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La economía de Estados Unidos está peor de lo que parece, dijo Paul Krugman

 

La percepción de que la economía de EEUU es más frágil de lo que se cree podría inyectar volatilidad e incertidumbre en los mercados financieros internacionales, afectando las decisiones de inversión y el flujo de capital hacia mercados emergentes.

En su más reciente columna, el economista Paul Krugman argumenta que la economía de Estados Unidos (EEUU) presenta una debilidad estructural más profunda de lo que sugieren los titulares optimistas sobre el Producto Interno Bruto (PIB) o la baja tasa de desempleo.

El diagnóstico de Krugman es claro: si bien el país ha logrado evitar una recesión técnica (una caída en el PIB), el motor central del crecimiento —el mercado laboral— se ha estancado de manera preocupante, creando una «economía sin contratación» que está afectando directamente a la clase trabajadora.

El engaño de los números grandes

Krugman comienza señalando que los datos de la tasa de desempleo suelen ser un indicador rezagado o engañoso de la salud económica. Si las personas no están buscando activamente trabajo o se han desalentado (y por lo tanto no se cuentan como «desempleados»), la tasa parece artificialmente baja.

El verdadero problema, según el economista, reside en la tasa de creación de empleo (la contratación neta). Esta tasa se ha ralentizado de forma dramática en los últimos meses.

Es decir, aunque la economía no está perdiendo puestos de trabajo de forma masiva (lo que indicaría una recesión clásica), tampoco está generando suficientes oportunidades nuevas.

Esto es crítico porque el crecimiento de la población y la incorporación de nuevos trabajadores al mercado requieren un ritmo constante de contratación.

Esta falta de dinamismo en la contratación impide que los trabajadores obtengan aumentos salariales reales significativos y disminuye su poder de negociación.

Para Krugman, mientras que los datos macro (PIB) parecen indicar un aterrizaje suave después de la inflación, la realidad micro de los trabajadores sugiere un panorama de estancamiento de ingresos y oportunidades.

En resumen, la economía no está colapsando, pero se ha vuelto insuficientemente dinámica para mejorar la vida de la mayoría de los ciudadanos.

Consecuencias para la economía global

La principal consecuencia de esta «economía sin contratación» en Estados Unidos recae sobre la demanda global.

El estancamiento salarial de los trabajadores estadounidenses implica un menor crecimiento del consumo doméstico. Dado que EEUU es el mayor motor de consumo e importación del mundo, una disminución en su poder adquisitivo significa una menor demanda de exportaciones de otras naciones.

La debilidad subyacente de la principal economía del mundo también actúa como un freno a la expansión económica global. Si EEUU no está generando suficiente impulso interno, se vuelve más vulnerable a shocks externos y su fragilidad podría ser el factor decisivo que empuje a la economía mundial hacia una desaceleración más profunda.

Donald Trump

Durísimo paper de Krugman sobre el rescate de Donald Tump, agravó la fuga de capitales

Los anuncios de Trump han empeorado la situación y han provocado una mayor fuga de capitales, señaló el premio Nobel.

El premio Nobel de Economía Paul Krugman publicó una crítica demoledora sobre el rescate que diseñó la administración de Donald Trump para salvar al gobierno de Javier Milei, en el que sostiene que lejos de estabilizar a la Argentina agravó la corrida.

  

La administración Trump está haciendo tantas cosas corruptas, destructivas y simplemente estúpidas que el fallido intento de rescatar a Javier Milei, el presidente MAGA es que de Argentina, con miles de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses ni siquiera está entre los 10 primeros, comienza el texto.

Krugman habla de desastre trumpista impulsado por la corrupción y la incompetencia, y no por el interés nacional de Estados Unidos. Una forma de destacar la debilidad de este rescate es comparar los vínculos económicos actuales de Estados Unidos con Argentina con el interés estadounidense en México en 1995, cuando la administración Clinton proporcionó un paquete de ayuda financiera a nuestro vecino que, a primera vista, podría parecer similar al que Bessent le está dando al gobierno de Milei, apunta.

A su vez, argumenta que Argentina representa menos del 0.5% de las exportaciones estadounidenses y no es un país vecino, ni califica como un aliado de importancia sistémica.  México representaba el 10% de las exportaciones estadounidenses, una cifra que aumentaría con el tiempo a medida que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte propiciara una estrecha integración de nuestras economías nacionales, añadió.

Además, insiste, México está muy cerca, lo que da a Estados Unidos un interés evidente en la estabilidad política de México. Argentina no es, como mínimo, un país vecino, y representa menos del 0,5% de las exportaciones estadounidenses. ¿Por qué, exactamente, deberían los contribuyentes estadounidenses rescatar a Javier Milei?

Krugman sugiere que las verdaderas motivaciones son dos. En primer lugar, apoyar a un político alineado con MAGA y sostiene que los trumpistas quieren que un político de derecha y antigubernamental triunfe, sin importar cuánto dinero de los contribuyentes se necesite.

Los trumpistas quieren que un político de derecha y antigubernamental triunfe, sin importar cuánto dinero de los contribuyentes se necesite.

Por el otro, permitir que los multimillonarios de los fondos de cobertura, cercanos al Secretario del Tesoro, Scott Bessent, extraigan sus inversiones de los bonos argentinos antes de que la economía colapse. Algunos multimillonarios de fondos de cobertura estadounidenses, personalmente cercanos a Bessent , apostaron fuerte por Milei y compraron bonos argentinos. Es casi seguro que el paquete de rescate no logrará revertir la economía argentina y probablemente no rescatará políticamente a Milei. Pero podría dar tiempo suficiente a los amigos de Bessent para retirar gran parte de su dinero antes de que la economía argentina se derrumbe, advierte.

