
¿Habrá mercado para un nuevo banco micro financiero digital?
La llegada de un nuevo banco es un impulso. Esperamos que contribuya a la transformación de una banca que se caracteriza por la resiliencia
La Superintendencia Nacional de Instituciones del sector Bancario (Sudeban) autorizó el funcionamiento de un nuevo banco dentro del segmento micro financiero que nace bajo el concepto 100% digital, según se desprende del texto publicado en Gaceta Oficial.
Por supuesto, la primera reacción es saludar esta noticia como un síntoma positivo que apunta a una expectativa de recuperación del sector bancario, ya que la llegada de un nuevo banco parece implicar una apuesta concreta por un crecimiento sostenido del mercado.
Evidentemente, el hecho de que el modelo de negocios de direccione más a un concepto de neobanco apunta a una estructura de costos más liviana y a una mayor flexibilidad operativa, siempre en función de que la plataforma tecnológica sea tan robusta como sea necesario.
En el segmento microfinanciero solo compiten tres entidades hasta ahora: Bancrecer, Mi Banco y Bangente. Entre los tres, al cierre de julio pasado, consolidan una cartera de créditos de 353,2 millones de bolívares, que representan el 1,10% de los préstamos totales de la banca en el último mes reportado.
Igualmente, estas tres entidades sumaron un volumen de depósitos totales de 577,8 millones de bolívares, al cierre de julio, los cuales equivalen a 0,59% de las captaciones del público totales del sistema en el séptimo mes del año.
Es de todos conocido que, de los 25 bancos que funcionan en el país, 10 concentran la mayoría de las cuentas fundamentales en niveles muy elevados, de entre 80% y 90%, según el indicador que se mida, por lo que algunos reconocen que, en las condiciones actuales, hay un exceso de bancos en el sistema.
Sin embargo, en nuestra opinión este es un asunto discutible, porque no estamos hablando de un mercado “normal” en una economía “normal” que opere más o menos en función de su tamaño real. Hemos perdido 70% del Producto Interno Bruto y apenas estamos comenzando a remontar la cuesta.
Esta situación sugiere que, si los bancos que ahora compiten encuentran fórmulas para seguir operando saludablemente, el número de actores no necesariamente sería un problema. Sí lo sería, en cambio, si el entorno económico vuelve a debilitarse o, peor aún, si se produce un nuevo período recesivo.
Al final cada banco busca su camino para ser rentable y de no serlo el mercado lo castigará.
Esa búsqueda de espacios en un mercado altamente concentrado se está presentando en el sector, donde hay instituciones -bancos universales- que están focalizándose en nichos concretos, otros que están fortaleciendo su infraestructura tecnológica para dar el salto a un formato digital, otros apuntan a cimentar su capacidad de servicios con equilibrio de costos para la atención integral de clientes.
Los más grandes muestran estrategias más tradicionales, pero se hacen más competitivos con mayores economías de escala, innovación y, cada vez más, apostando prudentemente a rescatar la intermediación financiera.
No vamos a entrar aquí en el debate sobre cuántas instituciones deben funcionar en el sistema; en primer lugar, porque canonizar la concentración del mercado no es un ejercicio sano y, luego, porque, en realidad, en un entorno diferente y de crecimiento la Banca debería contar con más actores de los que incluso existen actualmente, pues la competencia siempre es conveniente en la búsqueda de eficiencia.
Sin embargo, la competencia necesita de un campo suficiente. Vale decir, un volumen de negocios que justifique una mayor concurrencia de actores.
La llegada de un nuevo actor al mercado es, en definitiva, un impulso. Esperamos que tenga éxito y que contribuya a una transformación positiva de una banca que, si por algo se caracteriza, es la resiliencia.
Pero sí es necesario que se adopten medidas para que el sistema bancario se ajuste patrimonialmente de manera sana, logre incrementar sus niveles de capitalización en la medida en que ello sea necesario, comience de inmediato a prestar más fondos, tanto en bolívares como en moneda extranjera, y que pueda adaptarse a las nuevas exigencias y tendencias del negocio de una manera ordenada.
Sí, evidentemente, en esta coyuntura una estrategia de fusiones luce necesaria, esta debe partir de los propios actores del negocio y ejecutarse con toda la libertad que permita el ordenamiento regulatorio vigente.
La existencia de un sector bancario microfinanciero en Venezuela no necesita justificación alguna. Basta con solo mirar la estructura del sector empresarial venezolano, donde predominan las Pymes y emprendimientos formales.
Más aún, este sector de banca micro financiera puede cumplir un papel fundamental en la formalización de muchísimos emprendimientos que están surgiendo como mecanismos de subsistencia, en medio de una economía que abre poco espacio a la formalidad.
Estas instituciones necesitan mucho apoyo financiero por el mismo hecho de su baja capitalización. Al ser una banca especializada, es de suponer que tiene bien estructurada su capacidad de análisis y medición de riesgo para este sector.
Así que habrá que ver con optimismo la llegada de un nuevo actor a la banca venezolana.
El autor es economista, director general de Aristimuño Herrera & Asociados y de Banca y Negocios.

