
El ex- Presidente de la República de Panamá, negociador de los Tratados Torrijos-Carter, ministro de Educación, ministro para Asuntos del Canal de Panamá, entre otros cargos ejercidos por Arístides Royo Sánchez. Quién mejor que él para aproximarse a la crisis derivada de la peregrina pretensión del presidente de los Estados Unidos Donald Trump de “recuperar” el Canal de Panamá
El artículo 5.º del tratado de neutralidad dice lo siguiente Después de la terminación del Tratado del Canal de Panamá, solo la República de Panamá manejará el canal y mantendrá fuerzas militares, sitios de defensa e instalaciones militares dentro de su territorio nacional. Señor Presidente Arístides Royo Sánchez, el mandatario de los Estados Unidos y su gobierno, han creado una narración que altera los hechos históricos sobre el Canal de Panamá. ¿Cuáles son las principales falsedades?
La principal consiste en decir que Panamá ha violado el tratado de neutralidad porque en el Canal de Panamá manda China. Eso es una descomunal falsedad. Lo que tiene China y ni siquiera lo tiene en contrato es lo siguiente: Hubo una licitación en 1997. Distintas empresas, entre ellas las de Estados Unidos, participaron en la oferta, pero la licitación se la adjudicó CK Hutchison, que es una empresa inglesa con sede en Hong Kong. Ellos tenían una buena cantidad de puertos en toda esa área. Cuando el Canal de Panamá estaba todavía bajo la administración norteamericana, con una junta directiva en la cual había cinco norteamericanos, cuatro panameños, ellos tenían el control porque Panamá no lo obtuvo hasta el 31 de diciembre de 1999.
¿No cree que sería deseable que China firmara el tratado de neutralidad? Se trata de un país decisivo en el comercio interoceánico junto con Estados Unidos, México y otras naciones. Y el presidente Trump, como usted dice, continúa insistiendo desde el 21 de diciembre pasado en que Panamá ha entregado el canal a China. Pareciera ser que China le debe ese deber a Panamá.
Varios intentos se han hecho, sobre todo a partir del establecimiento de relaciones con China. Pero China no ha querido firmar el tratado de neutralidad porque ahí está Taiwán. No olvidemos que en 1977 Panamá era uno de los países latinoamericanos que no teníamos relaciones diplomáticas con China. Eso no se solucionó sino hasta el gobierno del presidente Juan Carlos Varela, en el 2017 cuando se establecieron las relaciones. Ahora el problema está en que Panamá tenga que ir donde los taiwaneses y decirle oigan, venimos para que ustedes se borren del tratado. Eso sería una jugada diplomática muy sucia por parte de Panamá. Eso no quiere decir que China no respete el tratado o, poniéndolo en negativo, China no está violando el tratado de neutralidad. Es el segundo usuario del canal. En ningún momento ha intentado ninguna acción de violación de los tratados.
Cuando se negoció el tema del Canal de Panamá, su país logró crear una corriente internacional favorable a sus aspiraciones y transformar lo que parecía ser un caso unilateral en un tema bilateral de carácter internacional. ¿Cuál es en este sentido, la situación hoy día?
El Presidente de la República recibe algunos apoyos, pero todavía no se estructura un mecanismo de apoyo integral, porque en aquel entonces a Panamá lo apoyó toda la América Latina. Cuando digo toda incluyo a dictadores y a los presidentes demócratas. Recibió el respaldo de todos los países europeos. Pero quien más apoyo le dio fue el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. reunido en Panamá el 15 de marzo de 1973 y la resolución final es de pleno apoyo a nuestro país.
El tratado se firmó en el Recinto Simón Bolívar de la Organización de Estados Americanos, entre el presidente Jimmy Carter y el Jefe de Estado, Omar Torrijos. Estaban presentes 27 representantes de la región y 18 mandatarios latinoamericanos.
Usted fue uno de los negociadores del canal. La pregunta anterior tiene su razón de ser en el hecho de que las amenazas y las presiones suelen generar temor disuasivo. Llanamente: El miedo puede restar aliados y propiciar concesiones derivadas del chantaje.
Eso puede ocurrir y no me da ninguna vergüenza decirlo, el presidente de Paraguay, Santiago Peña Palacios, pasó por Panamá y cuando le preguntaron ¿ustedes apoyan a Panamá en esta lucha que emprende sobre las afirmaciones que hace el gobierno de Estados Unidos? Dijo, será muy difícil lograr la unidad latinoamericana en este tema. O sea, la verdad “se le salió el cobre al presidente de Paraguay”.
