La Dra. María Elvira Alonso, viuda de Martínez, familiares y amigos del Dr. Ramón Martínez agradecen a todo el conglomerados sucrense por haber tomado la iniciativa de celebrar en cada municipio de esta entidad federal, una Santa Misa en su memoria al cumplirse un año de su desaparición física (25/01/2022- 2023). Gracias, muchas gracias por ese hermoso gesto de amistad, amor y solidaridad para con el GUERRERO. Dios les bendiga y proteja siempre
El pueblo agradecido del Estado Sucre le rindió una vez más tributo al hombre en su historia y a la huella que un ser: el Dr. Ramón Martínez hizo realidad, como si fuera un pedazo de la bondad; que no fue otra cosa, que el propósito y en mandato que Dios ha enviado en su palabra, cuando nos dice: “amar el prójimo como a ti mismo”.
“Amarás al Señor tú Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. “Éste es el primero y grande mandamiento. “Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37–39).

Estas dos expresiones se cumplieron este 25 de enero cuando toda una ciudadanía salió a sus templos cristianos a testificar y al mismo tiempo a retribuir el amor que este siervo nacido en Carúpano, “Yunque” Sucrense que obsequio a su gente el devenir de una solidad obra de amor, tal como le dijo el Apóstol Pablo a los Corintios: El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. (1 Corintio 13- 4-5)
Obrar en el amor de Dios fue la sinuosidad, el camino que nos sembró este centauro, que llevó el apostrofe del “guerrero”, como el “Quijote de la Mancha” su “Rocinante” para inundar un mundo de ilusiones y pasiones, tal como su vida: un nogal que hizo semillas; germinó especies de fortaleza tal, que más temprano que tarde revivirá, renacerá volverá al vergel que él mismo regará con su noble corazón de samaritano.

