Experto pesquero, indicó que la contaminación marina provocada por aguas residuales, basura y residuos derivados del petróleo como el aceite que lanzan de las embarcaciones a la costa sucrense, contribuye a la afectación de la tradición pesquera en la entidad.

Deportistas y nadadores de las aguas abiertas de Cumaná, también protestaron la deplorable situación ambiental que se vive en las playas de “San Luis”, que como bien es sabido, es un patrimonio natural, encanto y destino turístico, que desde hace mucho tiempo, ha sido abandonado por quienes administran la hacienda municipal y regional; al punto, que según estudios de aguas servidas, realizados por el instituto oceanográfico de la Universidad de Orientes, UDO, el deterioro ambiental es creciente, debido al mal funcionamiento de la planta de tratamiento de “La Llanada”, al sur de la ciudad, aunado a la inconciencia colectiva del uso de los espacios acuáticos.
Según vecinos del sector la Alcaldía del municipio de la Capital sucrense, Cumaná, este ente rector del ornato y limpieza de la juridicción mencionada, tiene más de dos décadas y media que no realiza jornadas de limpiezas de las hermosas y archí concomidas playas de la bahía de “San Luis” en la primogénita del continente.

Manifestaron también, que sistemáticamente; y cada vez que hay un asueto vacacional, lo que hace la alcaldía que preside el Peseuvista Luis Sifontes, es organizar y apiñar una especie de vertederos públicos a los largo y ancho de los 7 kilómetros de playas, los cuales no son recolectados, pero sí quemados, por cualquier inescrupuloso, formando una gran humareda y calima de contaminación, que se hace insoportable para los visitantes y los propios habitantes de la zona.
En el año 2022 Luis Guilarte, experto pesquero, indicó que la contaminación marina provocada por aguas residuales, basura y residuos derivados del petróleo como el aceite que lanzan de las embarcaciones a la costa sucrense, contribuye a la afectación de la tradición pesquera en la entidad.

En su opinión, el daño a la biomasa es de magnitud considerable y por ello, muchos países se han comprometido con detener la contaminación de los medios acuáticos para frenar el calentamiento global y tener un ecosistema más aprovechable con zonas turísticas y de recreación.