Acuérdese que las relaciones exteriores en Panamá las dirige el Presidente de la República con su Ministro de Relaciones Exteriores. Y Panamá ha ido buscando y obteniendo apoyos, por cierto hay apoyos espontáneos no solicitados. Uno de los primeros fue el del presidente Pedro Sánchez de España: Nosotros apoyamos completamente a la República de Panamá. Apoyo que Panamá agradece.
¿Existen panameños partidarios de la visión del presidente Trump favorables a llegar a un acuerdo que entregue «la administración» a los Estados Unidos?
No he visto hasta ahora ningún panameño que haya salido a decir eso. Sin embargo, en contactos radiales, cuando le ponen el micrófono, algunos panameños han dicho: «Bueno, a mí la verdad no me importaría porque el canal nunca me ha dado nada». Esa afirmación la dicen bastantes personas porque el canal no expide un cheque para cada panameño al final del año fiscal. Somos 4 millones 459 mil habitantes. ¿Qué les daríamos? Mil o 1500 balboas a cada panameño que se lo gastarían en 48 horas.
El canal no genera ganancias para sí mismo, pero todos los excedentes después de las reservas, del mantenimiento, del sostenimiento de planilla, etcétera, lo que se llama excedentes, que son las ganancias, íntegramente se le entregan al gobierno, es decir, al Estado panameño que lo administra. Los gobiernos lo invierten en el mayor beneficio colectivo posible, tal como en su día Omar Torrijos predijo que debían ser utilizados esos excedentes. Se subsidia el tanque de gas, la energía eléctrica, la escuela, la formación de jóvenes en acción comunitaria, incidencia y liderazgo, entre otras muchas iniciativas.
Una empresa norteamericana, BlackRock compra el 90% de las acciones de los puertos de Balboa y Cristóbal en las riberas del canal. Si esto sucede en tiempos normales no crearía mayor inquietud. Pero sucede en tiempo de crisis, de tensión en las relaciones entre Panamá y los Estados Unidos. Eso genera susceptibilidades. Como que vía interpósitas empresas Estados Unidos intentaría hacerse nuevamente con el canal. ¿Hay algo de cierto en eso?
Sí. Porque el contrato que se aprobó entre el Estado y la empresa Panama Port Company se renovó en el 2021. Ese contrato permite que la empresa pueda vender su concesión a terceras empresas con una serie de cumplimientos ante el Estado panameño. Así que eso está permitido y por eso se negocia entre las BlackRock y CK Hutchison. Se habla de 22 mil millones de dólares. El presidente Trump, en su discurso del Estado de la Nación la semana pasada hizo mención al hecho y dio la impresión de que le parecía bien, que estaba contento porque las empresas norteamericanas son las que tienen el mayor interés. Pero a continuación, dijo, Estados Unidos sigue con su propósito de retomar el Canal de Panamá. Usted no me ha preguntado eso, pero no sé si le molesta que yo se lo diga…
Para nada, señor Presidente.
Gracias. Eso no es posible porque el Canal es panameño. No hay ninguna cláusula que permita de que los norteamericanos decir ustedes han violado el tratado de neutralidad. Por lo tanto, nos tomamos el canal. No hay ninguna cláusula que indique que, en caso de violación de un tratado, Estados Unidos retoma canal. Así que este es un invento del presidente Trump. Todo esto tendría que discutirse entre ambos países, pero el canal lleva de administración panameña 25 años, en los cuales además se han ampliado las estructuras que estaban cuando entregaron el canal a fines del año 1999. El canal tenía tres esclusas. Hoy tiene dos más, la de Cocolí en el Pacífico, y la de Agua Clara en el Atlántico, por donde transcurre el 55% de los ingresos que representa el canal (Las esclusas se construyeron entre el 2009 y el 2016 y son más anchas, más largas y profundas que las anteriores).
Creo que este es el momento justo para citar unas cifras ineludibles en una conversación como esta. En 85 años, Estados Unidos pagó arrendamientos por 1.879 millones, es decir, 22 millones promedio anual. En 25 años la administración panameña ha recibido 28 mil millones de dólares, que corresponden a 1.120 millones de promedio anual. Durante 85 años Panamá perdió unos poquitos dólares.
