Gluck, Haydn, Beethoven y Boccherini.
Después del esplendor del Barroco, la música europea sintió la necesidad de respirar: de hallar orden, equilibrio y claridad. Así nació el Clasicismo, el estilo musical del siglo XVIII que acompañó al espíritu de la Ilustración.
En el Clasicismo, la emoción se vuelve razonada, la forma se vuelve transparente, y la belleza aparece en su estado más natural.
Este recorrido propone 14 fragmentos esenciales: desde la reforma operática de Gluck hasta la fuerza casi romántica de Beethoven, con un toque final español de Boccherini.
Los precursores:
Gluck y la ópera reformada
1. Gluck – Alceste Overture – Berlin / Furtwängler 1942.
2. Gluck – Che farò senza Euridice: Janet Baker.
Haydn, el arquitecto
3. Haydn Sinfonía N°94 Sorpresa – II movimiento (Andante) Termikanov.
4. Sinfonía N°104 Londres – IV movimiento: Harnoncourt.
5. Cuarteto de cuerdas op. 76 N°3 Emperador – II movimiento (Himno actual de Alemania).
6. Mozart, el genio lírico: Eine Kleine Nacht Musik.
7. Sinfonía 40 I movimiento: Karl Bohm.
8. Concierto para piano N°21 – II movimiento (Andante).
9. Las bodas de Fígaro – Non più andrai: Rugiero Raimondi.
10 Réquiem – Lacrimosa.
Beethoven, el revolucionario
11. Sinfonía N°3 Heroica – I movimiento : Dudamel.
12 .Sinfonía N°5 – I movimiento: Jaarvi.
13. Sonata para piano N° 8 Patética – II movimiento (Adagio cantabile): Maria Joao Pires.
Boccherini, un respiro español
14. Quinteto de cuerdas op. 11 N° 5 – Minueto: Marris Jansons.
Emilio Figueredo – Análitica.com

