
En sus tiempos gloriosos, la gerencia de mercado interno de PDVSA, estaba respaldado por un parque refinador diseñado para fraccionar 1.300. 000 Barriles días, el cual le permitía abastecer todo el parque automotor del país sin sobresalto alguno.
En estas condiciones la matriz energética venezolana, estaba totalmente cubierta y hasta se presentaban casos de contrabando de extracción hacia países vecinos. No había colas para surtir gasolina, ni para adquirir gas doméstico, había abundante grasas y lubricantes PDV y tremendo contrato colectivo de los trabajadores petroleros.
La calidad del crudo, se aseguraba mediante la eliminación de contaminantes no deseados en los mejoradores, los cuales garantizaban su valor crematístico dentro los estándares internacionales. El valor escénico ambiental en las áreas de exploración, extracción, producción, refinación y comercialización era muy valorado y tratado con sentido de pertenencia envidiable.
Realizando balanceo de masa en el proceso de refinación desde la conversión primaria y conversión media versus la producción de gasolina, gasoil y gas doméstico actual, nos encontramos que la alimentación de crudo a las refinerías CRP, El Palito y Jóse está por el orden los 180.000 Barriles/día.
Solo hay 30% de la extracción de crudo (taladros) disponible para alimentar a las tres refinerías. Eso se ha mantenido invariable, desde la gestión de Tareck Al Aissami, Quevedo y Tellechea.
Mientras las refinerías no tengan disponibilidad de crudo suficiente para aumentar su carga de alimentación, seguirán las colas para surtir gasolina, cola para comprar gas y escases de grasas lubricantes PDV.
Terminaremos con esta inquietante pregunta.
¿Estará el CRP, El Palito y Jóse con integridad mecánica idónea para aumentar cargas en el caso que los taladros aumenten su producción?
Costa del Sol

