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Las proteccionistas de los perros abandonados en el Táchira

 

Patitas de Junín lucha contra el abandono, la maldad y la falta de humanidad

Dicen que la gratitud es una de más valiosas cualidades de las personas. Para los voluntarios de Patitas de Junín, la mejor recompensa a su labor, es la mirada agradecida de esos seres vivos que padecen golpes, frío, hambre y sed. A los que espantan con malos tratos porque estorban, que no tienen cobijo cuando llueve.

Esta organización nace como un grupo de proteccionistas independientes que se unieron para trabajar de manera voluntaria en beneficio de los animales en situación de calle.

Su coordinadora, Sandra Perdomo, recuerda los inicios promoviendo adopciones, en la búsqueda de hogares responsables que se hicieran cargo de las mascotas, como una manera de disminuir el abandono que conlleva a sufrimiento y desamparo.

¿Cuál es la misión de Patitas de Junín?

Nos enfocamos en perros y gatos que son a los que más botan a la calle; somos pocos y no podemos abarcar una gran cantidad. Buscamos gestionar las esterilizaciones y realizamos campañas educativas para concienciar a las personas en el cuidado de los animales en general, respeto a la vida y preservación del medio ambiente.

También, realizamos jornadas de vacunación, de baño, esterilización de perros y gatos con el respaldo de la Misión Nevado. Nuestra labor se concentra en el casco central de Rubio, sin embargo, atendemos casos en otros lugares. Cuando hay proteccionistas que se trasladan a otro sitio y tienen la oportunidad de brindar ayuda lo hacen.

La prioridad son los caninos y felinos abandonados, los que no tienen quién les dé un plato de comida, o están enfermos y no reciben atención, aunque hemos rescatado otras especies.

Patitas de Junin Tachira 1Patitas de Junin Tachira 1
Patitas de Junin Tachira 1

¿Cuentan con una sede o refugio para albergar las mascotas?

Dentro de esta labor que realizamos, sobre todo con los cachorros, nos prestaron una casa en construcción para alojarlos temporalmente. No es un refugio, tiene acceso a agua potable, pero no hay energía eléctrica.

El espacio no está totalmente cubierto, tampoco contamos con suficiente personal y los que estamos, acudimos una o dos veces al día.  En estos momentos solo nos ocupamos en esto tres personas, que también trabajamos y utilizamos el tiempo libre para este fin.

Allí albergamos la manada comunitaria, animalitos que necesitaban curas, tratamiento, o que fueron atropellados. Hay unos que son minusválidos y aunque las condiciones no son idóneas, no podemos dejarlos a la intemperie. Necesitamos un espacio que sea nuestro.

¿Con las limitaciones existentes a cuáles casos le dan prioridad?

A perritos con cáncer, quemados, mutilados, atropellados. Comenzamos con uno y la manada fue creciendo. Poco a poco se quedaron, se acostumbraron a la atención que le damos. Hemos llegado a tener más de veinte, por lo que nos vimos en la necesidad de distribuirlos en otros resguardos.

Hay perritos moribundos, ancianos, de tamaño grande. Aquí en Venezuela no existe la cultura de adoptar este tipo de animales, buscan cachorros, aunque esto tampoco es garantía, en ocasiones los devuelven. También atendemos casos de callejeros heridos, que curamos en la medida de nuestras posibilidades

  

Agradecemos a la señora que nos prestó el espacio, en ocasiones superamos el número permitido, pero tratamos de mantenerlo. Recientemente adoptaron varios cachorros, pero los viejitos y minusválidos se quedan allí.

¿Reciben algún tipo de apoyo?

No tenemos ayuda fija, solo una persona que mensualmente dona dos bultos de perrarina, los cuales alcanzan para una semana de alimentación. Lo demás son donativos esporádicos de arroz, harina o proteína.

Hay grupos de farmacias que proporcionan medicamentos para realizar las curaciones, pero siempre requerimos alimentos, cobijas, sábanas, franelas, vitaminas, desparasitantes, champú e implementos de limpieza como desinfectante, cloro y jabón.

Quienes deseen colaborar pueden contactarlos a través de la cuenta de instagram @patitasdejunin y por whatsapp al +1 4697703077. También hay un centro de acopio en Bicicletas Eric, ubicado cerca de la sede de Corpoelec.

Merecen sentir un hogar

“Para quienes estamos involucrados, lo que hacemos significa todo. No esperamos recompensa; queremos que tengan una vida diferente y no hay nada más satisfactorio que ver sus manifestaciones de agradecimiento y el cariño que nos brindan. Las personas no entienden el daño que hacen, es como tener un hijo y un día decidir salir de él porque ya no les gusta, porque creció, no era lo que esperaban y simplemente lo abandonan”.

Después de sus muchas vivencias, Sandra Perdomo se refiere con propiedad a los traumas que dejan los malos tratos en estos animalitos indefensos: “esos traumas lo llevan y es difícil sacarlos de esa circunstancia; hay algunos que les tienen pánico a las personas”.

Tanto ella como el disminuido grupo de voluntarios se emocionan cuando ven que su esfuerzo rinde frutos, que el miedo comienza a desaparecer para dar paso a la confianza, que hay una colita que se mueve en señal de afecto hacia sus benefactores.

Nadie se imagina lo satisfactorio de ver esos ojitos agradecidos. Ellos se alegran cuando nos ven llegar porque saben que les damos el cariño que alguien les negó. Merecen sentir un hogar, comer bien, el calor humano. Nos mueve ver su gratitud y saber que hay mucha maldad, abandono y falta de humanidad. En lo posible, tratamos de cambiar un poquito esta realidad”.

Hay muchas maneras de ayudar. Apoyar estas iniciativas, dar un poquito de alimento o agua, obsequiar un gesto amable, una caricia. O simplemente no maltratar. Algo para recordar la próxima vez que se tropiecen con un perro o gato en condición de calle.

Las acciones generosas como la de los integrantes de Patitas de Junín hablan de almas nobles. Ellos están siempre ahí. Para los que nadie quiere.

Norma Pérez – La Nación del Táchira