
Celebramos el nuevo libro de Jonatan Alzuru Aponte: Bocetos para una filosofía política latinoamericana. Desde el mestizaje venezolano, publicado este mes en línea; está disponible para descarga gratuita por el nuevo sello editorial Microfilosofía, institución española reconocida por su Revista Microfilosofía, que ha circulado en plataformas digitales durante más de veinte años.
El libro, en su conjunto, es una invitación a pensar la política desde perspectivas poco exploradas en América Latina. Además, culmina con una propuesta educativa para Venezuela, fundamentada en el pensamiento de autores venezolanos como Simón Rodríguez, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Armando Rojas Guardia, Arnaldo Esté, José Antonio Abreu, Enzo Del Búfalo y Rigoberto Lanz.
Desde el inicio, Alzuru cuestiona una de las afirmaciones constitutivas de la modernidad: la separación entre teología y política, o, en otras palabras, entre Dios y la Razón. Habituado a investigar la vida cotidiana, el autor comienza con un análisis semiótico del billete de un dólar estadounidense, destacando sus dos inscripciones: “Estados Unidos de América” y “En Dios confiamos”. En la moneda, como valor de cambio, sostiene Alzuru, se entrelazan la razón política, económica y divina. Otro ejemplo que propone para la reflexión es la monarquía constitucional y parlamentaria inglesa, cuya máxima representación, el rey, es también el líder de la Iglesia anglicana. A partir de estos hechos, Alzuru se pregunta cómo se ha configurado esta relación en el pensamiento filosófico. Realiza una revisión, en clave de bocetos o pinceladas, para incitar al lector a reflexionar sobre la interacción entre teología protestante y política en autores como Hobbes, Kant, Hegel, Heidegger y Nietzsche.
Muestra cómo la teología protestante y su cosmovisión forman parte sustancial de sus propuestas filosóficas, delineando una mirada sobre la historia sociocultural del “viejo Occidente europeo”. Destaca un excurso titulado “Hegel y el nazismo”, donde demuestra cómo, en el pensamiento alemán, a través de Hegel, se configuró una perspectiva sobre la religión judía y su cultura que contribuyó a la tragedia del Holocausto. Este argumento lo respalda con autores de corrientes teóricas opuestas, desde el racionalismo más radical hasta sus críticos.
Esta primera parte del libro sustenta, en la segunda, la necesidad de revisitar la teología católica latinoamericana como un elemento clave para la autocomprensión cultural. Asimismo, Alzuru destaca la importancia de la “lengua de Cervantes” como vehículo para comprender las experiencias de nuestros pueblos, mostrando una clara influencia de Ortega y Gasset. Esta perspectiva se inscribe en la tradición de pensadores latinoamericanos del siglo XX que veían en la novela una herramienta para la autocomprensión cultural y la construcción de un pensamiento político. Alzuru, profundo conocedor de la literatura sabatiana, utiliza esta tradición como soporte para justificar este segundo campo.
El tercer campo que propone explorar es la teoría y práctica del ordoliberalismo alemán, o economía social de mercado, que tuvo éxito en la Alemania occidental tras la Segunda Guerra Mundial, conocido como el “Milagro alemán”. El autor señala que una derivación de estas ideas en América Latina se encuentra en el discurso teórico y en la práctica de José “Pepe” Mujica en Uruguay. Otra arista o el cuarto campo que aborda es la transformación de las acciones en el ámbito público debido a las redes sociales, ilustrada con el caso del “Octubrismo” chileno de 2019 y la incapacidad de la izquierda y la derecha para comprender este fenómeno.
El libro se aproxima a su conclusión con un capítulo titulado “Cosecha venezolana”. En él, Alzuru retoma la discusión de Armando Rojas Guardia sobre el centro y la periferia, destacando la importancia de pensar desde el margen o la “marginalidad”, como lo llamó el poeta. Incorpora la idea de Rigoberto Lanz sobre la necesidad de procesar diferencias e incluso pensamientos antagónicos en un proyecto común, como el espesor democrático. Además, toma una derivación del pensamiento de Enzo Del Bufalo para evaluar las políticas no desde la autocomprensión del agente (liberal, de izquierda, etc.), ni desde una teoría o un análisis discursivo, sino desde la práctica, es decir, desde lo que efectivamente se hace. Esto implica que la gobernanza no depende de una teoría, sino de cómo se ejerce el poder.
Finalmente, la reflexión lo conduce a una propuesta educativa como motor de cambio social, basada en las ideas de Simón Rodríguez, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Arnaldo Esté y José Antonio Abreu. Esta propuesta abarca la educación secundaria, una propuesta para la creación de una universidad y una redimensión del INCE como “Casas de Formación Integral” para los sectores pobres o socialmente excluidos.
Aunque las interpretaciones de los autores citados puedan variar, lo sustancial de este libro es su invitación a reflexionar y repensar nuestra cultura desde un marco grueso que propone y abre posibilidades para la innovación —toda interpretación, incluso disonante o contraria, en algunas de sus afirmaciones, contribuye y enriquece la apuesta teórica, si se atiende a su llamado a pensar los cuatro campos descritos—. De allí la virtud que sea inacaba, es un boceto. Fragmentos para pensar y desarrollarlos colectivamente, creo que es la idea central que mueve al amigo Jonatan Alzuru. Es una obra, desde mi perspectiva, crucial, oportuna e importante para el debate de ideas en la Venezuela actual y en América Latina.
Rafael Hurtado Malpica: Doctor en Ciencias Sociales y licenciado en Filosofía, UCV.

