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La tapicería para muebles en Venezuela es un lujo

 

Los tapiceros se enfrentan a una crisis debido a la falta de clientes que puedan costear la mano de obra para restaurar muebles, optando por reparaciones menores para sobrevivir.

Tapiceros sobreviven con remiendos: La restauración de muebles es un lujo

Un grupo de tapiceros coincide en que el descenso de solicitud de recuperación de juegos de muebles de un sofá y dos poltronas es cada vez más escaso, debido a que los clientes tienen limitaciones económicas para cancelar hasta la mano de obra que oscila entre 70 a $100, dependiendo del grado del daño de las piezas. Ellos han optado por sugerirles traer los materiales, como la tela o semicuero, pero aun así lo más común son los remiendos en determinadas zonas rotas, de los cuales hacen de tres a cuatro a la semana, generalmente a $20 cada uno.

Precisa Héctor Fonseca que percibe una merma progresiva de sus clientes desde 2017 y lamenta que esa cantidad de remiendos semanales era lo que acostumbraban a realizar a diario, como parte de los trabajos menores. Señala que la gente llega en busca de presupuesto y consideran muy elevada la mano de obra, pero ignoran que implica hasta 20 días, desarmar los muebles, cambiar la madera dañada, la gomaespuma (relleno) vencida y hasta desinfectar contra los ácaros u otras plagas almacenadas.

  

Explica que cuando se les da la lista, de un aproximado de 14 metros de tela para un juego de muebles que puede llegar a 20 metros, si es de los grandes y con cojines, a la mayoría de clientes no le alcanza su presupuesto. Cuando quieren el tapizado con semicuero estiman que cada metro cuesta $10 y puedan ubicar en $7 uno de poca resistencia.

«Estamos sobreviviendo, porque de seis tapiceros solo quedamos dos activos en este local», señala Fonseca.

En el caso de Víctor Bracamonte, con 50 años dedicados a este oficio, señala varios muebles que dejaron abandonados, porque pasaron el plazo de 90 días y los clientes no regresaron por falta de dinero. De allí, que opta por arreglar asientos de moto o de carros, que los conductores necesitan para trabajar.

Danny Correa admite que tiene varios años sin restaurar muebles, porque la gente no puede cancelar los $300, incluyendo todo, y algunos prefieren que se termine de dañar o comprar otro juego de muebles sin la calidad garantizada.

Guiomar López – La Prensa de Lara