Sí. Y si usted toma en cuenta que el canal costó 375 millones en su época, que hoy serían unos 10 mil millones de dólares, solo durante la Segunda Guerra Mundial el uso y las ventajas que le dio Estados Unidos fueron inconmensurables. Aquí llegó a haber 136 bases militares, gran parte de las cuales tenían aeropuertos. Se crearon puertos anfibios. Se creó un puerto de submarinos y llegaron a vivir 250 mil soldados norteamericanos. Así es que el beneficio fue de proporciones. Y en toda esa época y hasta 1955, ellos solo pagaban 250 mil dólares al año a la República de Panamá. Ya en 1903 una empresa norteamericana le pagaba a Colombia 250 mil dólares por el uso del ferrocarril, antes de la independencia (3 de noviembre de 1903). Los norteamericanos mantuvieron esa cifra hasta que los tratados del 1977 generaron aumentos significativos.
Usted lo dijo al pasar, el presidente José Raúl Mulino Quintero tiene en sus manos el tema relacionado con la crisis del Canal. Hay panameños que han tomado declaraciones del presidente de otra manera. Cuando él dice yo soy el único que puede decidir, hay quienes no están de acuerdo. Es un gran error porque es el pueblo de Panamá es el que debe estar detrás de la defensa del canal, de la dignidad y de la soberanía del país.
Si Panamá no cambiase en nada su posición, si los tratados se mantienen como están en el tratado de neutralidad, que es el único vigente, porque el Tratado del Canal expiró el 31 de diciembre del 1999; si todo sigue igual, no habría que hacer ninguna consulta. El Presidente reitera que la soberanía no es negociable, que el canal sigue siendo administrado por Panamá en las condiciones de los pasados 25 años. Si hubiera algún cambio, eso habría que consultarlo con el pueblo panameño.
Dos experiencias. El 23 de octubre del 1977 se hizo un referéndum para conocer la opinión de los panameños que fue mayoritaria a la ratificación de los tratados y cuando se construyeron las esclusas de Cocolí y la de Agua Clara, con una inversión en la cual participaron distintas empresas, también fue motivo de referéndum que aprobó el emprendimiento, ya que la Constitución establece que cualquier cambio importante en las estructuras del canal tiene que ir a referéndum.
Usted ha dedicado parte importante de su vida al tema del canal y marítimo panameño. ¿Pensó alguna vez que podría llegarse a esta situación, a una tensión dramática entre dos aliados principales?
Le contesto primero, remontándome tiempo atrás, a donde llega su pregunta. Cuando era jovencito nunca pensé que los norteamericanos iban a soltar el Canal de Panamá. Incluso cuando tenía 16 años estalló el tema del canal de Suez y salí, a pesar de mi edad -era estudiante de bachillerato- salíamos con banderas panameñas para decir algún día el canal será nuestro, pero no lo creíamos posible. A partir enero del 64, una acción de muerte que produjo 21 muertos en Panamá convirtió las diferencias en un auténtico conflicto y Panamá no reanudó las relaciones que había interrumpido hasta que Estados Unidos se comprometió a solucionar la situación (los panameños murieron en enfrentamientos con militares estadounidenses el 9 de enero de 1964. Los hechos son conocidos como La Gesta Patriótica o Día de los Mártires).
Yendo al presente, en 25 años de administración panameña no es que no haya habido quejas, es que lo que ha habido son alabanzas. Aquí han venido presidentes de Estados Unidos, tanto demócratas como republicanos. Han venido secretarios de Estado. Se congratulan de la manera en que Panamá, país pequeño, de 77.000 kilómetros cuadrados, con 4 millones y medio de habitantes, ha manejado admirablemente la ruta interoceánica. Ha sido una brutal sorpresa para nosotros la reacción del presidente norteamericano.
La verdad es que usted se adelantó, porque yo había dejado para el final esta pregunta, pero vale la pena reiterar el tema. Panamá no le debe nada a los Estados Unidos.
Panamá sí le debe algo a Estados Unidos y le debe algo a un presidente maravilloso que fue Jimmy Carter. Si no hubiesen puesto en el hemisferio americano un presidente como Jimmy Carter y un gobernante panameño como Omar Torrijos, todavía el canal seguiría en manos de Estados Unidos. Ese presidente asumió un riesgo por su sentido de justicia, de equidad, un riesgo que fue una de las causas por las cuales no obtuvo la reelección presidencial en Estados Unidos. A ese presidente, a su gobierno, Panamá, le debe gratitud. Y así lo hemos expresado. Tenemos una estatua en un sitio privilegiado en el Pacífico en honor a Jimmy Carter y Omar Torrijos.
Nota de prensa – José Zepeda

