperar la libertad y construir la democracia de forma progresiva con instituciones sólidas.
En este sentido, fue enfático en que: Para lograrla, se requieren elecciones auténticas y la creación de instituciones sólidas, comenzando por un Consejo Nacional Electoral creíble. Este organismo es esencial para renovar la Asamblea Nacional y permitir futuros procesos electorales transparentes.
Al ser preguntado sobre el punto de partida para restablecer el orden en la nación, Blanco enfatizó la necesidad de una autoridad fuerte, pero siempre apegada a la ley.
Para lograrlo, es indispensable la renovación institucional. Detalló los primeros pasos para el cambio: El primer paso es controlar el territorio y evitar que las instituciones públicas sigan asaltadas bajo control ilegítimo. Es fundamental renovar las policías, reestructurar la Fuerza Armada y empezar a construir un sistema judicial confiable.
Respecto a la estrategia para lograr el cambio, el entrevistado reveló que existe una fractura y disposición al cambio dentro de las propias estructuras del régimen. Mencionó que las elecciones de 2024 evidenciaron esta brecha. Sobre el sentir del funcionariado y su impacto, Blanco indicó: “En las elecciones de 2024, empleados públicos, policías y militares votaron en una proporción estimada de 70/30 a favor de Edmundo González igual que el resto de la población. Esto muestra la disposición de muchos funcionarios para proteger las instituciones y facilitar una transición menos traumática para el país.”
Carlos Blanco también fue consultado sobre los planes concretos para las primeras 100 horas y 100 días de un gobierno de transición. El asesor destacó que las prioridades son el control territorial, la seguridad y la ayuda social inmediata.
Al respecto de las acciones iniciales, explicó: En las primeras 100 horas de transición, es clave controlar el territorio mediante participación ciudadana con el respaldo mayoritario de la Fuerza Armada y las policías. Garantizar la alimentación será prioritaria; ya existen conversaciones con organismos multilaterales y gobiernos para una operación internacional de apoyo social y de seguridad.
Sobre la reestructuración institucional y la lucha contra la criminalidad, Blanco delineó los pasos urgentes en materia de seguridad y justicia. Además de la liberación de presos políticos, se requiere una reestructuración de la Fuerza Armada y la intervención de cuerpos corruptos como la Dgcim.
Al describir el enfoque, aseguró: “Cuerpos como la Dgcim, fuertemente corrompidos y ligados al crimen, necesitan intervención, aunque en otras policías aún hay funcionarios honestos que resisten. Para enfrentar el crimen organizado, nos apoyaremos en estos miembros leales y en quienes han resistido o incluso estando presos.”
El asesor abordó la difícil pregunta sobre la justificación de la acusación de Nicolás Maduro como líder de organizaciones criminales y cómo esto condiciona la política internacional. Al explicar el origen del problema, Blanco afirmó: “Desde los comienzos del gobierno de Chávez, se desarrolló colaboración con las Farc para permitir el tráfico de drogas por Venezuela, con la participación activa de militares y ministros oficialistas, protegiendo estas rutas ilícitas bajo la lógica de debilitar al imperialismo”. Añadió que esto se intensificó bajo Maduro, dando lugar al “Cartel de los Soles”.
En cuanto a la presencia del Tren de Aragua (TDA), Blanco señaló que su formación fue un instrumento de terror presuntamente utilizado por el gobierno para la expansión territorial y criminal. Para él, el problema no es nuevo. Enfatizó la naturaleza del gobierno: “Por todo esto, lo que existe en Venezuela no es una dictadura como lo fueron las de Pérez Jiménez, Somoza y Pinochet, sino una organización criminal que ha permeado al Estado y donde el crimen y la corrupción se han convertido en motores políticos cuyo objetivo es la expansión internacional.”
En relación con el despliegue naval de Estados Unidos en el Caribe, Blanco fue consultado sobre su conexión con la situación venezolana. El estratega indicó que la operación es una respuesta directa al narcotráfico y al papel del Cartel de los Soles.
El despliegue responde directamente al vínculo del gobierno de Maduro con el narcotráfico y al papel central del Cartel de los Soles. En Venezuela se libra una guerra iniciada bajo Chávez y continuada por Maduro, sostenida por aliados internacionales como los cubanos, los rusos, Hezbolá, las Farc y el ELN.
Sobre la respuesta cautelosa de la oposición frente a la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para venezolanos en EE. UU., Blanco defendió la postura pragmática de María Corina Machado y Edmundo González.
Argumentó que no se debe enfrentar al principal aliado internacional. Señaló: No usaremos nuestra tragedia migratoria para confrontar al principal aliado internacional que tiene el movimiento democrático. Sin embargo, la oferta que han hecho Edmundo González y María Corina, y por la que sí pueden responder con absoluta propiedad, es que solo la libertad de Venezuela permitirá la verdadera protección de los casi 9 millones de migrantes venezolanos que andan por el mundo.
Finalmente, al ser preguntado sobre la viabilidad del movimiento de transición frente a la figura de Donald Trump, el asesor restó importancia a la volatilidad del líder. Blanco defendió la legitimidad de buscar apoyo externo: Para los venezolanos, pedir apoyo internacional es legítimo y necesario; La lucha por la libertad no puede recaer solo en una sociedad. Simón Bolívar también recurrió a potencias extranjeras cuando luchaba por la Independencia.
Versión Final

