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Papel Literario del 8 de junio de 2025, por Nelson Rivera

Amigos lectores:

I. Viene esta edición dedicada a dos capítulos ineludibles de nuestra historia contemporánea, de la década de los sesenta: el gobierno del presidente democrático Raúl Leoni (1964 a1969), examinado en una secuencia de artículos –Tomás Straka, Catalina Banko y Francisco Sáez, Guillermo Guzmán Mirabal, Guillermo Ramos Flamerich y Claudio Briceño Monzón, por una parte; seguido de un tema ineludible: la entrevista que le hice a Isaac López, estudioso de la guerrilla venezolana durante los años sesenta, quien ha publicado dos libros enfocados en la actividad guerrillera en el estado Falcón.

II. Arranca Tomás Straka con una visión panorámica del asunto: Siete notables hitos del gobierno de Raúl Leoni. Escribe al comienzo del artículo: “El 11 de marzo de 1964 ocurrió un hecho sin precedentes en la historia de Venezuela: un presidente civil, electo democráticamente, le transfirió el poder a otro civil, también electo en comicios libres.  Además, ocurría ante un Congreso con parlamentarios igualmente eran producto de la elección popular.  Tal hecho marca el inicio de la administración de Raúl Leoni.  Basta pensar en lo mucho que el presidente saliente, Rómulo Betancourt; que el presidente entrante, Leoni; que la mayor parte de los parlamentarios presentes y que sus partidos, habían luchado y padecido para llegar hasta allí.  En sus casos se trataba, como mínimo, de un tortuoso camino de cerca de cuarenta años, lleno de retrocesos, fracasos, cárceles, exilios y, no pocas veces, torturas y muerte de compañeros y seres queridos”. Páginas 1 y 2.

III. A continuación, Catalina Banko y Francisco Sáenz hablan del desempeño económico durante el quinquenio: “El período comprendido entre 1964 y 1969 se caracteriza por claros indicios de prosperidad que se reflejan en el crecimiento del PIB y en la estabilidad monetaria, a pesar de la presencia de ciertos signos negativos en cuanto a los ingresos fiscales debido a las inestables condiciones del mercado petrolero. Durante el mandato del presidente Raúl Leoni se hicieron esfuerzos por mantener el equilibrio fiscal al tiempo que se realizaron inversiones en infraestructura, se prosiguió con la Reforma Agraria, se promovió el proceso de industrialización y se garantizó la atención de las políticas sociales”.

IV.  Sigue, en la página 41964. Leoni y la política petrolera venezolana, fragmento del libro El duelo petrolero entre Raúl Leoni y Lyndon B. Johnson (Abediciones, UCAB, 2024): “La llegada del nuevo gobierno al poder hace irrumpir otros elementos que incidirán en la política petrolera. El primero es el cambio de las características propias de los gestores de la política, que impacta en sus resultados. El reemplazo del ministro de Minas e Hidrocarburos en diciembre de 1963 y la llegada del nuevo gobierno en 1964 es un factor muy importante. La desaparición de Pérez Alfonzo de la escena gubernamental y la personalidad de Leoni contribuyeron a imprimirle a la política petrolera y a las relaciones con las compañías concesionarias un tono de moderación y tranquilidad”.

V. El 68 venezolano: así se titula el artículo de Guillermo Ramos Flamerich: “Al conocerse el resultado de la elección, el caricaturista Pedro León Zapata dibuja a un hombre golpeado, vendado, con una muleta, no obstante, sonriente y avisando: «Por escaso margen… ¡Pero gané…!». El historiador Manuel Caballero apuntaba sobre la victoria de Caldera, parafraseando a Maquiavelo: «la fortuna comanda la mitad de nuestras acciones, pero de la otra mitad somos responsables». Después de diez días de tensiones, en los que emergieron diversos rumores sobre la reversibilidad de los resultados, el Consejo Supremo Electoral proclamó al nuevo presidente electo. De las palabras de Caldera aquella jornada, resonó lo de «en mis manos no se perderá la república». Se refirió al presidente Leoni como «amigo de muchos años». Página 5.

VI. Las páginas 6 y 7 las ocupa un artículo que destaca por su especial vigencia: Para comprender el Acuerdo de Ginebra, de Claudio Briceño Monzón. Expone, con rigor pedagógico e histórico, el complejo proceso que condujo a la firma del acuerdo: “no fue una solución mágica, ni una varita que borró de un plumazo el pasado. Fue, más bien, un compromiso, un primer paso crucial en un largo camino hacia la resolución de la controversia. El compromiso de someter la disputa a medios pacíficos, de buscar una solución justa y equitativa, fue el triunfo silencioso de la diplomacia, una victoria sobre la retórica del conflicto y la seducción de la confrontación. Fue un reconocimiento de que el diálogo, aunque arduo y complejo, era la única vía hacia un futuro de paz y prosperidad compartida”.

VII. Paso ahora a contarles de la entrevista que hice a Isaac López. Por ejemplo, le pregunté cuán organizada estaba la guerrilla en Falcón:  “En general la guerrilla venezolana se caracterizó por su anarquía, improvisación, espontaneísmo, desorganización y falta de verdadera formación político-ideológica-militar de sus cuadros. El Frente José Leonardo Chirinos fue campo de experimentación de cambios y recambios de la táctica y estrategia guerrillera. Si bien, el sostén operacional en Venezuela de lo que en 1978 Elena Plaza llamó el esfuerzo armado de la izquierda, estuvo en los manuales de Ernesto Guevara, fue muy difícil para el liderazgo hacer de los elementos reclutados por diversas vías verdaderos soldados. A lo largo de diez años se escenificaron diversas formas de organización, siempre marcadas por la precariedad y la tendencia al rompimiento de normas. Los miembros de esa guerrilla cambiaron a lo largo del tiempo, pero también hubo individuos que permanecieron durante todos los sesenta y más. Como en todos los frentes armados, creados a lo largo de ese periodo, la deserción fue una constante”. Páginas 8 y 9.

  

VIII. Esta semana la página 10 también ofrece tres columnas:

Mirla Alcibíades (Miradas sobre el continente) acerca de la numerosa actividad de las periodistas venezolanas de finales del XIX: “En 1872 aparece la primera revista venezolana fundada y dirigida por una mujer. Se llamó Ensayo Literario, salió de imprenta caraqueña en 1872 y corrió bajo responsabilidad de Isabel Alderson. A partir de ese momento se genera una serie  hemerográfica surgida por voluntad femenina“.

Tahía Rivero (La forma elusiva), habla de Crítica y curaduría de arte: “Otro crítico referencial fue Roberto Guevara (Barquisimeto, 1932 – Caracas, 1998), quien mantuvo una columna en el diario El Nacional por más de tres décadas. Guevara poseía el don de la palabra y también un particular discernimiento en torno a las diferentes corrientes artísticas que en los años setenta y ochenta, comenzaban a perfilar una mirada hacia el país”.

Juan Pablo Gómez Cova (El paso errante) narra el caso, rimbombante e insólito, de Rafael Bolívar Coronado: ”Desde el seudónimo o el anonimato, publicaba en la prensa española, reseñas elogiosas de sus propios libros falsos. También ponía a dialogar entre sí algunos de sus infundios y, en ocasiones, construía un sistema de referencias entre los propios textos falsos: unos aparecían citados en otros”.

IX. Hasta aquí respetados lectores.

Con mi gratitud,

Nelson Rivera.