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Nicolás Maduro se vuelve desafiante para recuperar la atención

 

El gobernante venezolano dio un giro significativo: de aquel que enviaba una misiva al presidente Donald Trump a quien ahora advierte que respondería a ataques militares extranjeros, parece haber una distancia grande. La politóloga María Alexandra Semprún sostiene que siempre hay dos discursos: el de los teléfonos rojos y el de los micrófonos.

De solicitar diálogo a desafiar a Estados Unidos. Nicolás Maduro cambió su discurso de manera radical, en aproximadamente un mes. El pasado 6 de septiembre, había remitido una correspondencia al presidente estadounidense, Donald Trump, para limar asperezas y reiniciar negociaciones con el enviado del mandatario al país caribeño, Richard Grenell.

Sin embargo, en los últimos días, el mandatario se ha mostrado retador ante EE. UU., al punto de advertir que está dispuesto a responder a cualquier ataque norteamericano.

La reciente actitud de Maduro tendría que ver con la respuesta negativa por parte de Trump y de la Casa Blanca en relación con esa carta.

Y también con otra contestación negativa sobre ofrecimientos hechos por la autoridad venezolana, acerca de nuevas negociaciones para el petróleo, oro y hasta un distanciamiento de China, Rusia e Irán.

Desde EEUU, el presidente Donald Trump, daba esta respuesta el pasado 21 de septiembre, sobre la misiva de Maduro: No quiero decirlo, pero veremos qué pasa con Venezuela. No quiero decirlo.

Un día después, la Casa Blanca, a través de su secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, tachó la referida carta de Maduro como una lista de mentiras.

Hemos visto esta carta. Francamente, creo que hay una lista de mentiras que Maduro repitió en ella, y la posición de la administración sobre Venezuela no ha cambiado, aseveró Leavitt.

La vocera apuntó en ese momento que el gobierno de Maduro es ilegítimo y que el mandatario de EE. UU. ha dejado claro que está dispuesto a usar todos los medios necesarios para detener el tráfico ilegal de drogas letales desde Venezuela hasta territorio estadounidense.

Diplomacia de teléfonos rojos y de micrófonos

La politóloga, profesora universitaria y especialista en comunicación política, María Alexandra Semprún, se refirió al cambio de discurso del mandatario venezolano, que antes pedía diálogo a Trump y ahora lo confronta.

Maduro cambia el discurso, cambia el idioma, porque no fue escuchado el primer intento de comunicación. Si Trump no responde al diálogo, Maduro entonces utiliza la técnica de cambiar de tono para recibir atención, expone Semprún a Versión Final.

Sobre el giro de los acontecimientos, con Maduro esperando una posible duda de Trump en cuanto a atacar a Venezuela, y si hay un apoyo de China o Rusia no develado, esto responde la experta:

Los analistas solo podemos contestar con especulaciones. Históricamente siempre se ha hablado de un ‘teléfono rojo’. Es una referencia a que hay líneas de comunicación en altas esferas, a las que los periodistas, los politólogos y la gente de a pie no tienen acceso.

No sabemos si hay comunicación entre altos funcionarios. No sabemos cuándo Trump habla en serio. Cuándo solo alza la voz para amedrentar. Lo mismo con el presidente local, acotó Semprún.

La politóloga afirma que desde hace muchos años, las partes han estado sentándose en mesas de negociación que exigen compromisos mutuos, que luego no son cumplidos.

Eso parece que ocurrió con el Acuerdo de Barbados, sobre las elecciones del 28 de julio de 2024, que según el Consejo Nacional Electoral ganó Maduro, pero que han sido controvertidas, al punto de no ser reconocidas por varios países del mundo.

Semprún reiteró: Siempre hay dos discursos: el de los teléfonos rojos y el que se pronuncia ante los micrófonos.

Según The New York Times (NYT), el presidente venezolano habría ofrecido a Trump disponer de los recursos petroleros del país, así como otros minerales.

  

Maduro habría prometido a EE. UU. abrir todos los proyectos petrolíferos y auríferos existentes y futuros a empresas estadounidenses, concederles contratos preferenciales, invertir el flujo de exportaciones de petróleo venezolano de China a Estados Unidos y reducir drásticamente los contratos energéticos y mineros de su país con empresas chinas, iraníes y rusas, agrega NYT.

Esta tentadora propuesta, que se filtró públicamente a principios de octubre, la habría hecho Maduro para evitar un conflicto: pero Trump rechazó tales ofrecimientos.

De paso, la administración Trump suspendió la diplomacia con Venezuela comenzando el décimo mes del año.

De negociador a defender su poder

Maduro advirtió, el pasado 26 de septiembre, sobre la activación de un estado de conmoción exterior, en caso de agresión militar extranjera contra el país.

En el mar Caribe, desde mediados de agosto, han permanecido buques de guerra, un submarino nuclear y aviones, todos pertenecientes a las fuerzas militares de EE. UU., con el objeto, según sus autoridades, de combatir el narcotráfico.

Sobre ese despliegue militar en aguas caribeñas, cerca de Venezuela, Maduro lo ha visto como una amenaza contra la nación sudamericana.

Ya el 8 de octubre, el presidente venezolano lanzó otra advertencia a EE. UU.: Si los gringos amenazan, más trabajamos. Si los gringos atacan, responderemos.

El diario El País de España, abiertamente crítico con Trump, se hizo eco recientemente de versiones emitidas por fuentes vinculadas con Miraflores, sobre la decisión de Maduro de no dejar la Presidencia.

Ya lo decidió, no se va a ir. Ahora le toca mover ficha a Trump, afirman las fuentes conocedoras de la situación, según El País.

El periódico español afirma, siempre según voceros del gobierno chavista, que la última palabra solo la tiene Maduro y su determinación en continuar es absoluta. Maduro ya prácticamente no tiene otro destino que resistir lo que sea y esperar que Trump dude, señalan.

El País hace mención de un supuesto informe del Pentágono, que recomienda no atacar a Venezuela.

El Presidente y su entorno calculan que Trump nunca va a dar la orden de atacar militarmente Venezuela. Hacer saltar por los aires lanchas salidas de la costa venezolana, supuestamente cargadas de fajos de droga, ha sido una primera provocación y esperan incluso que eso vaya a más, puntualizan las fuentes cercanas a Miraflores y al gobierno de Maduro, citadas por el diario de España.

Un camino sin sorpresas

La periodista, analista política y directora de Efecto Cocuyo, Luz Mely Reyes, sostiene que Maduro no tiene intención de irse, al responder, mediante la red social X, a lo que asevera el reportaje de El País sobre la decisión del gobernante de no dejar el poder.

No es algo que sorprenda. En 2017 hubo reuniones y peticiones para que no siguiera adelante con el bodrio de una Constituyente, alegó Reyes.

También se refirió a intentos en 2024, para hacer entender al inquilino de Miraflores que no ganaría la elección.

Son solo dos ejemplos. Al no ser demócrata, no puede tener intención de abandonar el poder. Tiene un ejército y paramilitares que lo sostienen. Metió a más de dos mil inocentes presos. Mantiene en desaparición forzada a más de 80 presos, ha hecho de la tortura un modo de actuación y crueldad. Se robó la elección presidencial, dijo la analista.

Quien haya llegado a todo eso no tiene sino la intención de seguir avanzando. Es el camino que escogió, subrayó Reyes.

Oscar Andrade – Versión Final