Hoy soy oficialmente ciudadano de los Estados Unidos.
Recibí mi pasaporte ayer y no puedo explicar con palabras lo que siento.
Este ha sido un camino largo, lleno de trabajo, esfuerzo y también de muchísima gratitud. Desde que llegué, he estado entregado al cuatro venezolano, tratando de mostrar al mundo lo más hermoso de mi país a través de su música. Cada nota ha sido una forma de decir “aquí está Venezuela”, con la cara más bonita que yo pueda darle.
Esta ciudadanía representa muchas cosas: nuevas oportunidades, la posibilidad de seguir girando y llevando el cuatro a cada rincón del planeta, y sobre todo, el agradecimiento profundo a este país que me abrió las puertas con respeto, con afecto, y me ha permitido crecer y seguir soñando.
Quiero agradecer a todas las personas que han estado conmigo desde el primer día, a los músicos que me han recibido en sus géneros, en sus proyectos, y que también han abrazado la música venezolana como suya. A mi familia, que siempre ha estado ahí. Y a cada persona que ha creído en mí, gracias de corazón.
Como decía la Madre Teresa de Calcuta:
“El que no vive para servir, no sirve para vivir.”
Y eso he intentado hacer: servir con mi música, con mi esfuerzo, con amor por lo que soy y por lo que represento.
Esta nueva ciudadanía no borra mi raíz. Soy venezolano, y siempre lo seré.
Venezuela me lo dio todo. Y aunque hoy celebro este paso, sigo soñando con volver, con que todos volvamos. Porque la gran mayoría somos gente buena, honesta, trabajadora. Y aunque los que hacen daño hagan ruido, somos muchos más los que venimos a construir, a sumar, a inspirar.
Gracias.
Gracias por tanto.


