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En Venezuela la soledad en la vejez se convierte en un desafío

Adultos mayores en el país se ven gravemente perjudicados por la soledad, especialmente en su salud mental y emocional.

Doña Carmen, de 81 años, quien tiene cinco hijos y nueve nietos, se sienta cada tarde en el porche de su casa. Desde que enviudó, hace años, vive en soledad su vejez. «Me llaman a veces, cuando se acuerdan. Yo me río con ellos por teléfono, pero cuando cuelgo, el silencio vuelve a la casa«, confiesa. No quiere molestar, no quiere «estorbar», pero teme que su salud se deteriore y muera sin que nadie pueda ayudarla.

Como ella, cientos de adultos mayores en Venezuela enfrentan la soledad. Algunos porque sus hijos emigraron, otros porque, aunque están cerca, las visitas son escasas. Para muchos, la vejez se ha convertido en un cuarto oscuro donde solamente afloran los recuerdos.

Cifras que preocupan

Un informe reciente de la Asociación Civil Convite destaca las precarias condiciones de vida de los adultos mayores en el país. De 1.804 encuestados en 2024, 164 vivían solos, la mayoría mujeres con más de dos años en esta situación. Los investigadores de Convite atribuyen esta realidad a la emigración de hijos y familiares cercanos. A pesar de esto, el 72% de estas personas en soledad cuentan con el apoyo familiar para subsistir y tienen a alguien con quien comunicarse en caso de emergencia.

Durante las encuestas, si bien los adultos mayores no expresaron sentirse aislados, sí reportaron dificultades para dormir, preocupaciones, ansiedad y una tendencia a la tristeza. Además, la mayoría consideró que su aspecto físico se ha deteriorado y no corresponde con su edad.

Viejito venezolano

  

Vejez apresurada y en soledad

Édgar Silva, coordinador nacional del Comité para la Defensa de los DD. HH. de Jubilados y Pensionados, sostuvo que en los últimos años se ha precipitado la vejez y la soledad en Venezuela, debido a la situación socioeconómica que atraviesa el país.

«El proceso de envejecimiento es acelerado y se nota más cuando las personas se van quedando solas en sus casas porque sus hijos y nietos tuvieron que salir del país en busca de una mejor condición de vida», indicó Silva.

Pero la soledad no solamente parte de la migración, también de la crisis económica, en las calles se observan personas de la tercera edad en condiciones precarias y algunos hasta mendigando. Sobreviven al frío y el peligro de las calles.

En la avenida 20 de Barquisimeto y en otras avenidas con mayor afluencia, se observan cómo los abuelos recogen cartones y latas para venderlas y poder obtener algo de dinero.

«En el Hospital Central Antonio María Pineda se la pasan muchos abuelos, algunos solo están por la comida que reparten algunas fundaciones o personas de buen corazón», comentó Norma Hernández, usuaria del Hospital.

Euseglimar González – La Prensa de Lara