
Los habitantes de la céntrica calle Ayacucho de la capital sucrense nuevamente sufren las consecuencias de tuberías rotas en su sector.
Hace seis meses cuadrillas de Hidrocaribe y Servisucre se apersonaron en el lugar para reparar y asfaltar una situación similar, a escasos metros donde se produce el siniestro de hoy.
Pero en esa oportunidad se negaron a reparar otra pequeña rotura del mismo tubo, y hoy se están padeciendo las consecuencias.
El 50% del tráfico automotor en dirección al este de la ciudad puede detenerse en cualquier momento motivado al colapso total de esta vía.
A esta filtración subterránea del tubo de Hidrocaribe ahora también se suma a nivel superficial, “un diluvio permanente”, proveniente de los sótanos del Edificio Chiclana, ubicado en la vecina calle Sucre; donde, supuestamente, un manantial afluente del Río Manzanares podría estar socavando la estructura de tan importante complejo habitacional.
Cristian Silva