El prestigioso economista señala que la estrategia de Milei de sobrevalorar el peso para frenar la inflación es un método inútil y demostrado ineficaz. destinado al fracaso, que conduce a la fuga de capitales, el aumento vertiginoso de las tasas de interés y la eventual devaluación de la moneda, poniendo en riesgo el dinero de los contribuyentes estadounidenses.

Permítanme plantear dos preguntas sobre este despliegue de 20.000 millones de dólares, o quizás 40.000 millones, en fondos estadounidenses. Scott Bessent ha hablado de un segundo mecanismo financiado por el sector privado, pero no veo por qué alguien invertiría dinero en este mecanismo sin algún tipo de respaldo oficial estadounidense que comprometa aún más a los contribuyentes). Primero, ¿qué tiene que ver esto, si es que tiene algo que ver, con el interés nacional de Estados Unidos? Segundo, ¿tendrá éxito este rescate y, de ser así, para quién?, lanza.

Ha habido ocasiones en que los préstamos, o incluso la mera promesa de préstamos, a países en dificultades han logrado traer estabilidad. Por ejemplo, el préstamo de Bill Clinton a México ayudó a estabilizar su economía: la economía se recuperó y el préstamo se pagó en su totalidad antes de lo previsto. Sin embargo, esto se hizo en circunstancias muy diferentes a las de Argentina: el gobierno mexicano en ese momento era realista y capaz, habiendo devaluado el peso mexicano antes de la entrega del préstamo y aplicando políticas económicas responsables, explica Krugman.

Y cita el caso de Grecia: En 2012, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, frenó una crisis financiera que se avecinaba en la UE al declarar que haría todo lo posible para apoyar a los países con dificultades dentro de la UE (principalmente España, Grecia y Portugal). Su declaración funcionó, estabilizando el euro y reduciendo los tipos de interés en esos países. Esto funcionó porque la población de esos países estaba dispuesta a aceptar años de dolorosa austeridad como precio para permanecer en la eurozona, algo que la población argentina claramente no está dispuesta a hacer.

Scott Bessent ha hablado de un segundo mecanismo financiado por el sector privado, pero no veo por qué alguien invertiría dinero en este mecanismo sin algún tipo de respaldo oficial estadounidense que comprometa aún más a los contribuyentes). Primero, ¿qué tiene que ver esto, si es que tiene algo que ver, con el interés nacional de Estados Unidos? Segundo, ¿tendrá éxito este rescate y, de ser así, para quién?

El artículo se publicó en medio del Vietnam financiero de la semana pasada y destaca que las tasas repo subieron del 80% al 160% desde que se anunció la intervención estadounidense, lo que empeora la crisis.

Krugman dice que Milei ha logrado reducir la tasa de inflación de Argentina, pero solo manteniendo el peso sobrevaluado frente al dólar. Esta es una estrategia inútil y de eficacia comprobada; es decir, una estrategia que se ha intentado muchas veces y ha fracasado sistemáticamente. Normalmente, hay una euforia inicial. Luego, a medida que la moneda sobrevaluada provoca un aumento del desempleo y unareacción política negativa, el dinero empieza a huir del país anticipando una futura devaluación.

El economista afirma que los actos finales de una fallida estabilización basada en el tipo de cambio suelen desarrollarse de la siguiente manera: Durante un breve período, el gobierno intenta evitar la fuga de capitales y apuntalar la moneda subiendo los tipos de interés, a veces a niveles increíblemente altos. Pero el aumento desmesurado de los tipos de interés agrava el sufrimiento económico. Finalmente, la presión política se vuelve intolerable y se permite que la moneda se desplome.

Ahora bien, aunque EE. UU. está comprando pesos, se supone que Argentina debe reembolsar el préstamo de la línea swap con dólares al tipo de cambio actual, para que los contribuyentes estadounidenses no pierdan con una devaluación. Pero ¿de dónde saldrán los dólares? Siendo realistas, el dinero de los contribuyentes está definitivamente en riesgo, cuestiona.

Con ironía, el economista dice que Bessent conoce muy bien este procedimiento y recuerda que trabajó George Soros y formó parte del equipo que aceleró la devaluación británica de 1992 al realizar una apuesta enorme y exitosa contra la sobrevaluación de la libra.

Por último, Paul Krugman asegura que Milei y Bessent siguen dominados por la magia sobre lo que la economía de derecha o un rescate del Tesoro estadounidense pueden lograr. Increíblemente, los recientes anuncios de Trump han empeorado la situación. Al declarar que el apoyo económico estadounidense solo continuará si Milei gana en las urnas, ha galvanizado la oposición argentina a Milei, lo que ha provocado una mayor fuga de capitales y un Trump, claramente, habita en su propio reino mágico, inconsciente de lo impopular que es su intimidación a otros países.

Ahora parece probable que Milei sufra una derrota aún mayor en las elecciones de este mes de la que habría tenido sin la ayuda de Trump. Sin embargo, sabemos que al menos un grupo de facilitadores de este fiasco financiero se beneficiará: los fondos de cobertura que apuestan por Milei. Pueden usar el apuntalamiento artificial del peso para retirar su dinero. Porque esta es la verdadera lección de Argentina: Primero Estados Unidos significa, en realidad. Primero los amigos multimillonarios, concluye.

LaPolíticaOnline