
Ciertamente, con una pensión de 130 Bs/mes, equivalente a 0,2 dólares/día, el cultural plato navideño de hallaca, pan de jamón, ensalada y pernil no será degustado por las humildes familias venezolanas, incluyendo al grueso sector de pensionados del IVSS.
Como historia viviente podemos decir que hasta el 2010, las cenas navideñas el 24 de diciembre, era una ancestral y cotidiana costumbre, donde todo el núcleo familiar, incluyendo los pensionados aportaban para tan importante acto de confraternidad familiar.
Los pensionados del IVSS, tienen más de 10 años padeciendo para estas fechas decembrinas el efecto del científico Ruso Iván Pavlov, el cual demostró que los animales salivaban al ser expuestos a estímulos asociados con la comida sin que fuera necesaria la presencia física de esta.
Las consecuencias de una pensión matemáticamente sin valor apreciable y de insignificante poder adquisitivo, ha impactado negativamente en la cultura de los compatriotas de la tercera edad, las enfermedades de etiología del estrés, desgaste físico y emocional, vejez prematura, arrugas en el rostro y la falta de motivación e inspiración de estos abuelitos venezolanos que solo han tenido un cruce de su destino con una ideología política prejuiciada, retorica, mitómana e insensible al dolor y sufrimiento humano.
Los pensionados del IVSS, seguirán en su mengua, sufriendo y esperando por una pensión digna tal cual como está establecido en la constitución de la república bolivariana de Venezuela.

