La ternura es un noble sentimiento que despierta el alma. Permite dar confianza y abrigar esperanza en medio de los difíciles caminos de la vida. Un ejemplo de ello lo representa María Elvira Alonso de Martínez, mujer cumanesa de pura cepa. Su estampa es la de una mujer jovial, inteligente y sensible a todo dar. Posee un apacible lenguaje que irradia optimismo y motivación para enfrentar los nuevos retos de una sociedad exigente y llena de múltiples problemas.
Ella representa la frescura de un país que busca revitalizarse. Excelente profesional de la medicina, mujer ganada al servicio social y emprendedora. Conocía de sus virtudes, pero no había tenido la oportunidad de dialogar con ella sobre temas de relevancia social en la región. Me enteré de sus vicisitudes vividas en el exilio junto a su apreciado Ramón Martínez, cuyo corazón lo dejó en su añorado suelo sucrense.
María Elvira fue de gran apoyó al ex gobernador sucrense en todos sus proyectos, quien se vino al terruño natal para luchar y morir por su gente. Fue un golpe duro para ella la desaparición física de ese gran líder. Pero no se amilanó y siguió adelante. Internalizó que debía seguir regando la semilla sembrada por Ramón y empezó a trabajar en favor de las comunidades, brindando una mano amiga mediante jornadas médicas y de formación ciudadana, gracias a una fundación que lleva el nombre de su fallecido esposo.
Tuvimos la oportunidad de conocerla y dialogar con ella en una Convención Nacional del MAS, allá en Caracas, sobre temas de la realidad social y económica de la entidad sucrense. Fue allí donde palpamos de cerca su inteligencia y alta sensibilidad social. Poseedora de una personalidad muy ecuánime, lenguaje estético y compromiso con la causa de los más necesitados. Siempre con una sonrisa radiante y un corazón abierto para la gente.

María Elvira de Martínez.
Nos mostró un trozo de su historia de vida. Madre con grandes anelos de libertad e inquebrantable espíritu de entrega a la causa social. En cada comunidad que llega con sus jornadas de salud muestra su rostro angelical y abraza con denodado amor a niños y adultos. Así es esta cumanesa que no descansa por devolverle la sonrisa a un pueblo orgulloso de ser sucrense.
Es meritoria e intachable su hoja de vida. Cumanesa de nacimiento. Médico cirujano, de la Universidad Autónoma de México y Universidad Central de Venezuela, Médico internista de la Universidad Central de Venezuela, Master en Derechos Humanos de la Universidad del País Vasco, Investigadora Clínica del Hospital Universitario de Caracas, Profesora de Fisiopatologia del Hospital Vargas (UCV). Además es experta en Alta Gerencia de los Servicios de Salud, entre otros.
Hoy esta inteligente y sensible mujer decidió presentar su nombre a la Gobernación de Sucre, inspirada en proyectar el legado de su fallecido esposo a favor de la gente. Cree en ese innegable compromiso con esta entidad que la vio nacer y de la cual se siente muy orgullosa. Nos complace que así sea y expresamos nuestro irrestricto respaldo a esta gran mujer, excelente profesional de la medicina que se abre paso por la geografía sucrense para demostrar que se puede gobernar con decencia y eficiencia. ¡Los sucrenses merecemos lo mejor!
Politólogo y Profesor de la UDO-Sucre – Jesús Alberto Castillo

