El régimen de Nicolás Maduro, acorralado por su propio miedo, suspendió el viaje de trabajadores petroleros a Caracas para participar en el desfile del 5 de julio, alegando una supuesta “alerta naranja”.

Una excusa absurda que deja al descubierto la paranoia del dictador y su pandilla, que ya no pueden disimular el terror que les corre por los huesos. Tienen miedo de su propio pueblo, miedo de los trabajadores, miedo de la verdad.
El viento que los tumba ya no es un huracán, es la brisa de un país que despierta y exige libertad.
Ya no hallan por dónde huir. Se les acaba el tiempo.
¡Fuerza compañeros! Venezuela será libre y soberana.
Iván Freites Ch
Dirigente Sindical del Petróleo y Gas

