1280 portal turimiquire 2

Kiko el neo chavista discreto.

 

Kiko está evidentemente en nomina de Jorgito Rodríguez, hace ya muchos años.

Le hemos escuchado con un insoportable dolor auricular, expresar su rancio y absurdo antiimperialismo de perfecto idiota latinoamericano con trasnochado orgullo sesentoso.

Kiko, es un curioso caso de ultra izquierdista destinado por la Habana a disfrazarse de supuesto opositor moderado, para embaucar incautos.

Habla este ignaro madurista solapado, de una inexistente invasión gringa, pero no se atreve a nombrar ni de casualidad la innegable invasión cubana que sufre Venezuela.

Descarta de plano la colonización castrista que hoy todos sufrimos.

Descalifica a opositores reales intentado confundir a algún desprevenido que todavía le haga caso a su vehemencia fingida.

Pero es de cocimiento público en los negros pasillos de la política venezolana, que Kiko hace 5 años que se reunió con maduro en su despacho y sanjaron sus escasas diferencias, a través de un grueso maletin verde oliva.

Kiko es nómina miraflorina.

Nómina, que debemos aclarar, paga oportunamente Gorrin, en narcodólares provenientes del Cartel de Miraflores.

Gorrin paga a Kiko y a muchos otros alacranes, lo que Rodríguez ordena.

Por tanto, este infame arlequín del kiko, es parte del cartel narcotraficante, en la subdivision del relativismo mediático.

Un narcoperiodista a sueldo del Pablo Escobar cucuteño.
“kikin” como lo llama Jorge, es el típico caso del incurable comunista arrepentido, que sale de su negro closett, a arrepentirse ahora, de su anterior arrepentimiento.

Un infeliz coverso doble agente.

Un inventivo trapecista y multiple chaquetero de la politiqueria barata.

Ha estado Kiko con todos los candidatos y con nadie.

Este elemento, no es más que una bordiona mesalina de la depravación amoral en que degeneró la política y la mediática venezolana o mejor dicho venecubana.

Una bagasa hetaria dispuesta siempre al mejor postor.

Un consumidor insaciable de cannabis, que los medios manipulados realzaron en su momento, por su congénita fluidez, su mediatintez negociante, su patética chanza triste y su insoportable cursileria progre.

Algunos aseguran que parte de su pago es en especies, especies estupefacientes.

Esta quincalla televisiva quizás convenía en aquella época, a la manipulante decadencia diposomana, que dirigía la TV de moda a los que muchos fueron adictos.

Por qué Kiko el escurridizo, en su baba inatrapable, siempre intenta quedar cómodamente en medio de las peores injusticias.

Nunca se define.

Es una guabina hominida, este artero profesional del triplecarismo.

No se define en género, ni en ninguna postura política.

Es un nini genético, podríamos bien afirmar.

O eso pretende aparentar.

Vive o mejor dicho, ha malvivido de su pertinaz y consecuente indefinición comunicativa.

Caminando delicadamente, la delgada cuerda floja del amiguismo izquierdista, siempre “equilibrado” y bordeando el casabe de cualquier postura que le comprometa.

SÍ cae maduro el entiende bien que no sólo pierde su abultado sueldo, sino que irá a prisión por colaborar con él esquívalente del nazismo criollo.

De eso no tiene duda. El hace rato quemó los puentes y las naves, al recibir gustosamente “lo suyo”.

  

Kiko siempre ha intentado encubrirse en una fingida moderación, y todo para camuflar su radical fascismo chavista.

Para él ahora “hacer política”, es participar en el mismo fraude continuado qué tiene 23 largos años enmarañando a la población.

Esa es su solución.

Qué todo permanezca igual para que su acomodo socialista le baste y sobre.

Qué sus 30 monedas se le extiendan a lo largo de la vejez prematura, que a todo traidor aqueja irremediablemente.

En la historia venezolana, como en la universal, los hechos se matarializan una vez como tragedia, y otra como comedia.

Kiko es el neo José Vicente de esta colectivista comedia negra enlatada que hoy intenta engañarnos.

Un triste payaso que ríe y hace reír las gracias atroces de sus propios verdugos, en medio del unánime cementerio genocida que ha procreado el Chavismo asesino.

Ese mismo que ahora en su interesada “imparcialidad” él tanto defiende.

Allí figura pugnaz y se dedica a expresar su furibundo antiamericanismo de siempre.

Tiene Kiko al inocuo Biden, pero el quiere y necesita a frontal Trump, para justificar el “bloqueo” que según él y sus camaradas es el qué hambrea nuestra Venezuela.

Le subieron la asignación, presumen los más experimentandos analistas para que ahora se dedique a injuriar mujeres.

No respeta géneros, quien género no tiene.

Kiko o “kike” no es más que un ex chavista radical, ahora naufragado en arapiento arrepentido, qué vuelve por sus rojos fueros, a tarifarse con toda desvergüenza, del mismísimo régimen que alguna vez crítico. (nunca adversó)

Retorna ahora relajado su vestido de negro verdugo, con la guadaña afilada, para sicariar a las verdaderas opositoras, quiénes realmente intentan por cualquier medio posible derrocar al tirano Maduro.

Una estratagema diabólica e imperdonable la que ejecuta a toda inconciencia y placer.

Es Kiko un tonto útil del catrismo, un mendigo televisivo, arrodillado en complaciente consorte del terrorismo rojo.

 

Un servil que vive de acatar y emitir las directrices propagandísticas que le ordenan sus jefes desde Cuba.

Estas marionetas del chavocastrismo nos muestran a los venezolanos de bien, lo bajo que se puede llegar para justificar a un narcoregimen terrorista.

Esto no debemos olvidarlo nunca, esta traición razonada e intencional a su propio pueblo, no puede quedar amnistíada ni perdonada jamás.

Pero queridos lectores, les aseguramos desde esta trinchera irreductible de combate, que kiko el inmoral colaboracionista, llegará en el futuro cercano, incluso mucho, pero mucho más bajo, de esta cota inalcanzable de patetismo.

Lleegará (si se lo ordenan) a ejecutar toda maniobra vil, por la necesidad de sus polvorosos 10 mil dólares impregnados en sangre estudiantil, que le manda en un sobre manila escarlata, su jefe y amigo íntimo, el hijo psiquiátrico de la venganza irredenta, Jorge Rodríguez, alias Dr Jekil.

Es increíble presenciar como hay comediantes vulgares que se hacen pasar por líderes políticos, y que son enteramente capaces de cualquier maroma inverosímil, únicamente por justificar su jugosa mesada del capo de Miraflores.

Todo sea para cohabitar tranquilamente con mafiosos y narcos.

Es este, y no otro, su innegable medio de subsistencia.

Kiko no irá a la simulación primaria, el inscribirá obediente su falso candidato alacrán, al mega fraude presencial que intentará regenerar al narcoregimen en 2024.

Y cobrará muy bien por ello.

Mientras tanto será ficha habanera de división infiltrada en las mal llamadas filas “opositoras”.

Esto demuestra qué cual termina como lo qué es, fue y siempre ha sido.

Traidores y lacras uníos!

Cosas de verdes Sancho…