
Esa es la Venezuela de hoy.
Esta es la triste historia de una Maestra Rural venezolana que se jubila con 50 años de servicios al Estado venezolano y quienes lo mal administran, en reconocimiento de sus méritos de tantos años de enseñanza a los hijos de la Patria, le otorgan una jubilación de 400 bolívares.
Ese es el legado del gobierno de facto de Maduro y sus cómplices, para quienes abrazamos la pedagogía y la enseñanza con pasión y amor, como herramienta fundamental de sacar a nuestra Venezuela del subdesarrollo y ubicarla en el sitial del progreso.
Así paga la traición a la clase trabajadora y a su familia, condenando al país al atraso más extremo nunca visto en nuestro país desde la Independencia de la República. La lucha debe continuar.
Nota de prensa – Edgar Silva

